“Necochea es mi lugar en el mundo, no dejaría de venir nunca”
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Expresó Natalia Garamendi que veranea en nuestra ciudad hace 40 años ininterrumpidos. Se casó acá y ahora vienen con su hija
Natalia Garamendi ama Necochea. Su padre nació en nuestra ciudad y a los 18 años su fue a estudiar a Capital, adonde se quedó y formó su familia, sin dejar de venir tanto en verano como en invierno. Natalia viene desde que estaba en la panza de su mamá y siguió sin perderse una temporada hasta hoy, cuarenta años después, casada con Fernando y con Ainhoa, su hija de un año y medio.
El año pasado, Natalia se casó en la Capilla Sagrada Familia de nuestra ciudad y la fiesta fue en el salón del Club Del Valle, frente al río. Lo eligió, porque tienen muchos familiares que residen acá y los demás invitados viajaron especialmente para la ocasión.
“Necochea es mi lugar en el mundo, no dejaría de venir nunca”, dijo, y aclaró que no se viene a vivir por ahora porque tiene su vida armada en otro lado, pero “en algún momento” se querría instalar.
Sus padres, al igual que ella, nunca dejaron de venir, aunque tiempo atrás llegaron a creer que al crecer, sus hijos no iban a querer venir más, pero resultó todo lo contrario, ya que tanto Natalia como su hermano siguen firmes hasta hoy.
Veranos
Toda su infancia y adolescencia Natalia la pasó con sus primos, todos de Capital, compartiendo largos y divertidos días de playa. Desde chica, ella siempre se imaginó que cuando tuviera una hija, los primeros pasos en la arena los daría en nuestras playas, y así fue. Ahora, espera que “ojalá arme su grupo de amigos como los armé yo; me encantaría transmitirle el amor que le tengo a Necochea a mi hija”.
La playa y el parque son dos de sus lugares preferidos. Por la noche, con sus amigos, antes de ir a bailar, recuerda que se encontraban en el parque y hacían asados. Hace poco, se subió por primera vez con su hija al trencito que lo recorre y ambas quedaron fascinadas.
Le gustan también Las Cascadas, adonde iba mucho de chica. Además recuerda que iban de una punta a la otra; de Quequén a Médano Blanco recorrió todo.
Con sus padres, solían pasar todo enero acá, luego, por temas laborales, empezó a venir una semana o quince días. Generalmente el Año Nuevo lo reciben acá. Cuando era más joven, pasaba el 31 con su familia y después iban a la playa con su grupo de amigos. Este año, compartió la cena con su familia y su ritmo de vida cambió; por tener una nena chiquita pasa más tiempo con la familia y en tranquilidad. En relación a la playa, van por la mañana, vuelven y arrancan nuevamente a las cinco de la tarde.
Muy familiar
Nuestra ciudad, ideal para todas las edades, niños, adolescentes, jóvenes, familias y adultos, le sigue encantando, hoy, principalmente porque la considera muy familiar y más tranquila que otras playas. Aunque hay movimiento, se encuentran lugares con menos gente si uno se aleja.
“Para mí es muy especial Necochea”, dijo Natalia, y destacó que son muchos los lugares que le gustan, entre otros la escollera, de donde guarda gratos recuerdos.