No hay pistas de los autores de cuatro robos en Quequén
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Días atrás los vecinos se reunieron con la Policía para solicitar mayor prevención
Pasan los días y no se ha registrado ningún avance que permita identificar a los autores de una serie de robos registrados en Quequén y de los que fueron víctimas vecinos y comerciantes.
Los asaltos a dos familias de Bahía de los Vientos y a dos supermercados, ambos ubicados a 200 metros de la Delegación Municipal, no hacen más que incrementar la sensación de inseguridad que se vive en los barrios.
El último fue ocurrido el miércoles 14 de junio, a las 20.15, en una vivienda de calle 549 al 100. El vecino Pedro Dolián y sus padres fueron asaltados por dos individuos armados.
«Eran dos muchachos de entre 25 y 30 años con la clásica capucha colocada, se les veía solamente la nariz y los ojos, llevaban jeans y uno de ellos estaba con un pullover marrón”, dijo Dolián.
Explicó que «estaba pintando cuando uno de los individuos me apuntó con el arma en la frente y me dijo ‘al suelo o te quemo, si no te arrojas al piso también lo quemo a tu viejo’”.
En ese momento, Dolián estaba acompañado por su padre de 87 años y su madre, Margarita, tiene 89. Los ladrones se llevaron 40.000 pesos de los jubilados y el auto de Dolián, que luego abandonaron en la zona portuaria.
Un día antes, el 13 de junio, alrededor de las 20, un delincuente con el rostro cubierto y con un arma de fuego en su poder, asaltó el comercio situado en la esquina de calles 521 y 556, de Quequén, en momentos en que la actividad se desarrollaba de manera normal.
Sin mediar demasiadas palabras, el individuo amenazó al comerciante y le pidió la entrega del dinero en efectivo. No hubo ningún tipo de resistencia y enseguida el asaltante se hizo de la plata para emprender la fuga.
Sobre la calle 521 lo aguardaba un compinche que actuó «de campana” y conducía una moto, con la que ambos huyeron del lugar con suma rapidez.
Unos días antes, el sábado 10, alrededor de las 21, de tres delincuentes asaltaron a dos matrimonios que compartían una cena de amigos en una vivienda de calle 543 al 245, a ciento cincuenta metros del mar.
Los asaltantes, dos de ellos encapuchados y otro con el rostro al descubierto, primero redujeron a una de las mujeres que salió al exterior a fumar un cigarrillo. El ladrón armado la amenazó y la obligó a ingresar a la casa.
Una vez que la banda de malvivientes tuvo la situación controlada, se apoderó de $ 4.000 en dinero en efectivo que había en el inmueble, cuatro teléfonos celulares, dos computadoras portátiles y una camioneta marca Eco Sport con la que huyeron del lugar.
Prevención
Esta seguidilla de robos provocó preocupación e indignación en los vecinos, que la semana pasada se reunieron con autoridades policiales para pedir medidas de seguridad que permitan prevenir este tipo de hechos.
Si bien se prometió trabajar en la prevención, no ha habido progresos en la investigación de esos tres robos y todavía no se identificó a ninguno de los ladrones.
Tampoco se identificó a los sujetos que el martes 16 de mayo, alrededor de las 22.30, ingresaron a la vivienda ubicada en el piso superior de un supermercado chino de calle 560 entre 523 y 525.
Si bien se hicieron allanamientos y algunos secuestros de prendas de vestir, no hubo ningún detenido por ese robo.
El hecho se produjo luego de que el comercio cerrara las puertas. Se cree que los asaltantes estaban agazapados en los techos a la espera que los propietarios llegaran a la vivienda familiar que se emplaza en la parte superior del edificio.
Los delincuentes forzaron una amplio ventiluz y una reja de hierro, y por allí accedieron al inmueble para reducir al comerciante chino, a quien después lo inmovilizaron con ataduras.
Cuando llegó la mujer del empresario a su hogar, enseguida se abalanzaron sobre ella y con amenazas de por medio, la obligaron a que los lleve donde se encontraba el dinero en efectivo.