“No somos angelitos” cuenta la vida de un chico con síndrome de Down
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Su autor es el ilustrador argentino Gusti, quien es padre de Mallko, su hijo quien nació con trisomía 21
«No somos angelitos», el nuevo libro del ilustrador argentino Gusti, cuenta a través de sus dibujos la vida de cualquier chico con síndrome de Down, con el respeto y la sabiduría que le dieron los años como padre de Mallko, su hijo quien nació con trisomía 21.
Gusti, instalado en España hace años, trabajó en el campo de la animación e ilustrando revistas y libros. A lo largo de su carrera fue galardonado con el Premio Nacional en España y el Bologna Prize en la categoría Disability por su anterior libro «Mallko y papá».
¿Qué quisiste contar con este nuevo trabajo?
Todo comenzó con unos dibujos que hice con un estilo muy simple en donde se veía un niño, por ejemplo, tirando todo el rollo de papel higiénico al inodoro y ponía «Los niños con síndrome de Down tiran el papel en el inodoro», pero lo que vemos en el dibujo es que tira todo el rollo y así un montón de gags similares, y todo es verdad, por lo menos en mi casa.
Luego los comencé a colgar en las redes porque me parecía divertido al tiempo que rompía un mito de que estos niños son angelitos, o que siempre están de buen humor, dan besitos y todo ese estereotipo que se tiene alrededor de las personas con síndrome de Down.
A veces tienen muy mal genio, son muy mandones, pegan, se enfadan, rompen cosas, tiran del pelo, no respetan el turno cuando les toca, son traviesos, en fin… Así que un día me dije, ¿y si hago un libro con esto?
Los niños con síndrome de Down son antes que Down, niños y por tanto hacen lo que hacen todos los niños en ocasiones: enojarse (y mucho); mentir (de vez en cuanto); no ordenar (a menudo); pelear con sus hermanos (también); pintar las paredes y otras travesuras (por supuesto, que es divertido). Todos esos comportamientos los ilustra Gusti en “No somos angelitos” con frases que subrayan las contradicciones, la hipocresía y la cháchara que muchas veces envuelve las conversaciones en las que se ven envueltas las familias con el cromosoma extra: “Me gusta ayudar”, se lee en la página en la que un niño tira un rollo de papel entero por el inodoro; “Eres el artista de nuestras vidas”, contestan unos papás al nene que ha pintado un sofá entero; “Soy un angelito”, grita un niño mientras estruja a un gato por la cola. Porque no, no son angelitos, ni campeones de la felicidad, ni nada de eso, son niños y son adorables muchas, tantas, veces, pero también tremendos. Son niños. Y algunos lo son con un cromosoma de más. Punto.
Y ¿quién es Gusti? Es el autor e ilustrador de No somos angelitos. También es un padre que pelea y que adora a su hijo con síndrome de Down y que se entrega a esta causa con su trabajo en diversas vertientes: con los libros citados de la editorial Océano o desde la asociación WinDown, que trabaja por una sociedad más inclusiva.
Se le nota el amor, el cariño y se le nota también el enojo. Gusti está enojado con todas las veces que ha oído repetir tópicos y frases hechas y se las ha tenido que “tragar”. Ahora se ha “vengado” pacífica y hasta lindamente: ha reunido todas esas expresiones, las ha escrito y las ha colocado en “No somos angelitos”. Así cada vez que tengamos una de ellas en la punta de la lengua sabremos que podemos ahorrárnosla, que les hacemos un favor a los niños, a las familias.
Porque no es verdad que sean “un regalo de Dios”, “el amor en mayúsculas”, tampoco “están siempre alegres” y no “son especiales”.