“Necochea me apasiona y no la cambio por nada”
Abel Coria consideró que hay gente que no se da cuenta lo que tenemos. También se refirió a lo que hemos perdido y recordó el movimiento en el sector del puerto y la participación social en los clubes que, según él, ya no volverán
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Julieta Moreno
Redacción
“Para mí, vivir en Necochea es un privilegio”, expresó Abel Coria, y aseguró que no la cambia por nada. “Tal vez el que nació acá y no tuvo la posibilidad de estar en otros lugares, no se da cuenta”.
Abel Coria nació en Balcarce, pero a los 5 años llegó a Necochea por cuestiones laborales de sus padres. Terminó la primaria en la Escuela Nº 10 y arrancó el secundario, aunque también empezó a trabajar para ayudar a su familia. Cuando tenía 16 años y jugaba al fútbol en la Escuela Cruz, le surgió la posibilidad de irse a probar a Estudiantes de La Plata y quedó seleccionado. A partir de ahí, comenzó su carrera futbolística y su gran vocación: jugó en Primera División en Estudiantes, Quilmes, Lanús, en Tucumán y luego hizo una campaña en el interior por varios años. Se formó para ser director técnico y dejó su carrera como jugador para dedicarse a dirigir. Trabajó como DT en Tandil, en las inferiores de Estudiantes, en Rivadavia, Sportivo de San Cayetano, Villa del Parque, entre otros. En forma simultánea, siempre tuvo “Aloha Fútbol 5”, comercio que abrió en la década del ’90 y que administró por 32 años. Actualmente está jubilado, pero sigue disfrutando del fútbol como espectador y también de la pesca y, por supuesto, de sus tres hijos y sus cuatro nietos.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Elogió las características de Necochea, en comparación con otras ciudades, pero también recordó otras épocas y enumeró lo que hemos perdido: el movimiento del sector del puerto, la participación social en los clubes, los equipos que venían a hacer pretemporada. De todas maneras, consideró que, más allá de lo que falta, se nota el crecimiento en distintos sectores.
–¿Cómo ve la ciudad?
–Para mí es maravillosa. Creo que la persona que ha vivido en otros lugares, lo nota más. Yo viví mucho tiempo en La Plata, el fútbol me llevó a distintas provincias, pero siempre me tiró Necochea. En el año 79 había ascendido con Tigre y tenía para jugar en Primera A, pero mi opción fue venir e instalarme definitivamente en Necochea. Lo hablé con mi señora, estuvo de acuerdo y en ese mismo año nació nuestro primer hijo.
–Tuvo posibilidades de quedarse en otras ciudades y decidió volver. ¿Por qué?
–Porque Necochea me apasiona y no la cambio por nada. El que vive en otro lado se da cuenta de lo que significa esta ciudad. Por ejemplo, en Junín o en La Plata estás mucho más lejos de todo. En cambio, acá el que está más lejos del mar, está a 25 o 30 minutos. Para mí, la playa y la pesca son un cable a tierra. Tal vez el que nació acá y no tuvo la posibilidad de estar en otros lugares, no se da cuenta.
–¿Qué cuestiones le preocupan o cree que deberían cambiarse?
–No creo ser la persona idónea para decir qué hay que cambiar, pero seguro que siempre hay cosas para mejorar. Yo veo que Necochea paulatinamente va progresando y, por supuesto, que siempre hay cosas para hacer. Por ejemplo, cuando uno ve el casino, le gustaría que haya un buen esparcimiento para los chicos, seguir manteniendo la sala de juegos, un teatro, un lindo restaurante frente al mar, son cosas que me imagino. Después, veo cosas muy positivas: lo lindo que quedó el río, la costanera con gente caminando, algo que antes no se veía, el crecimiento de Quequén…Y todo eso habla del crecimiento. Y claro que también hay cosas que ya no volverán, como lo que era el puerto con las cantinas; se bajaba el pescado de las lanchas y se comía ahí mismo. Ese movimiento se perdió hace muchos años por distintas circunstancias.
