Necochea, ciudad cerrada
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- “El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor” Juan D. Perón.
Habiendo el gobierno nacional decretado la cuarentena en todo el país, hasta el 31 de este mes, es imposible abstraerse del momento actual; agregar conceptos nuevos a lo que estamos viviendo dentro de un amplio marco de información lógico, resulta difícil esgrimir argumentos en una comentario saliendo de este presente.
Las crisis suelen desestabilizarnos, paralizarnos, deprimirnos, adaptándonos a cambios inesperados producto de las circunstancias, suelen ser oportunas para resolver conflictos, constituyen momentos donde todo parece venirse abajo y luego resurgir, como ha ocurrido en muchos países en diferentes situaciones: guerras, el holocausto de los pueblos judío y armenio, pandemias históricas, devastación por factores naturales. La humanidad lo ha sufrido desde que el hombre habita nuestro planeta. El coronavirus hace entrar en pánico, inseguridad colectiva, modificación de hábitos de vida, en un mundo que por suerte esta interconectado y nos coloca en la posibilidad de reacción rápida, algo que no ocurría en otros tiempos.
Nos sentimos como caminando en otra dimensión desconocida, no de ficción, pero inimaginable días atrás para el mismo Ministro de Salud, Ginés González García. Así como en la guerra lo primero que se pierde es la verdad, ante el coronavirus lo primero que se pierde también lo es, al ser invadidos de “fake news”, el rumor y la habladuría sin sentido. Los medios informativos tradicionales, aseguran hoy a la población que se caiga el rumor y el “me dijeron”.
Vivimos la extrañeza de tratar de adaptarnos y sin más vuelta, esperando que sea por poco tiempo, dejando frases grandilocuentes desde la política, actuar con firmeza en un compromiso que no es de un sector sino de toda la sociedad en su conjunto. El slogan » no estamos de vacaciones», especialmente en este fin de semana largo, nunca tan bien aplicado.
La guerra bacteriológica está entre nosotros aplicando este singular combate contra un enemigo invisible, la responsabilidad de cada uno de los habitantes del país.
Una sociedad que tiene una enorme responsabilidad
Necochea es una ciudad cerrada, respetando el decreto gubernamental. Parece de ciencia ficción, ni Ray Bradbury, aquel escritor de misterio, género fantástico y de ficción se hubiese imaginado esto. Nadie pudo creer que en toda la costa atlántica se rechazara al turista, con el perjuicio económico que significa. La cuarentena ya parece interminable, horas que no pasan nunca, una ciudad con comercios cerrados, sin gente en sus calles, sin el saludo clásico y el domingo familiar; una ciudad cerrada a la que tenemos que adaptarnos porque está en juego mucho más que la economía o las costumbres ciudadanas, el punto más importante de cada uno, la vida misma.
Respetar la ley, hoy es respetar la vida, algo que nos puede servir. El apego a la ley que muchas veces no es nuestra principal virtud, esto también es todo un desafío, otra es la superación de las grietas pronunciados en las que solemos enfrascarnos, a veces inútilmente, ahora la pandemia nos une, es de esperar como lección que luego de superada la contingencia sigamos encontrando más razones de unidad que se divisiones. No es tiempo de temor ni de atrevimientos transgresores.
La Argentina será más pobre el día después del coronavirus, y habrá un retroceso económico evidente, cientos de Pymes hoy no están trabajando, miles de empleados interiormente sienten la fragilidad de ver reducidos sus salarios y peligran fuentes laborales, porque esto vislumbra varios meses de crisis, algo que nadie puede asegurar porque no hay almanaque para este enemigo acechando.
Lo que sí se puede afirmar que se cortará la cadena de pagos, la producción en retroceso, el empresario chico y medio tratando de subsistir y una enorme cantidad de gente que vive al día, la que si no sale dos días a trabajar no come, así vemos alterada la vida, y de qué manera. La responsabilidad ciudadana debe venir acompañada de acciones que alivien la crisis si esta tiene persistencia en el tiempo. La Usina Popular Cooperativa, siempre con acento social, tendrá que tener un mensaje claro para sus asociados, contemplando diversos casos de atraso que la situación actual mostrará al desnudo, la empresa privada Gas Camuzzi deberá también bajar a la realidad, el gobierno municipal ya debería estar pensando en bajar o sacar por un tiempo el pago de la tasa de Seguridad e Higiene que abonan los establecimientos dedicados a actividades comerciales e industriales, “reperfilar” plazos para el pago de tasas contemplando casos individuales, en un plano conjunto con la Nación, que ya ha lanzado una batería de medidas como un pago extra para los jubilados, que cobran el mínimo, aumento de la Asignación Universal por Hijo, en la semana se darían a conocer otras medidas relacionadas a los monotributistas, autonómos, responsables inscriptos, acceso a créditos blandos para la producción, postergación del pago del Impuesto a las Ganancias, reaparición de los planes Procrear.
