Necochea en un plan de energíaundimotriz para la costa atlántica
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Primeros pasos. La Universidad Tecnológica trabaja en un prototipo que podría colocarse en Mar del Plata o en nuestra ciudad. Respaldo económico
Hace unos años atrás, se había empezado a hablar de la energía undimotriz como algo que podía llegar a probarse en nuestra ciudad. Sin embargo, el tema luego desapareció de la agenda política, a pesar de que hoy está más cerca que nunca de poder concretarse la construcción y prueba de un convertidor a escala real, que utiliza los movimientos de las olas para transformarlos en energía.
Hace ya un tiempo, desde la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Buenos Aires, se está trabajando en un prototipo para producir energía eléctrica de manera sustentable, mediante los movimientos que genera el mar, lo que se concretaría a través la colocación de una especie de brazo mecánico sobre las escolleras, sosteniendo unas boyas de gran tamaño que al subir y bajar con el oleaje generarían energía para sumar a la red eléctrica.
Así lo explicó a Ecos Diarios Alejandro Haim, que es jefe de laboratorio de energías alternativas y director del proyecto de energía undimotriz, que depende del departamento de ingeniería mecánica e ingeniería civil.
En Necochea
Según comentó, una de las opciones que manejan es colocar este prototipo en Mar del Plata, aunque también han estudiado la colocación en Necochea. Si bien todavía no han avanzado en la gestión ante las autoridades municipales de ambas ciudades, ya cuentan con un análisis técnico y económico para, en un futuro, si se dan las condiciones, poder colocarlo en la escollera de nuestra ciudad. No obstante, hay algunas comodidades que ofrece la escollera de Mar del Plata que no tiene la de Necochea, por lo que en esta primera etapa podría darle prioridad a la de dicha ciudad.
“Lo del lugar tiene que ver un poco con los fondos, porque Necochea tiene en la Escollera tetrápodos (bloques de hormigón con puntas) y es más compleja la instalación, pero los fondos nos alcanza para construir un equipo y probarlo. Una vez construido, el equipo se puede mover, pero si da los resultados esperados la idea es pasar a fabricar otros en un tamaño más grandes, alejados de la escollera en lo que sería un equipo offshore”, explicó Haim.
Novedoso
Se trata de una tecnología novedosa, que funcionaría en las escolleras como parte de una primera etapa que, en caso de ser exitoso en la prueba, ya podría pasar a una escala de mayor potencia.
Los equipos que construyeron hasta ahora son idénticos a los que comenzarán a construir en breve, solo que a una escala diez veces más chica y que se han probado en dos canales de olas: uno de ellos en Instituto Nacional del Agua, que está en Ezeiza y otro en la Universidad de Uruguay.
En una escala real, la boya tendría tres metros de diámetro y estaría pesando, junto con el brazo, unas diez toneladas. “Hemos hecho ya el relevamiento topográfico y los análisis técnicos para instalarlo en Necochea, así que la factibilidad está dada. También tenemos hechos estudios de impacto ambiental en el lugar y ahora estamos trabajando en el diseño del equipo como en la obra de ingeniería civil que habría que hacer en la Escollera Sur, que es la apta para esto por su extensión, del lado externo”, dijo Haim.
El proyecto está planteado a tres años, el primero para diseño del equipo, el segundo para instalación y monitoreo y el último ya de funcionamiento pleno con su posterior extracción, en caso de ser necesario, dependiendo el contexto.
“Ahora estamos en la etapa de ajuste y diseño de la ingeniería y los detalles, para ya proceder, apenas tengamos los fondos disponibles, a ejecutar y fabricar el equipo”, dijo el impulsor del proyecto, haciendo referencia a que el proyecto fue presentado en el Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec) de la Agencia Nacional de Promoción del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, consiguiendo así el aporte económico que ya fue aprobado pero aún no se les ha acreditado.
Mar adentro
Respecto a la futura posibilidad de instalar este sistema mar adentro, Alejandro explicó que “esto es una sábana corta” ya que “mientras más lejos estés, más profundidad tenés y más energía hay, pero al mismo tiempo, los costos de mantenimiento y cableado submarino aumentan. O sea, si estás cerca tenés menos energía porque la ola es más chica, pero es más fácil la logística, la instalación y el mantenimiento. Igual tenés el límite de que si lo ponés muy afuera tenés la rompiente y además podés perjudicar la actividad turística”, manifestó.
Hoy en día se está estudiando más en profundidad el variables vinculadas a los suelos, las posibles reservas ecológicas y las condiciones oceanográficas, las rutas marítimas pesqueras o de buques, los dragados de las escolleras y la cercanía con las líneas eléctricas a las cuales se conectaría el equipo en caso de funcionar.
Cabe destacar que en el proyecto trabajan becarios, alumnos, docentes, graduados, ingenieros y si bien el número va variando año a año, son alrededor de 20 personas las que están trabajando en esta iniciativa.
En cuanto al futuro más inmediato del proyecto y su viabilidad en nuestra ciudad, Alejandro Haim recordó que en un momento habían hablado con el intendente de nuestra ciudad, pero luego “se disipó el tema”, por lo que sería interesante “retomar las charlas”.///