Necesitan manos que quieran ayudar
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El Centro de Ayuda al Animal de Necochea afronta una difícil situación debido a la cantidad de perros abandonados, pero no sólo requiere de asistencia económica, precisa principalmente de personas que quieran colaborar con su tiempo y trabajo
“El CAAN necesita ayuda de la gente. Especialmente de personas que quieran ayudar: ir a barrer, ir a limpiar o a cortar el pasto. Todo viene bien”, afirmó Elena Zimmerman, presidenta de la comisión directiva del Centro de Ayuda al Animal, institución que está próxima a cumplir 30 años.
En medio de la crisis económica y a cargo de 300 perros en su sede de 66 y 107, la institución ha logrado administrar en los últimos meses los recursos para cubrir los gastos básicos de subsistencia de los animales: los alimentos y la atención veterinaria.
Sin embargo la situación se dificulta con la inflación. “Por el momento venimos bien con el aporte de los socios y lo que recibimos del municipio por la antigua tasa del Comando de Patrullas”, explicó Zimmerman.
Pero en los últimos meses, debido a la crisis, muchos socios han dejado de pagar la cuota y esto ha obligado a postergar algunos proyectos de la entidad. Por eso, dijo Zimmerman, “necesitamos socios y colaboración económica, pero sobre todo de mano de obra”.
Porque no sólo se puede colaborar con dinero, también se lo puede hacer con tiempo y dedicación.
La desidia
A pesar de las dificultades de los últimos años, el CAAN pudo avanzar con algunos objetivos propuestos, como la reparación y mejora de corrales y refugios para los animales.
Comenzaron con esos trabajos hace dos años, debido a la falta de mantenimiento que registraba el predio.
Desde entonces, dijo Zimmerman, “hemos tenido ayuda de parte de la población y hemos recibido donaciones de dinero”.
Pero el principal problema al que se enfrenta la entidad en lo que respecta a infraestructura no tiene que ver con la falta de colaboración de la gente, sino al enorme número de perros abandonados que van a parar al CAAN.
“El problema es que hay un sector de la sociedad que actúa con mucha desidia con los animales”, afirmó.
Esto se traduce en que en la calle hay gran cantidad de perros que no están castrados y proliferan los cachorros. “Estamos saturados. Tenemos alrededor de 300 animales en el predio. Por cada tres que salen en adopción, entran cuatro”, dijo Zimmerman.
Afirmó que falta educación y concientización, ya que la gente abandona cachorritos “en bolsas, en cajas, en basurales”.
Y todos esos animales terminan en el predio del CAAN donde el espacio es cada vez más escaso.
A pesar de las obras que se han realizado, la institución precisa realizar más boxes para animales con necesidades especiales y que deben estar separados de los demás por enfermedad, vejez o porque son violentos.
No obstante, ese proyecto de corrales individuales ha debido ser postergado por falta de recursos.
La castración, un problema
Por todo ello, el CAAN también necesita de más manos que quieran colaborar con tiempo y trabajo a fin de poder aliviar el trabajo del número de personas que ayudan voluntariamente a la entidad, muchas veces quitándole tiempo a su familia y su trabajo.
Pero Zimmerman opinó que otro de los factores que inciden en el número de perros abandonados es que “la castración no ha funcionado”.
Se refiere al programa que impulsa desde hace años el municipio con el quirófano móvil.
Señaló que desde la institución consideran que es necesario que el quirófano se acerque a los barrios y que el municipio también inicie alguna campaña de concientización para que la gente castre a sus animales.
Afirmó que mucha gente no puede acercarse hasta los lugares en los que habitualmente se instala el quirófano y que también se debería revisar el horario de atención.
La entidad realizó el viernes su asamblea anual ordinaria donde se iba a hablar de las distintas iniciativas y proyectos.///