Necochea entre mitos, fake news y sensacionalismo
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La relación de la ciudad con los medios nacionales ha estado atravesada desde siempre por un sesgo de ironía, desgracia y hasta, se podría sospechar, de malas intenciones
“¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?”, dice la letra de una canción de Divididos. Eso es lo que nos preguntamos muchas veces. ¿Cómo nos ven los otros? Y no es sólo un cuestionamiento individual, también es colectivo. ¿Cómo nos ven como argentinos, desde más allá de las fronteras? Y como necochenses, ¿cómo nos ven nuestros vecinos, nuestros compatriotas?
Es que sin la mirada del otro, no existimos y esa parece haber sido una preocupación constante de los habitantes de la desembocadura del río Quequén, ansiosos de convertir un caserío en ciudad, allá a finales del Siglo XX; de imponer nuestras playas como las del suave declive y las mejores de la Argentina. Interesados ya desde la fundación en convertir a la desembocadura del río en el mejor puerto argentino.
Pero lejos de Buenos Aires y de los grandes centros urbanos, a la ciudad le costó siempre aparecer en los grandes medios y por ello la ciudad sólo fue título en las portadas de diarios y revistas capitalinos y tema de charla en las radios y canales de televisión por cuestiones circunstanciales.
El viento precedió a cualquier otra característica de la ciudad, a pesar de que en los últimos años se pudo establecer que es un mito, como tantas otras cosas de las que se dicen de los necochenses, como el supuesto acento con el que hablan los habitantes de estas playas.
Así como los argentinos tenemos fama de estar en todos lados (tenemos un Papa, una reina y al mejor futbolista del mundo), en cualquier lugar del mundo donde ocurra un desastre o evento de grandes proporciones, también siempre hay un necochense.
Esto se pudo comprobar en los últimos meses, cuando el coronavirus comenzó a atravesar fronteras y los países cerraron sus fronteras. Allí quedaron varados necochenses en Asia, en distintos países de Europa, en Estados Unidos y en distintos lugares de Sudamérica.
Pero las noticias de Necochea en los medios nacionales se empeñaron una vez más en mostrar que tal vez no nos hubiera gustado mostrar.
Ocurrió semanas atrás cuando la ciudad quedó en boca de todo el país por un baby shower que multiplicó los casos de coronavirus y por unos días convirtió a Necochea en uno de los centros urbanos de la provincia (fuera del conurbano), con más casos registrados del virus.
Además de los memes y los títulos sensacionalistas, hacía años que el nombre de la ciudad no se repetía tantas veces en los canales de televisión de todo el país y no sólo en noticieros, sino en programas de las más diversas temáticas.
Días después se produjo un brote en Olavarría que multiplicó por cuatro el número de contagios de Necochea e incluso hubo varios muertos, pero la noticia no tuvo el mismo impacto.
Se las lleva el viento
Las veces que el nombre de la ciudad aparece en los medios nacionales no siempre es por buenas causas y el mito del viento es una muestra de ello.
Un conocido locutor de una radio porteña habitualmente hace referencia al viento de Necochea. Y no es el único. Meses atrás, un periodista que ha viajado a Estados Unidos a perseguir huracanes, estuvo en Necochea durante un temporal y transmitió en vivo desde la escollera sur, donde, según se dijo, se registraron olas de 10 metros.
Mientras hay quienes siguen abonando al mito del viento de Necochea, un estudio realizado tiempo atrás para determinar cuál es la ciudad más ventosa de la costa, ubicó primera a Mar del Plata, seguida por Pinamar, Villa Gesell, Claromecó y Monte Hermoso. Necochea se ubica en el sexto lugar.
Así como el viento, días atrás también se propagó la noticia de que la misma persona que ocasionó el brote Necochea había contagiado a personas en Lobería y Balcarce.
En el caso de la localidad serrana, se llegó a decir que fue un camionero de Necochea quien llevó hasta allí el virus, pero le hicieron un hisopado al pobre transportista y dio negativo.
