Niños siembran 3.000 alevinos de pejerrey
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En una experiencia muy diferente a lo que viven cotidianamente en las salitas. Pudieron seguir el proceso de crecimiento
Alumnos del Jardín 911 “María Elena Walsh”, llevaron adelante durante todo lo que va del año un proyecto diferente que los hizo aprender varios temas de una manera mucho más práctica.
La iniciativa, denominada “El río Quequén y el Puente Colgante”, es un trabajo conjunto entre docentes y alumnos donde los chicos han podido abordar la historia y analizar los usos recreativos y deportivos que se le da a esos espacios. Más tarde, pudieron aprender sobre la no contaminación y sobre el cuidado del agua.
Aprender de las especies
En la última etapa del proyecto, ya conociendo la historia y los usos del río, los chicos debían empezar a analizar qué tipo de vida hay dentro del agua. “Algunos tiraban diferentes hipótesis, como por ejemplo que en el río hay tiburones y otras especies que ellos se imaginaban”, contó la docente Nerea Di Salvo.
Para hacer el proyecto aún más interesante y trasladarlo a algo que vaya más allá de las palabras, la Estación de Piscicultura, situada en el paraje Las Cascadas, le cedió al jardín de infantes unas 6.000 ovas de pejerrey. Esto le permitió a los chicos ser parte del proceso de incubación e ir siguiendo todo el proceso.
Las docentes, por su parte, fueron asesoradas por Naschel Caro Petersen, técnica en acuicultura en nuestra ciudad, quien las fue orientando en cuanto a la temperatura ideal del agua y la importancia de sostener ciertos cuidados ya que, ante cambios bruscos, los peces podrían morir.
Toda una investigación
Para tener las ovas en un ambiente adecuado, hicieron un cubículo dentro de las instalaciones del jardín de infantes, con la ayuda de madres de cooperadora, donde tenían un sistema de agua en constante movimiento simulando el río y la temperatura adecuada.
“Los chicos, mientras tanto, investigaron qué comen y entender que se alimentan de plancton y no de pan como ellos creían al ver que se le tira eso en el Lago de los Cisnes. También aprendieron que el agua verde no es que está podrida o sucia sino que tiene algas y animalitos muy chiquitos. A algunos de esos organismos pudieron verlos con lupa y compararlos con las ovas”, contó la docente, Di Salvo.
La liberación
Ayer por la mañana, un grupo de 55 chicos de cuatro y cinco años fueron acompañados por docentes, directivos, auxiliares y familiares hasta el paraje Las Cascadas, donde fueron recibidos por los trabajadores de la Estación de Piscicultura.
Allí recibieron una charla y pudieron notar que todo eso que ellos hicieron en pequeña escala durante el año, en ese lugar se hacía con miles de pejerreyes y otras especies.
Finalmente, procedieron a liberar en el río a los alevinos para que continúen en libertad su desarrollo. “El día acompañó, no hubo viento y los chicos lo pasaron muy bien. Yo calculo que habremos sembrado entre 3000 y 5000 alevines. La verdad es que estamos muy contentos con la experiencia”, contó la docente.
Finalmente, desde la institución se explicó que los chicos continuarán trabajando con este proyecto hasta fin de año, comparando el crecimiento de los peces con el cuerpo humano. “Había una incertidumbre con respecto a este proyecto que es la primera vez que lo hacemos pero ya planteamos la propuesta de que otras docentes para se sumen a estudiarlo con los chicos, dependiendo de las edades. Sería maravilloso trasladarlo a todas las salas”, concluyó Nerea Di Salvo.