-Mencionó el crecimiento de Quequén, ¿en qué lo nota?
- Como se está edificando sobre la costa. Cuando yo paso para pescar en Costa Bonita, siempre veo algo nuevo. Incluso cada año vienen más turistas de Buenos Aires que eligen la playa de Quequén para descansar.
-¿Le gustaría que se edificara también en la costa de Necochea?
-Y se edifica en Necochea, pero es muy grande. Sobre la costa, ya hay que tocar el parque y no creo ser la persona más preparada para opinar sobre ese tema.
Nunca se van a poner de acuerdo. El ambientalista dice que no hay que tocar nada, y el que quiere progresar y es joven te dice que se podrían tomar unos 200 metros, como se hizo en Cariló. Pero hay gente que está más preparada que yo, pero el parque es maravilloso. Lo que veo bien es la senda que hicieron para bicicletas y caminatas, con iluminación, donde hoy los chicos de 14 o 15 años pueden ir tranquilos. Hace unos años no se podía. Eso también es crecimiento. Al igual que sucede en el balneario Los Ángeles que cada vez que voy están haciendo algo nuevo y lo mismo en Las Grutas que también está creciendo.
–¿Cómo percibe la participación de los ciudadanos en la ciudad y en las instituciones?
–Creo que el necochense es muy crítico. Se queja mucho y no siempre ve lo positivo. En mi humilde opinión, tendríamos que ser más positivos. Yo no cambio Necochea por nada. Acá viene gente de Balcarce a pescar y tienen que hacer 100 km, vienen de Lobería, La Dulce. Creo que no nos damos cuenta de lo que tenemos.
–En cuanto al deporte, ¿cómo lo ve hoy?
-Nos cuesta. A mí me gustaría que Necochea volviera a tener un equipo en el Nacional B, como fue en su momento Estación Quequén. Hoy creo que es imposible, salvo que se involucren los privados. El municipio puede colaborar, pero si no hay empresas que apoyen, se hace muy difícil. Antes se jugaba un regional, con Mar del Plata, Tandil, Olavarría, y enseguida tenías chances de entrar a un Nacional B. Yo mismo en el 84/85 salí campeón con Ramón Santamarina, jugamos un regional, clasificamos entre veinte equipos de la provincia y pasamos al Nacional A. Eso ahora sería impensado. Ahora el recorrido es más largo.
–¿Cree que hay menos compromiso con los clubes que antes?
–Sí, lamentablemente hoy no hay la misma gente trabajando en los clubes. Antes la gente vivía en el club, jugaba a las cartas, de ahí salían ideas y armaban las comisiones directivas. Y eso se perdió. Me acuerdo lo que era el Club Rivadavia: la gente dejaba los chicos en el Cine Gran Sud y se iba a tomar un café al club y había 300 personas que colaboraban. Y eso no lo vamos a ver nunca más. Al no tener gente para trabajar y el apoyo de empresas privadas, es muy difícil hacer lo que hizo Estación Quequén. Los clubes hacen lo que pueden para subsistir y además falta inversión en infraestructura.
-También en su momento venían clubes grandes para hacer pretemporada en Necochea…
-Exacto, eso se perdió. ahora los clubes tienen plata y se van a Estados Unidos o Punta del Este. Uno de los primeros que vino fue Estudiantes de La Plata en el ‘67 o ’68 y después lo hacía por cábala. Venía Boca y River y también generaba un movimiento en la ciudad.
–¿Qué opinión tiene de la gestión del intendente Arturo Rojas?
-Soy medio apolítico, pero creo que siempre las críticas van a existir. La oposición siempre va a marcar lo que falta, y siempre hay cosas por hacer. Pero también hay progreso.
–¿Y cómo imagina el futuro de Necochea?
–Yo soy optimista y disfruto mucho de Necochea, me gusta ir a pescar e ir a mirar el mar. Soy un enamorado de esta ciudad y no la cambio por nada. Podría haberme ido a vivir al exterior, pero elegí quedarme acá, donde nacieron mis hijos. Para mí, vivir en Necochea es un privilegio.
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