Necochenses, a las cosas…. presupuesto y coincidencias
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«Hay que hablar poco de los demás,
nada de uno mismo
y mucho de los temas importantes»
Anónimo.
José Ortega y Gasset fue un filósofo, escritor y ensayista español cuyos pensamientos están vigentes, más aún cuando se sigue analizando la realidad argentina. Llegó por primera vez a nuestro país en junio de 1916, permaneciendo ocho meses, retornando en 1928 cuando ya era un reconocido escritor en la Madre Patria con trascendencia en toda Europa. Ortega y Gasset supo describir a los argentinos mucho mejor que nosotros mismos, descubriéndonos en profundidad, remarcando errores y aciertos y dejando aquella frase que quedó marcada a fuego «argentinos a las cosas» donde señalaba con claridad conceptual nuestra forma de vida.
Los necochenses como hijos de esta Patria seguimos sin ir a «las cosas». Esta sociedad la integramos todos, de donde surgen los que han tenido mayor o menor responsabilidad, pero nadie puede evadirla porque los resultados eleccionarias de ayer y de hoy han quedado a la vista y esto es la consecuencia del destino de Necochea. Y de esta sociedad, reiteramos, han surgido los dirigentes que nos vienen gobernando desde 1983 para tomar un punto de partida que, si se quiere hace poco tiempo en función de los años de la ciudad.
Necochea ya no tiene tiempo para repetir lo mismo y no llegar a ningún lado. Estamos sobre una calesita de decisiones irresueltas y expresiones de deseos montadas arriba de un caballito de madera. Un cuerpo de concejales que, con contadas excepciones algún miembro puede saber para qué está ocupando una banca, más allá de la dieta, y cuáles son los grandes temas que se deben tratar de inmediato. Y si el Ejecutivo no los encara alguien algún día podría decir: señores debemos hacer tal cosa, esto no se puede demorar más y conjuntamente aportar la idea de solución. Diagnósticos es lo que sobra, lo que faltan son ideas y causa gracia la falsa idoneidad impostada que se nota en algunos rostros cuando se les sirve un café en las sesiones plenarias.
Necochea, presupuesto y después
Se está a poco de discutir y seguramente aprobar, el nuevo presupuesto para el año próximo, una sana y necesaria herramienta que debe tener el Ejecutivo al inicio de cada año calendario. Actualmente estimase que se abordará el tema sobre una base de casi 6.000 millones de pesos (tal cual lo adelantó Ecos Diarios en la edición del viernes pasado página 2 un informe claro y preciso que sólo, hasta ahora, lo repetimos en este comentario). Surge de ese informe que el estimado para el año 2022 será de 5.870 millones de pesos, entre ingresos tributarios y no tributarios.
Puntualmente se detalla que de ingresos tributarios (coparticipación y transferencias) serán $ 2.928.891.675; mientras que de ingresos no tributarios (tasas, derechos, etc.) $ 2.759.254.996.
Por venta de bienes y servicios $ 128.161.000 y por trasferencias corrientes (sector público) $ 16.279.635. Esto hace un total de ingresos corrientes de $ 5.832.587.307, que se suman a los recursos de capital, que son $ 38.176.469, haciendo un total de $ 5.870.763.776 para el 2022.
De esto se prevé tener gastos en personal un 47,29% (2.776 millones); un 11% en bienes de consumo, 24.41 % en servicios no personales y un 4,78% en bienes de uso.
Si se habla de áreas, se prevé que a Salud se le destine un 26,74% del total, teniendo el mayor gasto en personal.
Por su parte, Obras Públicas se estima un 30,94%, Gobierno un 13%; 6,52% es de deuda pública; Desarrollo Humano y Políticas Sociales se queda con un 8,78% y el resto irá para Legal y Técnica, Concejo Deliberante, Turismo; Desarrollo Productivo, Hacienda y Finanzas.
