Una habitualidad que se escapen condenados
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/03/zurita.jpg)
Ariel Antonio Zurita cortó la pulsera de monitoreo electrónico y se fugó del domicilio donde cumplía con el arresto debido a que aducía un problema de salud y no podía estar en la cárcel
Ariel Antonio Zurita lleva más de 10 días en carácter de prófugo y con sus artilugios consiguió burlarse de la Justicia, tras ser condenado a 11 años de cárcel por abusar y raptar a dos menores de edad en 2016.
A la sentencia recaída sobre sus espaldas en julio del año pasado, ahora se le agregan otras dos nuevas causas por “evasión y quebranto de pena”, pero hasta ayer no había novedades de su paradero.
En distintas ocasiones, Zurita solicitó a la Justicia ser alojado en una celda de la DDI para estar cerca de su familia que lo visitaba y trasladarse al consultorio médico por su inconveniente de salud.
“Se podía presumir que era una treta de este individuo porque en el penal de Batán la pasaba mal y prefería estar cerca de sus parientes, por eso y cada tanto, inventaba alguna dolencia para hacerse atender”, sostuvo por lo bajo un oficial de la policía local.
Además, hay que tener en cuenta que el condenado debía afrontar una pena de 11 años de prisión por la causa grave que se ventiló en un juicio oral al que fue sometido el año anterior en la sala del Tribunal Criminal Nº 1.
El arresto domiciliario
Ante el supuesto problema de salud y debido a una infección que habría tenido en un calabozo de la Unidad Penal Nº 15, de Batán, Ariel Zurita consiguió de la Justicia un beneficio de arresto domiciliario bajo la responsabilidad de una mujer.
En principio, el condenado tenía un policía que lo custodiaba en el exterior de la vivienda donde cumplía con la medida de encierro establecida por el juzgado interviniente.
Posteriormente, llegó el momento de colocarle una pulsera electrónica para el monitoreo desde el Servicio Penitenciario bonaerense, la cual cortó después de mantener una discusión con la persona que se había hecho responsable ante la Justicia de nuestra ciudad.
Otra condena en 2009
Muchas veces no se llega a comprender el criterio de algunos funcionarios judiciales. Ante los antecedentes penales que acumuló Ariel Zurita en su historial personal, vale recordar otra condena a tres años de prisión por una brutal agresión a dos jóvenes.
La pena dispuesta a fines de junio de 2009 fue de prisión condicional y, obviamente, no fue enviado a la cárcel.
La fiscal Eugenia Quagliaroli que investigó el caso caratulado como “robo agravado con coacción agravada por el uso de arma y lesiones” había pedido en el juicio el castigo de 8 años de prisión para Ariel Zurita.
Al momento del fallo, los jueces del Tribunal Criminal Nº 1 cambiaron la calificación a “robo simple” y la sentencia fue de tres años.
Según la investigación judicial y policial, Zurita en un basural de calles 84 y 101, hizo desnudar a Víctor Ibarlucía y Cristian Coronel y los obligó a que se arrodillen. Luego los golpeó salvajemente y les disparó con un arma de fuego que manipulaba en ese momento.
La agresión fue porque, supuestamente, Ibarlucía y Coronel le debían dinero a Zurita, de acuerdo con la investigación que llevó adelante en aquél momento la Fiscalía Nº 1 de nuestra ciudad.