Necochea, la ciudad de las impostergables decisiones
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«La política suele
ser la ciencia de
las urgencias »
Theodore Parker, escritor y teólogo EE.UU
Analizando las opiniones que brindan en la columna “Puntos de vista”, en las ediciones dominicales de Ecos Diarios en la página vecina a esta, diferentes empresarios, comerciantes, profesionales, encontramos coincidencias, aún con sutiles diferencias, la necesidad de ir definitivamente a las acciones concretas de lo que necesita el distrito y no puede esperar.
Días pasados, en un encuentro no programado, en la Dirección de nuestro casi centenario diario, café por medio, como fiel compañero del diálogo, coincidíamos sobre lo mismo, que Necochea es la ciudad de decisiones impostergables.
En honor a la verdad, esa charla dio tema para este comentario semanal, nada nuevo, suele ser repetitivo, algo que da valor porque no se centra en un gobierno determinado sino en una necesidad imperante que no puede demorarse más.
Los problemas diarios que asfixian terminan siendo el micro clima donde se sumerge una gestión. Y la historia vuelve a repetirse y siempre surgen excusas para alargar los tiempos sobre lo que hay que hacer y no se hace. Además, por parecer “políticamente” incorrecta, alguna decisión, han finalizado diferentes intendencias sin mover el amperímetro del progreso, sepultando a Necochea en el atraso y frenando su desarrollo. Por no haberse atrevido a dar ese primer paso seguimos esperando cansados de discutir lo mismo.
Con aquello de «vamos a las prioridades», algo correcto que no admite discusión, se termina olvidando la verdadera prioridad, el crecimiento, y el desarrollo sustentable para una ciudad que invite a ser vivida.
¿Cómo se han ido los gobiernos del 83 al presente en el distrito? Es una pregunta que suelen realizarse quienes tienen inquietudes dentro de esta sociedad que nos aglutina.
No se han ido bien en la mayoría de los casos precisamente, por no hacer lo que hay que hacer. Comienzan todos con bríos y pasiones, cargados de ideas y de ganas que a poco de andar tienden a desdibujarse terminando los gobiernos como pagadores de sueldos de una caterva de agentes municipales, postergando decisiones fundamentales apoyados sólo en algunas obras menores, pero nada que estampara un antes y un después. Han pasado 36 años, y solo como triste ejemplo mencionamos la peatonal 83, la que no se ha ampliado un metro en su sentido de ser.
Suelen sobrar slogan, frases que acompañan a una marca, elevar la vara muy alta en campaña y luego todo parece volverse rutinario, ¿puede que no sea fácil gobernar, y más difícil aún producir los cambios que urgente la hora reclama? La política no está hecha para los pusilánimes, lo decía un viejo dirigente peronista. Hay una realidad irrefutable, los cambios deben aplicarse en los primeros meses de gobierno, aprovechando esa llamada «luna de miel», antes que venga el desgaste lógico de la gestión.
¿Cuáles son las acciones concretas a desarrollar sin pérdida de tiempo?
El nuevo intendente asume en un mes, y el 11 a la mañana debe tener lo que el mismo ha denominado «batería de medidas», apuntará suponemos a contener lo urgente. Imaginamos que será cerrar la canilla de ingresos de personal, achicar la planta política que dio a conocer el intendente López de 49 funcionarios, en la actual de crisis necesita urgentemente acotarla a su máxima expresión, como acontece en cualquier empresa y la Municipalidad lo es, hay que gobernar con un reducido grupo, con calidad elevada y con la mirada más allá del horizonte.
Rojas tendrá que ser inflexible en los gastos gastronómicos en los hospitales, sin prejuzgar o abrir juicio de valor, hay que hacer un exhaustivo estudio sobre la erogación en alimentos que se brinda en la salud pública, ver detenidamente valores, abrir una apertura de precios y cuidar minuciosamente esos alimentos, porque no pensar en una tercerización, algo que con éxito se realizó años atrás en el «Hogar Raimondi», que depende de la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, acortaron costos siendo también beneficioso para los residentes, dando una muy buena prestación.
Cuando era concejal, el hoy elegido nuevo intendente tuvo una idea fuerza que provocó al menos el debate, la instalación de medidores para consumo de agua. Fue exactamente el 20 de agosto de 2014, Arturo Rojas proyectaba la elaboración de un diagnóstico sobre la red distribuidora para determinar los trabajos más urgentes a desarrollar, al tiempo que se contemplaba la instalación de medidores domiciliarios y con ese dinero destinar a renovar las obsoletas cañerías.