Por estas horas circula por Internet cierta preocupación porque circula el rumor de que en las ciudades vecinas no dejan ingresar a quienes llegan de Necochea.
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Desde lejos no se ve…
La relación de Necochea con los medios capitalinos siempre ha sido un tanto tortuosa. En junio de 1939 el diario porteño La Prensa publicó un artículo según el cual Necochea, “el segundo balneario del país, que recibe 25.000 turistas, carece de las comodidades elementales».
Otras veces se vincula a Necochea con hechos que no tuvieron lugar en el distrito. Es el caso de la primera aplicación exitosa del método de identificación ideado por Juan Vucetich.
Cada tanto el caso vuelve a aparecer y según la fuente que tome el autor del artículo sitúa el doble crimen cometido por Francisca Rojas en Necochea. Esta mujer que mató a sus dos hijos y fue descubierta por una huella dactilar sanguinolenta dejada en una puerta de la vivienda, se ha hecho tristemente célebre.
En todo el mundo se estudia este hecho como el primero en el que la Policía utilizó una huella dactilar para identificar a un homicida.
Y si bien se dice que este caso testigo se produjo en Necochea, lo cierto es que ocurrió en Quequén, en 1892. Se debe recordar que hasta 88 años más tarde, Quequén no pasó a formar parte del partido de Necochea.
Tras la anexión Necochea también podría quedarse con la gloria y los laureles conquistados por Benedicto Campos, Armando J. Ríos y Kid Tutara, pero lo cierto es que estos deportistas son exponentes inigualables del deporte de Quequén y esos tiempos, loberenses.
Pero para la prensa deportiva Necochea siempre ha tenido rasgos de lugar legendario. Fue aquí, en la Vuelta de Necochea, donde por primera vez los autos de Turismo Carretera superaron los 200 kilómetros por hora.
Y de la mano del automovilismo y los De Benedictis Necochea logró en las últimas décadas llegar a todos los rincones del país: primero con Johnny y luego con sus hijos Juan Bautista y Franco
En el momento equivocado
Entre los escándalos, la viveza criolla y la desgracia, Necochea también ha estado en los medios todo el país en las últimas décadas.
En 2003, el entonces candidato a presidente Adolfo Rodríguez Saá, denunciaba fraude en el conteo de votos. Y allí aparecía Necochea, más precisamente la legendaria “mesa de Lumb”.
«La mesa 86 nos da como ganadores», dijo el puntano y convirtió a la mesa 86 de Necochea en un «faro de referencia» a la hora de consultar resultados electorales. Aunque hoy no podría ser referencia de nada, ya que Lumb tiene un solo residente permanente.
Así podría decirse que hoy la mesa 86 es un voto cantado.
Y en cuanto a la política, otras localidades del interior de Necochea también se hicieron famosas a nivel nacional, como es el caso de Ramón Santamarina, que saltó a la fama cuando un intendente inauguró allí una pelopincho y con el tiempo fue destituido.
Si bien la destitución no estuvo directamente vinculada a la pelopincho, el mismo intendente también estuvo relacionado con el escándalo que generó un viaje en helicóptero del exvicepresidente Boudou.
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De películas y desgracias
Necochea también ha quedado vinculada con una recordada película de Sandro: Gitano, en la que el cantante cabalgaba en un caballo blanco por las playas de Necochea.
Algunas tomas de la película “Los Mochileros” también muestran a Susana Giménez en Necochea.
Y si bien Necochea alguna vez tuvo farándula propia y Luis Sandrini realizó su última temporada teatral aquí, los grandes medios nacionales nunca han relacionado al espectáculo con la ciudad.
Tal vez la última y una de las pocas veces que se habló de Necochea en los medios vinculados al espectáculo fue el 7 de agosto de 2011, cuando en un hotel del centro, murió el cantante bailantero Leo Mattioli.///