Necochea necesita políticos modernos
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La ideología es la clasificación de ideas, un conjunto de emociones y creencias colectivas que se refieren a las conductas sociales humanas. En la historia las ideologías se han compuesto de «ismos», sufijo que forma sustantivos que suelen significar “doctrina”, “sistema”, “escuela” o “movimiento”: como marxismo, liberalismo, anarquismo, socialismo. Nadie reniega de la ideología. Ese conjunto de ideas que caracterizan a una persona, colectividad, movimientos culturales, religiosos o políticos.
El tema es cuando sólo se observan luchas descarnadas llegando al paroxismo extremo, con discusiones encerradas en verdades absolutas que no dejan oír o ver aciertos en los opuestos, y lo peor, quedarnos en discusiones del pasado, no adecuar el presente y mucho menos avanzar hacia el futuro.
La actualidad, a diferencia de tiempo atrás donde las diferencias tenían otro vuelo, la militancia se hace en gran parte en las redes sociales, creyendo que allí está la verdad, sin reflexión y análisis, tan sólo la soledad frente a una computadora exhibiendo una realidad que muchas veces no es así, o rodearse del micro clima que siempre acompaña, sin recibir críticas que suelen ser positivas para cambiar.
Necochea no vive ajena al contexto nacional
Encasillamientos absurdos de los pontificadores solamente desde el templo del absolutismo. No necesitamos en el distrito las grietas ideológicas que ejercen en forma auténtica los convencidos y exageran los que necesitan hacerlo para su posicionamiento.
Es prescindible acciones concretas en los temas cotidianos, cuando los vecinos reclaman mejorar su calidad de vida, asfalto, cloacas, más iluminación, mayor seguridad, lo real, por sobre las apasionadas veladas de «progres» revolucionarios desde las humeantes tasas de café.
Muchos de esos habladores que arreglan el mundo por la noche y se levantan tarde por la mañana, raramente colaboran con comedores escolares o llegan a barrios carecientes, creen que son la vanguardia, dueños de los derechos humanos, catalogando con sus cánticos progresistas desde el púlpito de sus ideologías al resto de la sociedad que no comulga con esas formas o acciones.
Necesitamos hechos concretos “Res non verba”, en el distrito y no vendedores de ilusiones utópicas que endulzan oídos pero carecen de desarrollo efectivo para el crecimiento social.
¿Populares o populistas?
Cuando solemos decir «populismo», lo confundimos con popular. El populismo es una versión demagógica, discurso que atrasa a una sociedad, ese populismo que reniega de cambios, muy propicios al «no» antes del análisis, el populismo, ocurre también en nuestro distrito, suelen terminar con mayor déficit económico, ciclos de aumento de la indigencia y pobreza, inflación galopante y diferencia social evidente.
Lo popular es diferente, son aquellos gobernantes que terminan sus ciclos con mejores niveles para la gente, modernizando el lugar que conducen, abriendo paso a inversiones que signifique mayor posibilidad de generación de trabajo, surgimiento del empleo privado acotando lentamente los planes sociales, y finalizando su mandato con éxito de gestión por sobre el «populismo» que dejan a los pueblos peor que cuando asumieron. Sólo relatos y discursos para una minoría seguidora. En Necochea también existen los populares y los «populistas».
Políticos modernos para nuevos tiempos
El distrito puede alentar posibilidades de cambios. Políticos modernos se requieren para los nuevos tiempos que vivimos, en esta observancia está el actual intendente Facundo López, o el principal rival opositor, Arturo Rojas sin olvidar al diputado provincial Martín Domínguez Yelpo, un tridente tan sólo para brindar un ejemplo. Diferenciados en algunos aspectos de la visión ciudadana, pero con un común denominador, que no pasa por edad sino por la identificación de modernidad, tres hombres que se los puede encasillar en el cuño peronista, de lo cual no reniegan pero con una concepción amplia, pluralista de mirada ancha sobre la realidad.
Esto alienta, deja esperanza en el corto plazo para definir temas inconclusos que han quedado relegados, por falta de voluntad, escasez de decisión o miedo a los cambios.
Son hombres que hacen una política más acorde con estos tiempos, no siendo necesidad la juventud sino la mentalidad como otros tantos aspirantes al sillón de Murga en el 19, que no identificamos como derecha o izquierda sino dentro de un marcado pragmatismo. Esa tendencia a conceder primacía al valor práctico de las cosas, juzgar la verdad de una doctrina social, religiosa, política, considerando efectos prácticos.
La política moderna impone no quedar entrampados en discusiones estériles, e ir a lo real. A seducir inversiones que se interesen por nuestra ciudad, a exigir la construcción de un puente que una nuevamente el sector comercial Necochea-Quequén arrasado por la inundación del 80. Avanzar en la apertura de nuestro frente costero, abrir la zona ribereña adaptándola a balnearios de río, apuntalar la costa de Quequén y Costa Bonita incrementando posibilidades turísticas. Defensa del medio ambiente con la concreción definitiva de la impostergable planta de reciclados de residuos, modernizar nuestras principales avenidas con iluminación Led, entre otras tantas cuestiones que sería casi imposible de enumerar.
Los tres políticos mencionados conocen el mundo, cada uno a viajado fuera del país viendo la forma de vida, lo bueno y malo que ocurre más allá de nuestra frontera, porque saliendo de la Argentina también hay vida, en caminos disímiles a repúblicas del atraso como Cuba o Venezuela, dos dictaduras que deberían alarmarnos e indignarnos como sociedad.
Políticos modernos son los que interpretan capital y trabajo como la armonización necesaria en un mundo de desarrollo.
No es tiempo de divisiones que nos hace perder tiempo y debilita esfuerzos, debemos pensar más allá del partido político al que se pertenece, el distrito está por encima de intereses mezquinos.
Los modernos tienen su responsabilidad
Los «modernos» deben ser conductores de seguidores que prosigan ese camino, no hechos aislados o individuales, y esos «modernos» tienen una alta cuota de responsabilidad, primero porque son figuras de nivel en el plano de nuestra política, segundo porque deben evitar contagiarse de años de políticos que se oponía a ideas que no provengan de su estructura aunque sean positivas y tercero porque si están convencidos hacía donde debe ir el distrito no deben pensar en un votito más o menos a la hora de la unidad para bien del vecino y del futuro del lugar.
Es imperioso el trabajo institucional en conjunto con entidades arraigadas en la sociedad y que, unidas pueden generar una tormenta de mejores ideas y realizaciones.
Como diría un viejo amigo necochense, ex concejal y reconocido médico hoy jubilado: “lo que no hacemos por convicción lo haremos por necesidad». No importa porque lo hagamos, lo importante es hacerlo.