Esa «batería de medidas», desconocida a aún, debería contemplar la extensión del frente costero desde avenida 2 y Pinolandía, hacia el oeste. Que se dé inicio a la urbanización del impresentable Jardín de Rocas, un verdadero desperdicio, que esconde un colchón de dólares para las desvalidas arcas municipales. Un lugar verde codiciado como joya de valor agregado en cualquier ciudad turística, sin embargo, ese frente inexplotado mirando al mar parece olvidado como muestra de indolencia, que es peor.
Esa “batería” no perderá tiempo en que aparezca Aladino y su lámpara maravillosa para resolver el problema del edificio del Casino, ya que a grandes males grandes remedios: implosión y venta del predio, en porciones como una torta o al mejor postor, bajo la tutela de un fidecomiso. Destinando además una franja del parque «Miguel Lillo» continuando la urbanización costera. Recordando las palabras de Gerónimo Venegas, padre político de Arturo Rojas: “hay que tirar un cable desde Costa Bonita hasta el balneario Los Angeles para que se vayan enganchando las inversiones” solía decir el fallecido dirigente de la Uatre.
Necochea debe cambiar esa histórica ruta de escasas cuadras de la avenida 2 desde las 79 a la 91, no podemos quedarnos en el tiempo, y como detalle, aunque parezca menor, tampoco deberíamos seguir con ese amplio radio de estacionamiento medido en la Villa Díaz Vélez, en temporada que termina produciendo problemas y reclamos, cuando hay que simplificar la estadía al turista.
¿Qué hacer con los deudores consuetudinarios?
El distrito de Necochea, se ha dicho y se dice, que tiene una alta evasión en cuanto al pago de tasas municipales, oscilando un promedio de 50 % de cobranza, con esa forma de cazar en el zoológico que suele repetirse en todos los gobiernos, siempre pagando los mismos y siempre a los mismos el aumento. Nunca se logra extender el alcance para que se incremente ese promedio, para eso se necesitan varias cosas, sintetizado en una: decisión política.
Tomar el padrón de deudores, más hoy con la tecnología y comenzar la evaluación de quienes no pagan, porque no quieren pudiendo, porque no pueden socialmente o porque en el medio de los extremos esperan alguna moratoria.
Lo concreto es que el Estado pierde fortunas por no tener una política definida y activa para la morosidad y si se aplica una moratoria, algo que ha deslizado Rojas, que no sea un premio para los deudores consuetudinarios. No hay ninguna excusa para que no se tome el toro por las astas y vayamos a fondo, cirugía mayor sin anestesia, no puede darse el lujo de no recaudar por no saber actuar o no querer.
Urge renegociar el contrato de la recolección de basura
No significa barajar y dar de nuevo sino renegociar, tratar de nuevo un asunto sobre el que se había llegado a un acuerdo, para introducir algunas modificaciones, el tema de la recolección de residuos lo justifica.
No es sólo el municipio y el empresario los que deben sentarse a acordar el nuevo presente, hay un tercero, el Sindicato de Camioneros pero, poner en la agenda y hablar de una planta de tratamiento de residuos domiciliarios. Empezando desde la casa de familia en la separación de líquidos y sólidos.
Bajar los días de recolección, seis veces a la semana no ocurre prácticamente en ninguna ciudad de nuestras características. No debe ser la grieta entre Estado, empresa y sindicato, sino un franco diálogo con el realismo de este presente como evidencia clara que así no se puede seguir, porque se continuará creando compromisos impagables, todo terminará en litigio y en el medio paga los platos rotos, la comunidad.
A esta altura las resoluciones a tomar son imprescindibles, si damos siempre el mismo giro estaremos exactamente en el mismo lugar del arranque, es la hora de mover el reloj, acelerar decisiones y no pedirle consejos al temor, afrontar con coraje y decisión, como lo impone la gente cuando vota, y muchas veces se ve frustrada precisamente por eso, al no ver efectivizado lo esperado.
Hay que dejar el miedo e ir a los cambios, sin pretender que todo el mundo esté de acuerdo, ese es un imposible que sirve de excusa para no concretar, o avanzamos en lo que hay que hacer, sin pérdida de tiempo, o luego de cuatro años estaremos discutiendo y escribiendo lo mismo. Ha llegado la hora de las decisiones irrevocables.