“No es fácil ser emprendedor pero mi meta es seguir creciendo”
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Marysol Zelasco. Vivió varios años en Italia, regresaron con su familia a Quequén y hace tiempo es emprendedora
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Marysol Zelasco es emprendedora, nació en el barrio de Caballito, Capital Federal, pero desde que era muy pequeña estuvo vinculada a Quequén, donde tiene los mejores recuerdos. Con los años y tras haber vivido distintas experiencias en nuestro país y en el exterior, comenzó a poner énfasis en su emprendimiento de sublimado de diversos objetos, como llaveros, imanes y tazas, entre otros.
“No es fácil ser emprendedor pero mi meta es seguir creciendo, agregar más productos, seguir avanzando”, señaló.
Cuando sus hijos eran pequeños se dedicó a ellos y con el paso del tiempo se volcó de lleno al sublimado. “Primero empecé con las máquinas y la impresora, a realizar tazas, primero de cerámica y luego por los costos, comencé con las de plástico, pudiendo personalizarlas”, detalló y añadió “hace varios años que estoy trabajando de esta forma, lo cual me permitió estar con mis hijos y puedo manejar mis tiempos”.
Marysol realizó distintos trabajos como por ejemplo presentes, desayunos, cumpleaños, aniversarios, souvenir para colegios y destacó que “lo lindo es la parte social, porque conoces a mucha gente”, inclusive señaló que actualmente hay una movida muy linda en Quequén con los emprendedores.
“Es muy lindo todo lo que se genera, son todos productos artesanales, son muy lindos, de linda calidad, y si bien he participado de ferias, actualmente no lo estoy haciendo”.
El diseño y la creatividad, van de la mano en sus trabajos y puntualizó “es muy diverso lo que se puede crear” y contó una anécdota “una vez me encargaron sublimar una imagen de una ecografía, que fue la forma que eligió esa futura mamá en pedirle a su cuñada si quería ser la madrina del bebé; es decir, de repente estás involucrado en una historia, es muy lindo lo que se genera”.
Marysol mencionó que por Instagram no tiene tanta llegada, en cambio, si por Facebook: Marysol Fresca.
Experiencia de vida
Marysol indicó que su abuelo, el papá de su mamá, llegó de Italia a nuestro país donde se radicaron y en un viaje a Quequén, se enamoraron del paisaje y compraron una casita de veraneo.
“Quequén le hizo acordar su pueblo Gerocarne en Calabria, y recuerdo que veníamos a veranear desde diciembre a marzo, nos instalábamos y disfrutábamos a pleno de la playa y me quedaron amistades de aquella época que aún conservo”, relató.
Con los años, observó el cambio que tuvo Quequén, cómo se fue poblando. De todas formas indicó “siempre fue tranquilo, andábamos por la calle y sabíamos que al mediodía teníamos que volver a almorzar, era todo una aventura, porque además nosotros veníamos de Capital Federal y allá no nos dejaban salir tanto, por eso cuando llegábamos acá era la libertad total, vivir sin miedo”.
Marysol conoció a su marido cuando era muy chica en Quequén y cuando ella tenía 18 años, su novio le propuso ir a vivir a Italia.
“Primero se fue el a trabajar y después me convenció para irnos juntos y yo tuve que convencer a mi mamá para que me deje ir. En Milán vivimos nueve años y cada dos o tres años veníamos a ver a la familia”, detalló.
En Italia nació su primer hijo, Federico que hoy tiene 14 años, y fue el principal motivo por el que regresaron ya que querían agrandar la familia y extrañaban a sus seres queridos.
“La familia se extraña, yo lloraba mucho, no trabajaba al principio pero luego comencé a trabajar en un MacDonald y con el tiempo empecé a subir de categorías y terminé como jefa de un local, pero en un momento nos planteamos irnos o quedarnos en Italia y finalmente nos vinimos”, dijo.
Si bien fue una experiencia muy linda e inolvidable, Marysol, elige Quequén para vivir, siendo el lugar que eligió para que crezcan sus hijos.
“Cuando llegamos a Quequén nos casamos en la capilla Stella Maris y bautizamos a nuestros dos hijos ahí mismo. Mi marido tiene una relación muy especial con la ciudad, es fanático de Quequén y yo también aprendí a querer a esta ciudad. Al principio no me adapté tan fácilmente, me costó, pero hoy no lo cambio”.///