“No podría vivir sin música y en la danza encuentro mi equilibrio”
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Anahí Palacio. Es Técnica en Turismo eintegra Mandé Afro, una agrupación de danzas étnicas afro
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Apasionada por la danza afro, Anahí Palacio, relató sus inicios en el grupo Mandé Afro, agrupación de danzas étnicas afro, en la cual se siente a gusto y aprende todos los días algo nuevo. Al momento de hacer referencia a la danza y la música, afirmó que no puede elegir entre ambas. “No podría vivir sin música y la danza es mi lugar, donde yo encuentro mi equilibrio, es mi medicina, mi actividad física. Gracias a la danza descubrí partes del cuerpo que no sabía que se podía mover, es decir, es algo que tiene que ver con lo terapéutico y a la vez, al bailar en grupo y a la par, es una gran comunicación”.
Al mismo tiempo, Anahí recordó que empezó a bailar de grande con este grupo. Siempre le gustó el baile con alguna raíz africana, “siempre me gustó la percusión, vengo de una familia de músicos, guitarreros pero la única que se acercaba al bombo era yo”, indicó.
En cuanto a la danza detalló que por un lado esta la de raíz africana y por otro, la afroamericana, siendo distintas. “Lo que bailamos en Mandé Afro es bien de raíz, es decir, no tiene nada que ver con la música afroamericana, no se mezcla con la cultura americana”, dijo.
Anahí se describe como una estudiante en constante formación y comparte sus conocimientos a la gente que se acerca interesada en esta danza.
En Mandé Afro, agrupación de danzas étnicas afro, percusión y danzas, son varios los integrantes que brindan los talleres: Leo “Percuchea”, Ailén Suárez, Sonia
Santillán, Maite Guevara, Fernanda Arrascoitia y Carolina Otero.
Asimismo, han recibido a maestros de Mar del Plata como Celeste Ameztoy, Braulio Lartigue y Alma Velásquez, entre otros. El próximo 15 y 16 de julio llega Mariel Sosa, quien brindará un taller de danza de Guinea, en la Escuela municipal de Arte de Necochea, calle 62 Nº 2121.
El grupo se conformó hace seis años y Anahí aclaró que “es una cultura ágrafa, ya que no hay vestigios escritos de esta cultura que es milenaria y sigue viva, está vigente y hoy se sigue practicando. Es una cultura milenaria viva que se ha transmitido de boca en boca”.
Al mismo tiempo, apuntó que “es un grupo que ha mutado, en un momento éramos más de doce personas, hubo gente que se fue y volvió, otros que van y vienen en los veranos y actualmente el formato es de siete personas”.
En la Fundación de la Usina, Anahí brinda un taller de música africana todos los lunes, y está abierta a quien quiera sumarse y conectar con los movimientos liberadores que esta danza propone. “Siempre y cuando sea respetuoso de su propio cuerpo”, remarcó.
Aprendizaje
El grupo comenzó hace seis años, “comencé cuando el grupo ya estaba armado y fui creciendo con ellos. Al principio con cierta timidez porque los encuentros eran en el parque, en un espacio público y fui perdiendo la timidez al notar el efecto físico y psíquico que produce esta danza con un nivel tan alto de disociación, donde no hay mucho tiempo para pensar, es decir, se producen muchos desbloqueos a nivel cognitivo, la motricidad modifica el cerebro y al mismo tiempo al ser de manera grupal, genera una gran comunicación”.
Esta danza siempre está acompañada por la percusión en vivo y es un ensamble musical. Al respecto, Anahí consideró que mucho de lo que tiene esta danza se necesitaría en nuestra sociedad, “correrse del individualismo y empezar a agruparse”.
“Hay multitud de ritmos, conocemos un puñado y vamos por más”, afirmó y mencionó que todas las danzas marcan un contexto cultural determinado, como puede ser agilizar el trabajo en el campo o cuando una niña se hace mujer, entre otros.
“Hay mucha improvisación en la música como en la danza, es muy interesante”, manifestó.///
RETRATO
Vivir viajando
Anahí Palacio es oriunda de Buenos Aires, pero eligió Necochea para vivir. Estudió Ciencias Políticas, dejó al poco tiempo y luego se inclinó a la carrera Tecnicatura en Turismo, siendo los viajes, algo que la apasionan. “Viviría viajando, de hecho conocí muchos lugares. Me gustan los climas más cálidos y los atractivos naturales me encantan”, señaló.
Con su compañero, Guido Arce, eligieron vivir en Necochea. “Él es oriundo de acá y nuestro plan era salir de Buenos Aires, buscar un entorno más natural, no tan poblado, mas armónico, una comunidad más pequeña y en ese sentido, Necochea es fantástica, tiene muchos atractivos naturales”, relató.
Por último, se mostró feliz de poder darle una crianza a su hija en este entorno, “Acá seguimos planificando”. ////