Necesitamos la participación de la burguesía necochense
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Solemos utilizar conceptos que como loros terminamos repitiendo automáticamente, frases a veces sin contenidos reales, el gustoso encanto de sentirnos sabedores de situaciones que no son en realidad.
Cuántas veces nos hemos referido a la burguesía de acuerdo al arco ideológico en el cual nos encuadramos pero que, según el diccionario es simplemente: “la clase social formada por las personas acomodadas que logran tener propiedades y capital”.
El término burguesía se utiliza en la política, en la economía, en la vida social de un país, en cada ciudad, como en la sociología y, en historia, para designar una clase con poderío económico, tal cual su definición.
La burguesía ha sido un factor de importancia en la expansión europea, en la Revolución Francesa en la industrial, y en la de América, y ha sido duro el marxismo con esta expresión, como todas las diferentes manifestaciones de la izquierda mundial, sin comprender que la lucha de clases nunca ha terminado beneficiando a los trabajadores, y la doctrina humanista debe comprender la sociedad del capital mancomunado con el trabajo como único ámbito de paz y de posibilidades laborales con el indispensable aporte empresarial.
No hay trabajadores sin empresarios, no hay crecimiento sin la participación de todos los sectores de la sociedad.
La burguesía es imprescindible para el desarrollo y crecimiento, debe existir activamente en la búsqueda permanente de un proyecto colectivo económico y social.
Tendríamos que cambiar la denominación burguesía, para trasladarlo directamente a la clase media, un significado de grado o estado de la estratificación de género social que se aplica a las personas de un nivel socio económico que se sitúa entre la clase obrera y la más pudiente, económicamente hablando.
Esta tiene la llave electoral por muchos factores. Es gravitante y representativa de candidatos, es la que menos adhiere en la actualidad a una idea determinada y no oye los cantos de sirena, su voto es volátil, su definición es independiente y suele preservarse de participación profunda cuando no está segura del camino a seguir.
Suele distanciarse, aun habiéndolos votado, de gobiernos en forma rápida. En repetidas ocasiones los factores suelen ser los resultados económicos cuando estos defraudan las expectativas de esos sectores medios
La clase media (burguesía) viene siendo castigada por experiencias repetidas en el país, donde suelen cambiarse los modelos que adscriben con esperanza y comienza a acrecentarse el descreimiento.
La sociedad tiene aspiraciones lógicas, pretende ser parte de esa clase media, la que siempre potenció a la Argentina.
¿Existe una burguesía participativa local?
Un viejo amigo, o un amigo viejo utiliza una frase muy interesante, que dice ser de su propiedad intelectual “la clase trabajadora, a veces, no tiene trabajo y la media alta no tiene participación».
En nuestro distrito, al menos en el presente, mientras memoriosos recuerdan el pasado, la denominada burguesía aparece con cuenta gotas o muchas veces lisa y llanamente no tiene visibilidad. Esa falta debilita una estructura de ciudad.
La pregunta a hacernos es si esa ausencia es por falta de atracción, por la no convocatoria a la participación o simplemente por no querer adquirir compromisos.
Sería ideal obtener respuesta para saber caminos a transitar, si es por falta de atracción, la falla viene de aquellos que desde los gobiernos no supieron seducirlos con un proyecto superador que los viera involucrados; si es por no sumarlos a la participación; es un acto de indolencia no permitido en quienes ostentan circunstancialmente el poder; y si es por propias decisiones; ese ostracismo retrocede posibilidades de crecimiento y aporte de ideas.
Necochea necesita de nuestra clase media “alta” aportando tormentas de ideas y acciones, ser participes de un plan estratégico plasmado en el interés común, orientado una marcha que cambie la realidad y nos motive colectivamente.
Han pasado 35 años de democracia desde el 83. Veintisiete años de gobiernos de tinte peronista, y sólo ocho años de radicalismo. La convocatoria a «esa» burguesía se intentó activarla en varias oportunidades, sólo con canto de sirenas como dijimos más arriba, culminando sólo en anuncios y las concreciones quedaron en el cajón de algún funcionario.
Treinta y cinco años perdidos sin un plan estratégico para los próximos años, sin visión futurista atrapados en el corto placismo, tapando algunos agujeros en el asfalto y en lo económico. La atención de lo urgente no puede escapar de las prioridades, para dejar de pensar la ejecución de cosas grandes.
En el medio de todo esto fueron surgiendo tibios encuentros por iniciativas de algunos pocos, las que con el tiempo perdieron fuerzas y se fueron diluyendo.
Una ciudad sin el aporte de su clase media activa es muy dificultosa que avance, aún en las mejores intenciones y trabajo de sus gobernantes. Y esto nos viene pasando, no podemos armonizar una idea general que contenga a los importantes actores de la comunidad tras un proyecto común al margen de las ideologías que se profesen o la adscripción no partidaria de sus componentes.
Como solía decir el magnífico novelista francés Victor Hugo «los que conducen y arrastran el mundo no son las máquinas, sino las ideas», bueno es de esperar que las mismas en Necochea no lleguen tarde como los trenes.
Los necochenses debemos ir a las cosas
La clase media no puede permanecer alejada de las decisiones, es un factor clave en el distrito, para eso hay que ir a las cosas como nos martillaba permanentemente en la decáda del treinta el pensador español José Ortega y Gasset. Ha pasado mucho tiempo y en la actualidad seguimos debatiendo esas mismas cosas.
Necochea no puede permanecer un minuto más perdiendo lo más valioso e irrecuperable, el tiempo. Tiempo ido, tiempo perdido, aquel que deja todo para mañana termina siendo para nunca más.
Por eso es imprescindible la clase media participando en los grandes temas pendientes del distrito, es el apoyo necesario ante avances de dirigentes políticos que muchas veces retroceden por ruidos de minorías ante la quietud de las mayorías.
Por eso la participación de nuestra burguesía es determinante, en el empuje que pueden darle a las ideas, sorteando los obstáculos que suelen aparecer por ideologías vetustas o ataduras al pasado.
En este año electoral todos los candidatos deberán explicarle a la sociedad que harán con cada uno de los temas siempre vigentes en el distrito y nunca resueltos, esto servirá para mostrarlos frente al espejo y saber a ciencia cierta cuál es el proyecto que llevaran a cabo en caso de llegar a la intendencia, y fundamentalmente la opinión sobre la participación de la burguesía y interpretando el significado de la palabra que fundamento este comentario.