Néstor Gómez, el alma del torneo
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Sin sorprender, por todo lo que significa para este deporte en nuestra ciudad y el mundo, Néstor Osvaldo Gómez terminó siendo de principio a fin el alma del Campeonato Mundial, sin desmerecer a quien levantó la copa. Una impronta que pocos deportistas logran imponer a lo largo de su carrera, sólo reservado a los grandes entre los grandes. Y en el billar, nadie puede discutirlo como campeón y maestro.
Para los que soñaron con volver a verlo en nuestra ciudad, jugando el torneo máximo, en un salón colmado y vitoreándolo, la satisfacción de transformarlo en realidad tapó cualquier contratiempo organizativo y económico que pudiera surgir. Valió siempre cualquier pena.
El “Nene”, a los 76 años, disfrutó de su último Mundial justamente en su “casa” donde todo comenzó 40 años atrás. Junto a la dirigencia del Club Rivadavia hizo todo para que así fuera. Nada más justo que la copa llevara su nombre. Y esa ovación en la inauguración oficial, la misma que lo despidió cuando perdió en la noche del sábado frente a Michelangelo Aniello, finalmente subcampeón, es el agradecimiento eterno por todo eso y mucho más. Una despedida que es un hasta siempre, como cuando dejó el país para ser profesional en Italia. Sus dos títulos mundiales son copas en una vitrina, pero su legado trascendió las fronteras.
El 23º Campeonato Mundial también es historia. Imposible después de tanto soñarlo, que hoy el despertar no sea con una sensación de vacío. Pero con la tranquilidad de que Necochea volvió a ser la capital mundial del billar, una vez más.