“No hay forma que yo me piense sin bailar, me faltaría una parte”
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Silvia Rodríguez. El folclore le ha permitido cosechar varios premios y quiere seguir creciendo

Los padres de Silvia Rodríguez se conocieron en una peña folclórica y de esa unión nació esta bailarina y docente de danzas folclórica que además, ejerce como profesora de Historia y Geografía en escuelas secundarias.
Luego de un periodo sin dedicarse a bailar retomó la práctica activa en el Ballet Folclórico Añoranzas, dirigido por Cristian Marroubi y junto a su pareja de baile, Diego Bello, están cosechando diversos premios en los diferentes certámenes en que participan.
Hace más de 30 años que incursionó en este rubro del arte, a los seis años comenzó a tomar clases de clásico y español pero no se sentía cómoda y al año siguiente se inició en folclore con Mario César García que tenía la Peña El Lazo.
Al año siguiente empezó a bailar en la peña El Ombú, “la primera vez que me subí a un escenario fue para un festejo del Día de la madre y tenía ocho años”, evocó Silvia.
En el transcurso de los años ha tenido varios profesores y agradeció a todos los que han pasado por su vida y le han dejado alguna enseñanza. Se recibió de profesora en la escuela Esto es patria, con Héctor Lezcano.
Simultáneamente, a desarrollarse artísticamente Rodríguez se formó como profesora de Historia y Geografía por lo que durante un tiempo dejó el baile y mientras ejercía como preceptora en la Escuela Técnica Nº 1 se enteró que buscaban profesora de folclore en la Escuela Orillas del Quequén y, sin dudarlo, presentó su proyecto y concursó el cargo.
Y contó que “sigo con mis horas de Historia y Geografía y además estoy en el profesorado de danza donde en diciembre pasado se recibieron los primeros egresados”.
Regreso
Después de varios años se dio cuenta que tenía ganas de seguir bailando y se incorporó al ballet folclórico Añoranzas, que lo dirige Christian Marroubí y el profesor es Diego Bello.
Se siente muy a gusto con todo el grupo y agradeció particularmente a su director y a su pareja de baile con quien han salido a competir y han traído importantes premios.
Ganaron el primer premio en Mar del Plata, en un certamen organizado por la Tacuara del Sur, en pareja tradicional mayor, de entre 20 y 40 años, “es la categoría más competitiva donde se exige más”, comentó.
Cabe mencionar que con Diego Bello vienen trabajando como pareja de baile desde abril y ahora están cosechando algunos frutos. En el mes de septiembre, en Venado Tuerto también se trajeron el primer puesto, entre una docena de parejas provenientes de diferentes puntos del país, “en cambio en Mar del Plata había mucha gente de alrededor de Buenos Aires que es donde hay mayor competencia”.
Su proyecto es seguir bailando y continuar aprendiendo y en ese sentido dijo que “siempre estamos haciendo peñas, rifas o ventas de empanadas para poder traer profesores de afuera o ir a tomar clases”.
Defender lo nuestro
“No hay forma que yo me piense sin bailar, no tendría sentido porque faltaría una parte importante”, expresó la bailarina respecto a lo que significa el folclore en su vida.
Para el año próximo la agrupación tiene el proyecto de hacer un certamen, “la idea es poder instalarlo, darle continuidad, y hacerlo fuera de una fecha estival porque puede traer mucha gente durante un fin de semana”.
Recientemente compitió en Pirán y tiene previsto presentarse en el pre Laborde y a fines de noviembre participar del preselectivo de los pre Cosquín junto a Bello.
Ensayan diariamente en instalaciones de la Escuela Nº 1, de 20 a 22, divididos en grupos y asiste gente de todas las edades con ganas de bailar.
Rodríguez nació en Necochea, es mamá de mellizos, Martina y Máximo; fue al jardín Nº 1 y comenzó la primaria en la Escuela Nº 2 aunque siguió en La Pampa donde se trasladaron por cuestiones laborales del padre y finalizó el ciclo en la Escuela Nº 6, “tengo los mejores recuerdos y amigos de esa escuela”.
Posteriormente, asistió al Colegio Nacional y estando en primer año del profesorado de Historia se recibió de profesora de folclore. Luego estudió Geografía.
Sus ritmos preferidos son la zamba y La huella, que es de nuestra zona y no duda en afirmar que “es lo nuestro y lo tenemos que defender, si uno lo hace suyo y lo lleva a la práctica es lo mejor que le puede pasar”.