Todo esto tendrá su correlato el martes 28 cuando se convoque a los denominados “mayores contribuyentes”, que históricamente son aquellos allegados a cada concejal que van a levantar o dejar sus manos estáticas de acuerdo a la orden impartida. Sinceramente una puesta en escena vetusta, hoy fuera de toda lógica legislativa.
Todo parece indicar, algunas voces lo dejan prever, que el Presupuesto será aprobado. Observándose un distanciamiento, al menos parece, del Frente Renovador que ha sido gobierno hasta hace dos años. Y otros espacios que han estado más alejados como el radicalismo en la actual circunstancia deberían los cuatro concejales recordar a Raúl Baglini quien sostenía que; «el grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder;» palabras pronunciadas en el año 1986 cuando el radicalismo gobernaba la Nación y la Provincia, nada más acertado, por eso quizás la UCR deberá andar con cuidado en sus definiciones en el Concejo Deliberante porque siempre es un partido que pretende disputar el poder. No sería así con otros sectores minoritarios alejados de esta posibilidad que se adjudican irresponsablemente desde una banca la creencia de tener menor ingerencia, por lo menos en la realidad del corto plazo. El tratamiento de las tasas y el ajustado resultado de la votación, habiendo el oficialismo y sus allegados tenido que recurrir al doble voto de la presidencia del cuerpo para logra la aprobación del espinoso aumento del 50% no es para echar en saco roto al momento de tratar el próximo Presupuesto.
Fuera de estos petardos y ruidos que se centran en cada fin de año con los temas recurrentes deberían existir coincidencias, esas que llevan a discutir con altura y franqueza los grandes temas de la ciudad que suelen dormir la siesta eterna pero que lamentablemente se ven impedidos por minorías de mucho ruido ante la pasividad de una mayoría silenciosa.
Del humor político al agravio
Siempre ha estado presente el humor político desde el semanario “EL Mosquito” con su mordaz ironía sobre la dirigencia de fines del siglo XIX, pasando años después por la revista “Caras y Caretas”; ya en los sesenta “Tía Vicenta” del genial Landrú, satirizando al presidente Illía como una tortuga y más tarde a Onganía como una morsa, porque ocultaba su labio leporino con un espeso bigote; hasta el actual Nick, los políticos han sido fuente de inspiración para ilustrar caricaturescamente las acciones de los hombres de la política vernácula. Este tipo de crítica de alto nivel si se quiere, tiene más fuerza y llegada que el más audaz de los comentarios y está aceptada en todas las democracias del mundo.
Sin embargo, hoy el abuso de las redes sociales con “memes” o ilustraciones de mal gusto y de baja estofa que saturan nuestros celulares ya no generan gracia, más bien un rechazo ante el hartazgo que producen ciertos envíos impertinentes y por supuesto anónimos que no le hacen nada bien al actual momento que vive el país. Evitar las palabras que pueden herir o descalificar y que luego de pronunciadas no hay marcha atrás, aduciendo como inválida excusa el clásico fuera de contexto se le suman los gestos adustos para los videos y las fotos.
No quedan atrás las interminables peleas vía redes sociales donde cada uno en la soledad de unos minutos cree encontrar la verdad revelada. Si esto no fuera así se encontraría una solución clara sin desgastes, pero prevalece el permanente interés de llevar agua para el propio molino, ergo, en beneficio propio.
¿Y si se planifica en unidad para cerrar absurdas discusiones?
Porque se debe privilegiar y tener como objetivo el avance en un plan estratégico definitivo en algunas áreas, caso parque «Miguel Lillo», para terminar con sectores que intentan impedir todo lo que se conversa o se tiene pensado hacer, frenando con discusiones estériles. Es imprescindible un plan urbanístico en Necochea, como se intentó en más de una ocasión a partir del año 1945, idea primigenia de un desarrollo sustentable, abortada por la inoperancia y la falta de una decisión política basada en un relato falaz y violador de la verdad histórica.
La dirigencia de Necochea debe sentarse a una mesa y asegurar para las generaciones venideras la solución a los problemas recurrentes que pululan desde hace décadas. No intentarlo, sería el mayor fracaso.///