Necochea, anhelos sin nostalgias
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«Queda prohibido no
sonreir ante los problemas,
no luchar por los anhelos
que se pretenden, abandonar
todo por miedo, no convencerse
en realizar tus sueños » Pablo Neruda
En las administraciones municipales suele reinar muchas veces la dicotomía entre lo micro a realizar cada día, llamemos cortoplacismo y lo macro, visión más amplia de proyectos en mediano y largo plazo. Necochea necesita urgente de las dos.
Arturo Rojas, ¿al asumir mañana habrá pensando en contemplar ambas? es de esperar que sí porque esa es la cuestión.
Cuentan que, en 1973, cuando Perón ejercía su tercera presidencia recibió a intendentes del gran Buenos Aires, a quienes escuchó con atención la realidad de cada lugar y en un momento de silencio señaló “atender las cuestiones de alumbrado, barrido y limpieza, no es política, sino servicio a la población, es lo sencillo y profundo a desarrollar.
Esta es la tarea de ustedes (mientras guiñaba un ojo, tal cual su estilo) añadiendo: «la política suele ser un arte que se estropea sino se vive en un sitio bien alumbrado, bien barrido y con buena limpieza». A Necochea le cae como anillo al dedo, el pensamiento del viejo caudillo.
Necochea tiene un camino mucho más importante, si se hacen las cosas bien, como para descender al sólo pedido de alumbrado, barrido y limpieza, podríamos agregarle varios ítem más, haríamos un libro de las asignaturas pendientes que tenemos desde hace muchos años en el distrito.
No puede entender como no podemos tener una ciudad normal, no nos hace falta irnos a Suiza podemos mirar la región ya que nos han pasado por arriba en muy poco tiempo. Balnearios que hace 40 años eran un arenal y ahora son “top”. De sur a norte Las Grutas, Monte Hermoso, Claromecó, Mar de las Pampas, Villa Gesell, Cariló, Pinamar y sigue la lista. Sin embargo, nadie hace un “mea culpa”, de lo ocurrido durante estos últimos 36 años.
Los tiempos cambian las ganas intactas
Aquel balneario segundo de la extensa costa atlántica ha perdido clasificación, ni se lo menciona como alternativa turística. Una dinámica clase media nos ha abandonado en sus apetencias vacacionales. Y los motivos están a la vista y en tal razón no cabe hacerse los distraídos. Los que conocieron las décadas del cincuenta, sesenta, setenta turísticamente hablando saben que hemos perdido el tren. Medir calidad de espectáculos y ofertas diversas en teatro, café concert, ocho salas dos de ellas en el centro, elencos de primer nivel que no pasaban por la ciudad en sus descansos marplatenses sino que vivían aquí durante los meses de verano.
Fuimos pioneros en los sesenta en la llega de equipos para hacer la pretemporada con toda la presencia del periodismo argentino y la promoción de nuestras playas, nos visitaban los equipos más grandes con sus figuras, por citar tan sólo ejemplos de aquellos tiempos que provocan nostalgia, ese baúl de los recuerdos, archivos que deben renovar las esperanzas de los viejos buenos tiempos y adecuarlos al presente.
Se necesita contracción al trabajo, calidad de los interpretes para devolvernos la mejor música y unir los sectores con un sólo objetivo, mejorar la oferta turística.
No todo puede, ni debe hacerlo el Estado, los privados tienen que apostar inversión como algunos pocos lo hacen y nos damos cuenta recién cuando recorremos distintos sectores; el complemento hoy llamado “puerto ciudad” es ejemplo. Le ha dado vida a un sector abandonado, la zona de la escollera sur parece otro lugar.
La transformación que Necochea espera hace 75 años pasa por la apertura del frente costero camino al oeste, como diciendo que la playa no termina en 91 y 2, más bien debe ser un arranque de prolongación extendiendo la posibilidad de vivir frente al mar. Razón de ser de cualquier ciudad costera.
Necochea, único lugar de playa que no tiene un hotel de cara al mar, y un Jardin de Rocas ocioso y vergonzoso, a pesar que es una verdadera joya verde para inversiones, a su lado el Complejo Casino, que no da para más explosionarlo y arrancamos de nuevo. No se puede seguir perdiendo el tiempo que se ha perdido, aunque suene exagerado, lo que precisamente no se debe hacer es lo que se ha hecho hasta el presente, nada.
Positivo el crecimiento de toda la zona parque con construcciones que avanzan, y lo que ha significado el progreso de la avenida 42 desde 75 a 91 a partir de su asfaltado que trae enorme progreso, es de esperar el esfuerzo para continuar en este uniendo la 91 con las calles verticales a esta con la 75, cerrando en forma de peine ese espacio ya edificado el que ha adquirido enorme valor. ¿Cómo? Declarando de utilidad pública y con cargo al frentista. Estos son los anhelos, sin nostalgia, pero con responsabilidad ciudadana.
La educación, verdadero motor del desarrollo
Nuestro distrito tiene (según estadísticas no fáciles de conseguir), unos 4.000 alumnos en las diversas carreras universitarias fuera de este, si sumamos lo que supone en erogación económica que fuga de nuestras fronteras es una masa de dinero que deja de circular, son jóvenes que se marchan y en escaso promedio retornar. Este debe ser otro anhelo, el gran anhelo.
En la Universidad de Tandil se especula con 500 alumnos son de Necochea, sumados San Cayetano, Lobería, Balcarce, estaríamos por sobre los mil.
Necesitamos una universidad estilo de Tandil, orientación de carreras universitarias con salida laboral, carreras científicas y técnicas adaptables a nuestra región.
La educación es lo único que bajará el índice de inseguridad, será la palabra del progreso, igualdad de oportunidades, calidad elevada del lugar.
Necochea tiene todo, es redundante volver a girar sobre lo mismo, un gran momento, fortaleza del agro, envidiables lugares, ese anhelo al que nunca podemos dejar de aspirar es la educación y el nuevo intendente deberá colocar allí una óptica clara y avanzar con convicciones firmes.
La mejor inversión es el conocimiento, se debe gestionar como prioridad la educación, esa evaluación nos elevará, debemos ser un lugar donde los estudiantes vienen y no se van, con todo lo que esto significa con su valor agregado.
Necesitamos un proyecto de unidad para los próximos 30 años
Es cierto que la vida está hecha de repeticiones, y más aún la política.
Escuchamos permanentemente la «unidad nacional» que nunca termina de concretarse, cuestiones de estado que terminan no siendo, transiciones ordenadas no existentes y el clásico proyecto por treinta años, que puede ser por veinte o cincuenta, el orden de los años no debería alterar el producto.
Lo hemos escrito muchas veces, no por eso dejaremos de decirlo, Necochea debe tener proyecto a corto, mediano y largo plazo, sabiendo que nuestros políticos no quieren ver más allá de sus mandatos, grave error, seguimos carentes de estadistas.
Sería bueno que un intendente elabore un plan integral a décadas por delante. Siempre se dice así, se amaga ejecutarse y nos quedamos en el arranque, historia repetida.
Este debe ser más que un anhelo, una necesidad de los nuevos tiempos, para que puedan encararse los problemas que necesitamos resolver. Es de esperar que tantos anhelos puedan concretarse y no tengamos que escribir o decir lo mismo en cuatro años, sería importante que nuestra sociedad que en el 2023, cuando termine el mandato el intendente elegido, estemos discutiendo otros avances habiendo dejado atrás lo mismo de siempre, con una ciudad con un giro de 180 grados en su imagen y concepción.