“No hay desarrollo costero para atraer inversiones”
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Para el hotelero Daniel Ferrelli, uno de los problemas de Necochea es el frente marítimo acotado que tiene. Cree que hay que avanzar con intervenciones en el Jardín de Rocas y en el Parque. Lamentó la falta de compromiso y participación
“Uno de los problemas de Necochea para atraer inversiones turísticas es el encorsetamiento que tiene entre el Puerto y el Parque”, explicó el hotelero Daniel Ferrelli, haciendo referencia al acotado frente costero que tiene la ciudad. En este aspecto, hizo una comparación con Quequén y consideró que “ha crecido turísticamente mucho más que Necochea porque hubo lotes que se pudieron vender en la zona de la playa”.
En el mismo sentido, opinó que es necesario avanzar con intervenciones tanto en el Jardín de Rocas como en el Parque para propiciar un desarrollo.
“El empresario que quiere hacer una inversión en la ciudad, no le cierra hacerla a cinco cuadras del mar”, destacó.
Daniel Ferrelli viene de una familia de hoteleros, actividad a la que se ha dedicado toda su vida. En la década del 40, sus abuelos abrieron el primer hotel en nuestra ciudad, siguieron sus padres, luego él y ahora se suman sus hijos, convirtiéndose en la cuarta generación dedicada al rubro. Además fue titular de la Asociación de Hoteles en varios períodos y el primer presidente del Entur que tuvo Necochea.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su mirada sobre la ciudad que, a su entender, no ha tenido planificación en los últimos años. Lamentó la ausencia de compromiso y participación de la sociedad, a la que él cree responsable por la falta de reacción para impulsar los cambios que la ciudad requiere.
“De vanguardia”
“A la ciudad la veo igual o peor que hace 40 años atrás”, manifestó, y recordó que “Necochea siempre estuvo a la vanguardia de la zona desde sus inicios, pero poco a poco fue perdiendo ese esplendor que nos posicionó en un lugar de privilegio en comparación con otras ciudades”.
Para él, fue “de vanguardia” en varios aspectos, en la diagramación, las características geográficas con la playa, el río, el parque. Además mencionó que en la década del ’60, “teníamos ferrocarril, vuelos a Buenos Aires y al interior del país y líneas de ómnibus de larga distancia a los grandes centros urbanos”.
“Muchas cosas se fueron perdiendo”, se lamentó, destacando que “hoy para viajar a muchos destinos, hay que hacer trasbordo con Mar del Plata o Buenos Aires”. De todas maneras, reconoció que ha cambiado la modalidad de transporte, pero agregó que si bien “creció el parque automotor, de tener buenas rutas de acceso, hoy tenemos las mismas rutas y en mucho peor estado”.
Entre las razones de este retroceso, evitó responsabilizar a los gobernantes de turno y, en cambio, consideró que “fuimos los mismos habitantes y la sociedad en su conjunto la que no estuvo a la altura de las circunstancias”.
“No tuvimos la rapidez para adaptarnos a los cambios, nos quedamos casi estáticos mientras íbamos perdiendo cosas y otras ciudades pasaron adelante”. En este sentido, mencionó la falta de participación y compromiso de la ciudadanía. “Nos quedamos en una situación muy cómoda”, analizó, haciendo una autocrítica.
Con respecto a lo que más le preocupa, señaló que es la falta de planificación. “La ciudad está creciendo de una forma poco ordenada, sin aumentar la cantidad de servicios”, explicó. A modo de ejemplo, dijo que en la Villa Díaz Vélez se han construido varios edificios en los últimos años, pero se sigue con la misma red cloacal que hace 40 años atrás.
“No es un bosque natural”
Con relación al Casino, expresó que le dolería mucho que se demoliera porque “es una estructura que nos acompañó varias décadas y nos posicionó en un lugar de privilegio en la costa atlántica”.
“Si el edificio es irrecuperable, habrá que tirarlo abajo y pensar qué hacemos. Lo lamentable sería tirarlo abajo y que quede un pozo como sucede tantas veces”, indicó.
