“No hay un proyecto de ciudad en el que nos pongamos todos de acuerdo”
José Alvariño consideró que a la dirigencia le falta madurez y entender que el bien común está por sobre los intereses personales. Lamentó que no se hagan obras de fondo
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Julieta Moreno
Redacción
“No veo obras que estén por debajo de la tierra, todas las obras que hay fueron para las elecciones, asfalto, cartelería, cordones pintados, pero no veo obras de fondo”, opinó José Alvariño, al analizar la situación actual de Necochea.
José Alvariño nació en la Ciudad de Buenos Aires y vivió en Castelar y en San Isidro. Cursó la carrera de técnico químico y trabajó varios años como jefe de producción de vacunación antirrábica en el Instituto Paul Hnos. En el año 1979 se radicó en Necochea, tras una oferta laboral, para hacerse cargo de los laboratorios del grupo Sasetru. Se hizo responsable de la parte de bacteriología del sector de pescados en Huemul y luego quedó a cargo del área de control de calidad. Cuando se cerró la empresa, pasó por casi todas las pesqueras y, después, ingresó por concurso en la Armada y dio clases en el ex Liceo Naval de Necochea sobre actividades náuticas porque de chico navegaba a vela. Luego asesoró empresas en el sur y, en los noventa, empezó a incursionar también en la política. Se llegó a presentar como candidato a concejal por el Modín y, en la elección siguiente, fue elegido diputado convencional, lo que le permitió trabajar en la reforma de la Constitución de 1994 en la Provincia de Buenos Aires. Trabajó tres años como secretario legislativo en la Cámara de Diputados de la Legislatura y en 1998 trabajó durante seis meses en la intervención de la Policía Bonaerense. Luego vivió un tiempo en Mar del Plata y después se instaló nuevamente en Necochea y comenzó un emprendimiento propio de producción de conservas, que desarrolló por varios años con buenos resultados. En forma simultanea, se dedicó desde 2003 a la docencia como instructor en el Centro de formación Laboral 403 y actualmente es el regente, después de 20 años de trabajo.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad y se mostró preocupado por la falta de madurez de la dirigencia y habló de la importancia de priorizar el bien común. Consideró que hay obras importantes que deben hacerse como una colectora cloacal en la zona de la playa, reparar el caño cloacal que cruza el río así como que el sale al mar con los desechos.
“Yo no estoy contento con la ciudad porque veo que hay mucho egoísmo en todas las gestiones municipales y habló de todas”, opinó José Alvariño y consideró que el problema es que “no hay un proyecto de ciudad donde nos pongamos todos de acuerdo”.
Parea él, “hay que trabajar en cuatro o cinco ejes en el que tendríamos que trabajar más allá de los partidos políticos” y agregó que 2se debería hacer con firmeza”.
“hay ciudades como las que están al norte de Mar del Plata que crecieron de una manera enorme y cuando yo vine a Necochea no existían prácticamente, no existía Cariló, ni Mar de las Pampas y Villa Gesell era una aldea prácticamente y hoy están muy por encima de nosotros”, expresó.
En este sentido, dijo que en Necochea no veo cambios, lo que único que veo es que cambian los colores de los cordones o de las franjas peatonales” y remarcó: “No veo obras de fondo”.
Además, indicó que “escucho hablar de cosas que no tienen idea” y puso como ejemplo la planta de tratamiento de efluentes cloacales. “sé que no es sencillo, pero en todos estos años no lograron tapar todos los agujeros del emisario submarino y ahí no hace falta ingeniería ni estudios de costos, hay que ir y repararlos”. También dijo que “no hay estudios serios” y cuestionó el lugar en que se va a hacer la planta porque “va a llenar de mal olor la zona inmobiliaria más cara de Quequén”.
Asimismo, enfatizó: “No veo obras que estén por debajo de la tierra, todas las obras que hay son para las elecciones, asfalto, cartelería, cordones pintados, pero no veo obras de fondo”. Uno de los temas –para él- que hay que solucionar es “la colectora de la cloaca de la zona de la playa que ha crecido por arriba de lo que estaba planificado y entonces se desborda”.
