Faltan rampas en las esquinas
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Es muy reducido el sector con accesibilidad para personas con discapacidad motriz
Cuando se trata de ver las bellezas que la naturaleza puede regalar, Necochea es un buen ejemplo. Pero cuando se habla de infraestructura y de accesibilidad, ni siquiera en la parte más céntrica se cumple con los estándares mínimos.
Haciendo una simple recorrida por las calles del centro, se puede observar que la falta de rampas en las esquinas es más que evidente. Los ciudadanos que no las requieren, muchas veces suelen no prestar atención a este “detalle”, pero el día que se necesitan es cuando parece hacerse incuestionable el faltante.
No se trata solamente de brindar una mejor movilidad a las personas que deben andar en silla de ruedas, sino que también las rampas significan una ayuda para quienes circulan por las veredas con un cochecito de bebé, para las personas mayores que suelen andar con un carrito para las compras o simplemente para el distribuidor que quiere subir a la vereda la “zorra” sobre la que pone los cajones de mercadería. Las personas que usan bastón o muletas, también estarían agradecidos de un cambio en este sentido.
Hay, pero menos de las que debería
En el centro, más puntualmente en el sector comprendido entre las calles 55-63 y 56-66, es el lugar con mayor número de rampas de la ciudad. De hecho, la Plaza Dardo Rocha tiene en todas sus esquinas y se encuentran debidamente pintadas. Además, la avenida 59 también está con sus correspondientes bajadas para discapacitados y lo mismo ocurre con los “serruchos” de estacionamiento, con sitios especiales para que dejen sus vehículos personas con capacidades diferentes.
No obstante, se cuentan con los dedos de una mano las esquinas céntricas que tienen cuatro rampas. Y sobran varios dedos para contar las que están todas y debidamente señalizadas con color amarillo.
En la mayoría de los casos, hay una o dos y ni siquiera están enfrentadas. Para graficar esto con un ejemplo, la esquina de la Municipalidad, donde están los dos semáforos (61 y 56), hay una bajada en muy buen estado en la plaza Dardo Rocha que da a una senda peatonal debidamente pintada, pero enfrente no solo que no hay una subida sino que hay un árbol.
Afortunadamente, hay otro importante número que han sido puestas por comerciantes o instituciones, luego de hacer algún trabajo de reparación en la vereda, para dar una mejor accesibilidad a sus clientes.
Si esta es la situación en pleno centro, es fácil imaginarse que en el resto de la ciudad pensar en tener una simple rampa para subir y bajar en las esquinas es casi una utopía.
Otro problema que no suma
Por otra parte, el estado de las veredas, levantadas por las raíces de los árboles y deterioradas por la falta de mantenimiento, no contribuye a que el circular con una silla de ruedas o un carrito de bebé sea una tarea más amena.
A todo esto, se suma que nunca falta la persona que estaciona su vehículo frente a una rampa, con tal de ahorrarse unos pocos pasos.