No se puede volver atrás
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La aparición en escena de la llamada segunda ola del Covid, ha disparado la alarma de las autoridades de la provincia de Buenos Aires, que en consonancia con el aumento de los contagios evalúa posibles medidas de cierre de actividades, aleteando la posibilidad de volver a fases sumamente restrictivas, que están muy frescas en la mente de la población.
Puede comprenderse que en un sistema democrático, el Estado tiene el derecho de tomar resoluciones que los ciudadanos deben acatar. Sin embargo con todo lo que ha acontecido de un año a esta parte en torno a la pandemia de coronavirus, se presume que habrá cierta resistencia de la sociedad a respetar las duras restricciones que, como se sabe, fueron excesivas y que no evitaron la propagación del virus.
Como lamentablemente ocurre en nuestro país desde hace años, y sin duda como el principal escollo a sortear para empezar a salir del abismo en el que se encuentra, la grieta se ha planteado alrededor de todo lo que ha acontecido producto del embate del Covid-19, que aún parece lejos de retirarse.
Sin embargo, los más fanáticos de las determinaciones del Gobierno, no pueden soslayar que con la cerrada cuarentena se hizo trizas la economía, incluyendo la quiebra de empresas, la pérdida de fuentes laborales y por ende aumentando la pobreza.
Es precisamente esta lamentable vivencia la que hace presumir que el Estado deberá ser inteligente y pragmático con las nuevas decisiones que tome si la situación sanitaria vuelve a complicarse seriamente.
Analizando el actual panorama queda en claro que no se puede volver atrás en materia de cierre de comercios y empresas. Sería el certificado de defunción a cientos de emprendedores, que están intentando recuperarse y dan trabajo a mucha gente. Y con su labor sostienen un Estado elefantiásico y voraz en cuanto al gasto público.
A altura de los acontecimientos ya está comprobado que no es salud vs. economía; sino salud más economía. Y eso lo tienen que tener más que presente aquellos que decidirán tal o cual medida.
Para paliar la segunda ola es vital que la sociedad refuerce los últimamente distendidos cuidados. Las medidas preventivas ya se conocen de memoria; solo hay que retomarlas. Pero más allá del rol de la ciudadanía, el Estado es el que debe impulsar y controlar tal cumplimiento. Y en el caso del Gobierno nacional tiene que gestionar y conseguir las suficientes vacunas para que la población sea inmunizada. Algo en lo que hasta ahora, ya sea por causas externas o ineficacia propia, está lejos de cumplirse.
En lo que respecta a Necochea, aún con la escalada de casos positivos y fallecimientos que se vienen registrando en los últimos días, desde el área de Salud se ha dejado en claro que el sistema está fortalecido para atender una situación más compleja que la actual. En ese sentido la concreción del hospital modular es el primer ejemplo de ese refuerzo del que se habla. Y si bien siempre puede haber grandes sorpresas, estas aseveraciones generan tranquilidad.
Vista la experiencia anterior y la actual realidad económica, la exigencia en cuanto a posibles nuevas restricciones o retroceso de fases deberá ser cauta y realista. De lo contrario se puede generar una situación de rebeldía y anarquía que sumaría un sufrimiento más a este crítico presente que estamos atravesando como podemos.///