“Necochea te da la tranquilidad que otras ciudades no tienen”
La martillera Samanta Rumi elogió la naturaleza de la ciudad, las distancias cortas y la cercanía que te permite con las personas. Habló de la necesidad de avanzar en una nueva zonificación y destacó el crecimiento de varios sectores
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Julieta Moreno
Redacción
“Necochea es como una ciudad pueblo”, expresó Samanta Rumi, destacando que “te da esa tranquilidad que no tienen las ciudades grandes en términos de estilo de vida”. Para ella, esta característica hizo que mucha gente de otros centros urbanos la eligiera para vivir después de la pandemia. Además, valoró la naturaleza y la cercanía con las personas: “Acá todos se conocen”.
En diálogo con Ecos Diarios, la profesional analizó distintos aspectos de la ciudad, entre ellos, el crecimiento urbano, los servicios y la necesidad de avanzar en una zonificación y un código de ordenamiento territorial nuevo. Destacó las condiciones que hacen de la ciudad un lugar elegido y aseguró que “la gente de Necochea quiere crecer” y dijo que las ideas existen, pero advirtió sobre la necesidad de planificar y hacer estudios de mercado antes de impulsar emprendimientos e inversiones.
De turista a residente
La relación de Samanta Rumi con Necochea comenzó desde muy chica, cuando llegaba a la ciudad de vacaciones. Aquella mirada de turista era la de una ciudad con mucho movimiento, especialmente durante el verano. “Me encantaba venir”, recordó, al mencionar sus vacaciones, los balnearios, principalmente el ACA, donde ella concurría, y las salidas hacia las playas más alejadas.
Después dejó de venir durante algunos años y, al regresar -primero como visitante y luego como residente-, encontró otra ciudad, aunque también reconoció que no es lo mismo venir durante la temporada que quedarse todo el invierno. En este sentido, mencionó que muchos jóvenes se van a estudiar a otras ciudades, lo que hace que el movimiento se reduzca.
También relacionó los cambios con las transformaciones en los hábitos de consumo. “Hoy en día cambió mucho la forma de consumir”, afirmó, no sólo en el comercio sino también en la gastronomía y la hotelería. Recordó que cuando era turista podía pasar dos semanas en un hotel, algo que actualmente “no es viable para una familia promedio”.
No obstante, destacó que, en los últimos años, empezó a notar otro movimiento especialmente vinculado con grupos de adultos mayores y actividades deportivas.
De todas maneras, la tranquilidad, la cercanía con la naturaleza y las distancias cortas aparecen, para ella, como fortalezas a diferencia de lo que ocurre en centros urbanos más grandes. “Lo que me gusta es que Necochea es como una ciudad pueblo, te da esta tranquilidad que no la tenés en ciudades más grandes”, expresó, destacando que esto repercute en el estilo de vida.
“Yo vivo en la zona del parque y hago cuatro cuadras y estoy en pleno parque, hago diez más y estoy en la playa. Además, es mucho más natural que residir en una ciudad donde todo es cemento".
En su experiencia cotidiana, valoró que “la ciudad es tranquila” y la posibilidad de conocer a muchas personas a través de la profesión y del deporte.
Una ciudad que creció
Al pensar en los aspectos que deberían revisarse, puso el foco en el crecimiento urbano y en la necesidad de establecer una nueva zonificación. “La realidad es que la ciudad creció muchísimo”, afirmó y se refirió a la cantidad de personas que llegaron a partir de la posibilidad de trabajar de manera remota.
En este aspecto, consideró que Necochea necesita analizar su estructura y planificar su expansión. Mencionó particularmente el crecimiento de Villa del Deportista, Villa Zabala y distintos sectores próximos al río, además de Quequén. Según observó, en áreas que antes tenían poca población comenzaron a aparecer nuevas edificaciones y, con ellas, una mayor demanda sobre los servicios. “Los servicios van de atrás”, resumió.
Para Rumi, el debate sobre la zonificación y el futuro Código de Ordenamiento Territorial debería contemplar todas esas variables. A su entender, no alcanza con pensar en nuevas inversiones turísticas o en traer espectáculos si antes no se resuelven cuestiones básicas. “Hay muchas cosas que si uno se pone a desglosar hay un montón de situaciones que se pueden modificar o que se pueden reordenar, no necesariamente se tiene que cambiar todo”, indicó, aunque también advirtió: “El tema es por dónde empezar”.
Un camino “transparente”
En relación con el Casino, recordó que nunca llegó a conocerlo en funcionamiento y solo llegó a usar la pista de patinaje cuando era chica.