La Nación, la Provincia y los municipios tienen que estar preparados para la caída de la economía, algo impredecible a estas horas pero tan seguro como la llegada de la peste con toda su virulencia. Una Argentina que no está lejos del default ante la actual circunstancia, donde los países ricos no podrán ofrecer dinero porque estarán abocados a su reparación interna y el nuestro no está en condiciones de afrontar los compromisos, con la pérdida de confianza y de moneda. “La casa de papel” mientras tanto estará aceitando sus rotativas para cubrir los baches con papel pintado es decir, más inflación. En Necochea estamos en emergencia sanitaria y económica, la primera muy grave pensando en al acrecentamiento de la pandemia, la segunda es la que quedará a trasluz el día después.
Quedarse en casa, algo tan simple
El consejo de «quedarse en casa» es de una simpleza llena de verdades, como solía escribir aquel autor uruguayo Mario Benedetti «cuando uno es tan sencillo para expresar algo, corre el incómodo riesgo de ser tomado por tonto», esa frase tonta de «quedarse en casa» encierra todo en estas horas cruciales para el mundo y cada uno de nosotros.
Porque las medidas sanitarias y de restricción ya no buscan solamente eliminar la propagación y la transmisión de la enfermedad, evitar el colapso que podemos tener en la atención de salud la batalla diaria está en nosotros, tenemos que tener disciplina social, protegernos y cuidar a los demás, somos un distrito mediano, cien mil habitantes, hoy no tenemos un caso positivo, esto no quiere decir que peleemos con la guardia baja, sigamos siendo estrictos, en cada supermercado, en cada farmacia, en cada comercio, en nuestras casas y nuestra forma de vida.
Y… las tasas volvieron al ruedo
En el medio, el despropósito del aumento de las tasas municipales y en busca de un atenuante como un manotón de ahogado fue aprobado el jueves, por los concejales con “barbijos”, el descuento para los buenos pagadores.
El que no paga en término no tiene descuento. Suena como el nene que no toma la sopa no tiene postre. En la reunión hubo particularidades que, para muchos pasarán inadvertidas, discusiones y planteos pero en definitiva es la política y enmarcado en la legalidad, el oficialismo aprobó los descuentos del treinta por ciento en el valor de las tasas municipales, pagando en tiempo y forma.
Al recinto volvió Andrea Sabattini a su banca, para desplazar a la radical Paula Tristán, estuvieron los ediles Issin y Vallota junto al oficialismo, del cual, con diferencias son parte, con ausencias de los dos concejales de Unidad Ciudadana, quienes tienen responsabilidad de sesionar aun sabiéndose en minoría, dos por la UCR y una por Frente de Todos. No fue una sesión signada por la normalidad, el oficialismo logró los once votos necesarios, situación que hubiese, en otras circunstancias provocado mayores discusiones y participación, hoy las prioridades son otras.
En una Necochea cerrada, con mucha gente acatando y con otras no tanto, la reflexión que la hora nos impone sería el darnos cuenta de lo que significa la libertad, el poder transitar y movernos sin imposiciones, es como contestarle con hechos que vivimos a aquellos que en nombre de revoluciones o doctrinas ajenas a nuestra idiosincrasia, suelen defender modelos autoritarios “quasi” dictatoriales con acentos populistas, que son virus políticos que perduran más allá de la frontera.
Es un análisis que también debemos hacernos cuando nuestro estilo de vida se ve cambiado, pensar y que nos duela, en otros países esta forma suele ser constante, por eso la gente suele escapar cuándo y cómo puedan.
Tenemos un solo sistema de vida, con errores y virtudes, esta experiencia de perderla por días o meses nos pone frente al espejo de la realidad, por ahora lo importante es seguir teniendo la conciencia social que nos permitirá volver a la normalidad que la circunstancia nos ha privado.