“No podría haber sido otra cosa en mi vida que preceptora”
Mariela Faienza visitó Ecos Radio para compartir su experiencia
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Mariela Faienza, preceptora de la escuela danesa “Alta Mira”, pasó por Ecos Radio y conversó con el equipo de “Lo dije o lo pensé” para compartir sus 33 años de experiencia en la institución.
Inicialmente, estudió para ser maestra jardinera, pero solo ejerció durante seis meses. A los 21 años, ingresó como preceptora a la Escuela Danesa “Alta Mira”. “Me ofrecieron el gran desafío de ser preceptora. Fue la mejor decisión que tomé, es algo que amo”, expresó Faienza. Desde entonces, pasaron 33 años.
A lo largo de su trayectoria, le han ofrecido otros cargos, pero nunca aceptó: “Lo mío es ser preceptora, amo trabajar con adolescentes”.
Con respecto a las principales tareas que conlleva el cargo, señaló que ser preceptora “es estar ahí: acompañar, escuchar, saber observar, estar atento, ahí está el secretito”. Al respecto, precisó que muchas veces los chicos no hablan, por lo que es necesario aprender a leer posturas, gestos y silencios, que también “dicen un montón”, según Faienza.
Como preceptora, Faienza subrayó la necesidad de ser “coherente con lo que decís y lo que haces, y mantenerlo”, ya que los alumnos también observan el accionar de los adultos y saben con “quiénes sí y con quiénes no”.
A diferencia de los docentes, que suelen cubrir solo algunas horas a la semana en diferentes colegios, los preceptores se encuentran con los alumnos a diario. Por eso, son los primeros en observar cambios en los comportamientos o advertir conductas inusuales.
Con respecto a la situación de la escuela en la actualidad, Faienza expresó que le da mucha pena: “El nuevo régimen académico no está ayudando. Se está nivelando todo para abajo. Hay chicos a los que les cuesta que van a quedar en el camino”.
Si bien muchos afirman que el nuevo plan está orientado a mejorar la situación, Faienza no lo ve de esa manera. “En términos académicos nos damos cuenta de que les va a costar mucho llegar a la facultad. Terminar una carrera va a ser muy difícil”, ilustró.
Estuvo de acuerdo en que los celulares y las nuevas tecnologías han traído sus complicaciones, pero rescató el hecho de que los alumnos de hoy en día “dicen lo que piensan. Hay más diálogo, se puede debatir, no hay tantos prejuicios. Son distintos a los de antes”.
Para Faienza, el aspecto más gratificante de ser preceptora es el reconocimiento. Comentó que hace poco recibió un mensaje de una exalumna que le agradecía muchas cosas de las que “por ahí a veces uno no se da cuenta: por escuchar, aconsejar y ser una pieza importante en la adolescencia de una persona”.
En otro de los agradecimientos de los alumnos, Faienza compartió que le reconocieron el hecho de “recibirlos todos los días con una sonrisa”.
Una vez más, entre sonrisas, afirmó: “No podría haber sido otra cosa en mi vida que preceptora”.
Sobre el cierre, se mostró optimista con respecto al futuro. “Tengo esperanza. Para el año que viene se esperan modificaciones del nuevo régimen académico”, explicó. En este sentido, resaltó la importancia de poder realizar una autocrítica y reconocer cuando uno se equivoca.
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