Sin embargo, sí pudo observar el deterioro de la estructura a través de los años. “No es solamente que visualmente al turismo no le es atractivo, sino que además es peligroso para la gente que está trabajando ahí”, afirmó.
Con respecto a la subasta que se hizo del Casino, planteó una posición desde su perspectiva profesional porque admitió que, al no haber conocido el edificio en su esplendor, no tiene el apego que sienten otras personas. “Me parece perfecto que el camino haya sido la venta vía subasta, con la intervención de un profesional matriculado para que sea transparente y que el ciudadano pueda ver lo que se está haciendo”, señaló.
Sobre el parque Miguel Lillo, opinó que es necesario analizar cada intervención en función de cómo se preserva el espacio natural. “Yo creo que el parque es una de las cosas más lindas que tiene Necochea”, sostuvo.
Reconoció que muchas veces se opina desde el desconocimiento y señaló la necesidad de contar con más información sobre las especies forestales, las podas y el manejo de los árboles.
Rumi consideró que cualquier proyecto debe contemplar la preservación del parque y puso como ejemplo el proyecto gastronómico Los Pinos, que, según dijo, le gustó porque “le dio mucha vida”. Para ella, puede existir una convivencia entre uso, servicios a la comunidad y conservación, siempre que se establezcan condiciones claras: “Yo creo que son los dos caminos”.
Al referirse al gobierno de Arturo Rojas, la martillera fue cautelosa y aclaró que no cuenta con una perspectiva histórica suficiente para hacer una evaluación definitiva. Para ella, muchas de las dificultades actuales tienen relación con problemas acumulados de gestiones anteriores.
No obstante, sí identificó un aspecto que considera necesario mejorar: el acceso de los vecinos a la información municipal. “Hay cosas que yo modificaría a nivel municipio en cuanto al acceso de la gente ante un trámite o consultas”, afirmó.
Mirar hacia adelante
Rumi aseguró que su intención es continuar viviendo en Necochea y que incluso proyecta realizar inversiones propias y armar su propio emprendimiento turístico.
Su visión de futuro, sin embargo, está atravesada por una condición: analizar antes de invertir. “Yo soy optimista, pero muchas veces el optimismo también tiene que estar acompañado de realismo”, afirmó. Para ella, las ideas existen, pero deben estar acompañadas por estudios que permitan determinar dónde, cómo y con qué condiciones pueden desarrollarse.
“Yo soy optimista, pero creo que las cosas hay que planificarlas, estudiarlas antes, a ver si esto va a funcionar o no. Yo creo que eso es lo que hace la proyección”, resumió.
En ese sentido, considera que Necochea tiene potencial para seguir creciendo y atraer nuevos residentes e inversores. Desde su trabajo observa cotidianamente consultas de personas de otras ciudades interesadas en comprar, alquilar o desarrollar proyectos. Incluso algunos visitantes terminan convirtiéndose en residentes.
Y allí vuelve a aparecer, como uno de los principales atributos de la ciudad, aquello que ella misma buscó al instalarse: la tranquilidad y la posibilidad de vivir cerca de la naturaleza, pero con el desafío de acompañar ese crecimiento con planificación.///
Entre la actividad profesional y el rol institucional
Samanta Rumi nació en Bahía Blanca, ciudad donde cursó su educación primaria y secundaria. Durante su infancia y juventud, solía vacacionar en Necochea, destino que funcionaba como punto de encuentro familiar.
Más adelante, se trasladó a La Plata para realizar sus estudios universitarios; allí cursó el Traductorado de Inglés, aunque finalmente se recibió de martillera y corredora pública. Durante unas vacaciones conoció a su esposo, lo que la llevó a radicarse definitivamente en Necochea hace unos 13 años.
En sus primeros años en nuestra ciudad, antes de ejercer plenamente su profesión de martillera, trabajó durante un año en el Ente de Turismo (Entur) y dictó clases de inglés en un instituto de Lobería. Luego, decidió matricularse y abrir su primera oficina inmobiliaria. Posteriormente inició un proyecto con dos colegas y, tras finalizar esa etapa, trasladó de forma independiente su actividad a la zona del Parque.
En la actualidad, además de la compraventa de propiedades, se desempeña como perito judicial en tasaciones y subastas de bienes muebles e inmuebles, y cuenta con una diplomatura en valuación de bienes intangibles, lo que le permite tasar elementos no corporales como marcas y patentes. Asimismo, mantiene un activo rol institucional en el Colegio de Martilleros, actualmente como secretaria general de la comisión directiva.///
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