Al hablar del Casino, hizo referencia también al acotado frente marítimo que tiene la ciudad y expresó: “No tenemos desarrollo costero para atraer inversiones”, como sí lo tienen otras ciudades, incluso Quequén.
“La gente busca naturaleza, más verde, el turismo de cemento no les interesa y en Necochea es una oferta que no se está dando y que sin embargo, se podría dar”, opinó.
Para Ferrelli, tanto en el Jardín de Rocas como en el Parque se deberían proyectar desarrollos urbanísticos y emprendimientos turísticos.
Con respecto al Parque, insistió que “no es un bosque natural donde tocarlo sería alterar el ecosistema. Este parque es artificial, fue pensado y realizado para fijar las dunas, una función que ya la cumplió”.
Además dijo que hay sectores del parque que “están ruinosos, que prácticamente son intransitables, con árboles viejos y caídos”, y agregó que “no hay mantenimiento y no tiene presupuesto”.
Para el hotelero, habría que avanzar con “intervenciones privadas, inteligentes, serias y pensadas”. Quizás “a través de concesiones, pero también con loteos internos”.
“Hay lotes que no tienen un solo árbol, por ejemplo, donde estaban las cavas, un sector que sería muy funcional para viviendas; vendiéndose o licitándose con lo que significa económicamente por lo que podría redituar”.
Para Ferrelli, el tema no está en agenda porque en la sociedad sólo hay intenciones aisladas e individuales, sin organización. Sin embargo, reconoció que quienes se oponen a este tipo de proyectos, son muchos menos y están organizados. Y esta situación, a su entender, responde también a esa falta de participación y compromiso social de la que hablaba al principio.
“Con buenas intenciones, pero sin posibilidades”
“El intendente López no puede hacer maravillas; tiene un presupuesto muy bajo”, opinó Daniel Ferrelli sobre la gestión municipal. Sin embargo, consideró que “hay buenas intenciones, pero sin posibilidades de hacer”.
Reconoció que le gustó el mensaje que dio el jefe comunal Facundo López hace unos días atrás, en el que dijo que “lo votaron para gobernar y no para hacer alianzas políticas con vistas al año que viene”. “Eso demuestra que está donde la gente lo quiso poner”, opinó.
No obstante, aclaró que “es una época de crisis y creo que no se le puede pedir más de lo que está haciendo”.
Para terminar, mencionó que se demostró “voluntad política” en el tema de la limpieza de la vía pública. “La ciudad está más limpia que en períodos anteriores; hubo una decisión de sacar la gente a la calle”.
“En estado terminal”
Para Daniel Ferrelli, el sector hotelero ya no está en crisis sino que atraviesa “un estado terminal”.
Entre las causas, mencionó rentabilidad baja, presión impositiva muy alta y sólo unos escasos 35 días de trabajo que hacen inviable cualquier tipo de emprendimiento.
“Estamos perdiendo de tres a cuatro hoteles por año porque se cierran, se convierten en juzgados o en hogares adultos mayores”, explicó, dando cuenta que de los 140 que había, actualmente son poco más de 80.
En este caso, para él, sí hay responsabilidad política, porque “la actividad ha venido decreciendo y, pese a los pedidos, no ha habido reacción para impulsar políticas activas”.
Con respecto a la gestión del Entur, a cargo de Eduardo Otero, mencionó que “se está haciendo algo diferente a lo tradicional y la Ruta del Tango es un ejemplo de cómo se ha innovado”. Además agregó que tiene “una política interesante y moderna de comunicación, con el uso de las redes sociales e Internet”. Sin embargo, para él, le estaría faltando un poco de comunicación tradicional, es decir, publicidad en la vía pública en las grandes ciudades y en los medios gráficos, televisivos y radiales.
Con respecto a la Ruta del Tango, indicó que es un producto cultural excelente, pero no ha dado resultados en el aspecto turístico. Y en este sentido, indicó que quizás en marzo o noviembre daría mejores resultados en esta idea de romper la estacionalidad.