“No es agradable que te apunten a la cabeza con un arma de fuego”
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Expresó ayer Juan Alberto Monje (78), quien fue atacado por un grupo de delincuentes en su casa del barrio Sudoeste. “Ataron mis manos y me hicieron sentar en el suelo”, acotó la víctima
“Rogaba que no regresaron a la casa mi señora y mi hija, quien está con un problema de salud y fue al médico durante la mañana. Menos mal que luego acudió a la farmacia para comprar los medicamentos y no volvió rápido”, señaló anoche Juan Alberto Monje (78).
El jubilado sufrió un violento asalto en su vivienda del barrio Sudoeste y reconoció que “fue una pesadilla, una más para la estadística de estos tiempos que vivimos”.
Sostuvo que “no es nada agradable que te apunten a la cabeza con un arma de fuego, ataron mis manos con precintos y me hicieron sentar en el suelo, mientras buscaban plata y otros valores”.
Monje lamentó que entre los objetos que los ladrones se llevaron de su casa “estaban dos medallones de oro que le entregó Ecos Diarios a mi padre, Juan José Monje, quien fue goleador de Rivadavia entre los años 1944 y 1945, en la Liga Necochea de Fútbol”.
“Se trata de recuerdos de familia y que no creo que estos individuos puedan comercializar fácilmente”, puntualizó el hombre mayor durante la conversación con Ecos Diarios anoche.
Los asaltantes, finalmente, se apoderaron de dinero en efectivo, una computadora portátil, dos tabletas, prendas de vestir y calzados, entre otras pertenencias de los integrantes de la familia.
A plena luz del día
Juan Alberto Monje señaló que “uno se cuida que no le roben durante la noche, pero no pensas que te pueden robar a las 10 de la mañana. Estaba solo y golpearon la puerta, atendí y me dijeron que traían un paquete a nombre de Laura Monje, que es mi hija”.
El hombre mayor agregó que “cuando abrí la puerta de casa les respondí que fueran por el negocio (que está al lado de la vivienda) para abonarles el flete, pero en ese momento avanzaron sobre mí y uno de ellos portaba un arma de fuego”.
“Mientras estaba atado con precintos grandes, rezaba para que no regresaran rápido mi esposa y mi hija, estuve tranquilo, aunque no es nada agradable que te apunten con un arma a la cabeza”, reconoció el jubilado, quien recordó que los asaltantes “no estaban alterados, se ve que sabían lo que hacían”.
Monje explicó que los delincuentes “querían la plata y eso buscaban. Les entregué $ 4.000 que llevaba conmigo y también encontraron algo de dinero de mi esposa y de mi hija”.
A cara descubierta
Los malvivientes actuaron a cara descubierta y luego que se alzaron con el botín que pretendían, huyeron caminando del inmueble de calle 81 al 2700, en un sector del barrio Sudoeste.
“No pude apreciar si había algún auto en la zona, pero seguramente que sí. Los vecinos no advirtieron nada extraño y la policía me mostró los álbunes con fotografías de los individuos con antecedentes”, remarcó el hombre mayor.
La familia Monje el año pasado sufrió otro robo de importancia en ese domicilio, más precisamente, en la librería y kiosco situado al lado de la casa. “En 2015 y 2017, también nos robaron en un departamento que alquilamos a turistas, un desastre, así estamos viviendo”, enfatizó la víctima.
La investigación del caso quedó en poder de la Seccional Primera de Policía y la Fiscalía de Delitos Complejos.