Sobre este punto, dijo que “es una obra muy cara y muy importante pero los caños están hechos para una población chica y esa zona ha crecido en edificios, es decir, que en muy poca superficie hay mucha gente viviendo. Los caños que se hicieron para propiedades bajas ahora son caños que llevan residuos cloacales de propiedades horizontales y no dan abasto porque el diámetro de los caños no da”.
Por otra parte, dijo que le duelen algunas actitudes de egoísmo. “Un gobierno que viene y plotea todos los vehículos del color del partido que es, ahora tengo que pagar las boletas de las tasas hasta con el color del Intendente ¿por qué?”, se preguntó, advirtiendo que eso sale un montón de dinero. “Los vehículos de la Municipalidad deben ser de un solo color y no importa el partido que gane”.
Para él, Necochea tuvo la mala suerte de perder a Gastón Guarracino y consideró que era el único que se había preparado en serio para conducir la ciudad”.
Entre los temas que él recuerda haber hablado con Guarracino, mencionó la peatonal. “Está bien que continúe esa peatonal, pero no puede ser que sea perpendicular al mar, tiene que ser paralela al mar para que haya reparo y la gente pueda caminar”. Sobre este aspecto, dijo que tanto en Mar del Plata, como en Miramar y Necochea tienen un patrón igual, lleno de asfalto, edificios altos frente al mar y las peatonales frente al mar, mientras que las ciudades costeras nuevas tienen otra organización.
“Nosotros seguimos haciendo las cosas como se hicieron hace un montón de años y nadie se puso a pensar en cambiarlas”.
También mencionó el problema del tránsito que es inmanejable” y hablo del problema de las picadas que no se logran erradicar. “Pasan al lado de los inspectores y no hacen nada”.
Con respecto a la ciudadanía, dijo que “tiene una responsabilidad enorme porque los intendentes no hacen más porque nosotros no los presionamos” y agregó que “tampoco aparecen dirigentes nuevos”.
“Lamentablemente veo que los intereses partidarios, personales y económicos están por sobre al bien común”, opinó y dijo que es el principal problema que tiene la ciudad.
Sobre el parque Miguel Lillo, advirtió que “la gente tiene una visión engañosa: creen que son tierras que fueron donadas por la familia Díaz Vélez, pero en realidad el gobierno se las expropió para extender la ciudad hacia el sur y no para hacer un bosque” y agregó a su argumentación que “incluso los lotes que están junto al casino tienen las calles hechas preparadas para el loteo y no se continuó”.
“Yo creo que pueden convivir las dos cosas; esas son las ideas que crecen porque el que tiene poder adquisitivo y puede venir a veranear a la costa, elige algo distinto de lo que está viendo siempre”.
“Hay que hacer intervenciones, pero no todo sino una franja. Haciendo un estudio serio y haciendo cortafuegos e instalaciones hídricas que correspondan”, opinó y advirtió que hay que hacer como hacen otras ciudades donde tienen legislación “para que no se puedan cortar pinos más que un porcentaje de la superficie de tu lote y para construir o comprar un lote, hay que presentar primero los planos”.
Con respecto al casino, señaló que ahí se debería haber hecho un complejo termal y mencionó un estudio en el que está demostrado que en toda la costa atlántica hay aguas termales. “Podría haber sido un hotel de primera categoría con aguas termales”.
Señaló que cree que se debería vender, pero reconoció que “tiene miedo que sea negocio de unos pocos porque le tengo miedo a la falta de transparencia”.
Al referirse a la dirigencia política, dijo que “es el reflejo de la escasa preparación que tienen cuando llegan porque ocupar un lugar en el Ejecutivo como en el legislativo requiere una experiencia anterior, no alcanza con que yo sea bueno y me conozcan en el barrio”
“hay que pensar que cuando alguien es intendente es el empleado del vecino porque le pagamos para haga las cosas bien y de la misma manera que uno no tendría un empleado que no fuera eficiente, yo no quisiera tener un empleado que haga las cosas de manera ineficiente o sospechado de corrupción”.
Además, consideró que “los legisladores en muchas cosas son tibios y los pasan por arriba fácilmente”.
Con respecto al intendente Arturo Rojas, señaló que “no le termina de convencer” y advirtió que los problemas son más graves que pintar los cordones”.
Para terminar, dijo que nos falta mucho como ciudad y sobre todo lo que falta es madurez en la dirigencia y que entienda que “el bien común está más allá de los intereses personales”.
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