Niños y niñas en vacaciones, entre la rutina y el descanso
El fin del año educativo puede ser un alivio en algunas familias y en otras un dolor de cabeza. El trabajo como factor de ordenamiento
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“Querer es poder”, esa frase que siempre nos impulsa a poder llevar adelante un proyecto, no siempre suele ser posible, sobre todo sí no se dan ciertas circunstancias. Un claro ejemplo es lo que sucede cuando los niños y niñas finalizan el calendario educativo y se nos presenta esa dicotomía de qué hacer con ellos.
“Lo que más pesa es la dinámica familiar, porque sí hay dos padres que trabajan de 8 a 16 es muy difícil poder elegir, porque no se decide libremente sobre la situación de los chicos”, dijo el médico pediatra Luis Amat, que sin dudas opinó que los chicos deben, en lo posible, poder descansar. “Imaginate que los grandes nos cansamos y tenemos que parar, en ellos con más razón”.
La infancia de los niños y niñas es muy diferente a la que tuvo que transcurrir una persona de unos 30, 40, 50 años en la actualidad, ya que en aquella época se vivía menos apurado, una casa casi que se podía mantener con un solo sueldo, y eran las mujeres en su inmensa mayoría que se quedaban al cuidado de ellos, con lo cual había un tiempo necesario para “bajar revoluciones”.
“A los nenes les hace bien poder descansar, tener tiempo libre para pensar, inventar, inclusive para poder aburrirse” dijo Amat y reafirmó sus dichos al expresar que “se habla mucho de esto y justamente, acá, es cuando a los chicos se les ocurren buenas ideas o también malas”.
Por eso, como recomienda el pediatra, el no tener planes para con los chicos, después de un año de horarios cronometrados y una agenda cargada entre el colegio y las actividades extracurriculares, es bueno poder decir, “vemos qué hacemos”. No necesariamente tiene que haber algo planificado.
“Al chico lo mandamos a fútbol, natación u otra actividad y capaz que a él le gusta leer y no le estamos dejando tiempo para que pueda hacerlo. Hay que darles tiempo, no siempre ponerles una actividad detrás de la otra” explicó el columnista de Ecos Radio.
Una de las cuestiones que sí hace hincapié el doctor es que haya tiempo de calidad para con el niño. “Es importante que el padre tenga tiempo full time, al momento de compartir un momento con él. Si el chico dice vamos a dibujar, bueno nos ponemos a dibujar, sí quiere ir a cortar flores, vamos a cortar flores o tirarse a la cama a descansar, pero estar 100%”.
El celular: un enemigo
“El principal enemigo de los padres es el celular, a la hora de no prestarle atención a sus hijos. Algunos tienen la suficiente lucidez para decírtelo, pero otros se ponen rebeldes, se manifiestan y por ejemplo no quieren ir más a realizar la actividad. Los chicos se ven en la visión de sus padres, por eso sí uno muestra interés, es positivo en lo que ellos hacen, seguramente van a querer volver. En cambio, si vos no le estás prestando atención, puede que se desanimen con lo que hacen y comiencen fallos en la escuela”, comentó Luis Amat.
Donde no puede haber un total relajamiento es con el tema de la alimentación. “En el verano, a veces, te tenés que relajar cuando no te queda otra, pero en los demás días hay que volver a la rutina. Los chicos tienen que descansar, pero los hábitos de comer sano tienen que estar. Lo malo, siempre, siempre, son los extremos. Sí vos no permitís algunas golosinas o snacks, después van a un cumple y terminan comiendo por desesperación, viendo de dónde pueden manotear algo de esto”.
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