No fumar es más sano
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Recientemente se conmemoró el Día Mundial sin Tabaco, que empezó a celebrarse en 1987 por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, con el fin de desalentar el consumo del mismo, que como es sabido resulta nocivo para el bienestar de las personas e incluso alimenta la posibilidad de muerte.
Desde el año en el que se instrumentó dicha celebración, acompañada por una abundante información a través de los medios y campañas para concienciar, el índice de fumadores ha ido bajando sensiblemente.
Tal conducta se percibe claramente en los lugares de trabajo, comercios y en menor medida los sitios de diversión nocturna, y en el caso de nuestra ciudad un reflejo de esta situación fue el resultado de una encuesta planteada por Ecosdiarios.com, en la cual entre quienes nunca fumaron y aquellos que alguna vez lo hicieron y dejaron el consumo monopolizaron el 85 por ciento de las respuestas.
Tampoco puede negarse el buen efecto que ha tenido con el correr del tiempo la ordenanza municipal que se halla vigente desde 2009 y que prohíbe fumar en restaurantes, locales comerciales, galerías, cines, teatros y dependencias oficiales.
Con oposición férrea de los fumadores en su primera etapa de aplicación, la norma fue ganando sentido en cuanto a su cumplimiento, en buena parte porque se entendió que se trataba de mejorar la salud propia y de quienes se hallan en el círculo cercano del fumador.
Hoy no sorprende a nadie ver que quien desea fumar salga al exterior de un lugar público. Una muestra de convivencia y respeto que satisface a todos.
A propósito de ello, propietarios y mozos de confiterías consultados oportunamente por Ecos Diarios dieron cuenta que ha decrecido notablemente el número de fumadores en sus locales.
Las campañas de concienciación, entre ellas el fuerte efecto que causa ver en los envoltorios de los cigarrillos las imágenes de personas con respiradores y sus físicos deteriorados, producto de haber fumado en demasía, también han servido para que decaiga el número de adeptos al cigarrillo.
Si se observa más en detalle, hoy se percibe que varios jóvenes de corta edad experimentan el “placer” de fumar, aunque sea temporariamente, mientras que se ha emparejado el número de mujeres y hombres adictos al cigarrillo.
Tampoco hay que dejar de lado la inversión de dinero que genera hoy en día el hecho de fumar, ya que el costo promedio de un paquete es de $50, y si se tiene en cuenta que el consumo de la mayoría es de una unidad diaria, a lo largo del mes el gasto se torna considerable para varios bolsillos.
Sea por la cuestión que sea, la reducción del número de fumadores y por ende del consumo de tabaco resulta positiva para mantener una mejor calidad de vida y salud.
El lema de la reciente celebración daba cuenta que el tabaco es una amenaza para el desarrollo de un país o territorio, a la vez que desde la Organización Mundial de la Salud se propondrán medidas para luchar contra la crisis mundial causada por el tabaquismo, que se sugiere sean acatadas por autoridades y ciudadanías, de manera de promover la salud y bienestar.