“No tengo nada pendiente, me siento plena y disfruto la vida”
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Entusiasta. Marcela Iraola ama correr, enseña la técnica patchwork y elige nuestra ciudad para vivir
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Marcela Iraola nació en Sampacho, Córdoba. Sus padres son docentes, su padre, profesor de Historia y su mamá, maestra rural. Marcela se puso de novia a los 13 años con quien es su marido en la actualidad y cuando terminaron el estudio secundario, se fue a estudiar a Rio Cuarto la Licenciatura en Psicopedagogía pero en los últimos años dejó la carrera y apostó a la familia que quería formar. “No tengo nada pendiente, me
siento plena y disfruto la vida”, remarcó.
“Cuando nos casamos mi esposo trabajaba en un banco y después tuvimos a nuestros dos hijos, Victoria de 24 años y Lorenzo de 18”, contó.
Por el trabajo de su marido, cambiaron muchas veces de ciudad. “Un tiempo vivimos en Marcos Juárez, luego a La Pampa y desde hace cuatro años vivismo en Necochea. No conocía el mar, y ahora lo amo, siempre fue algo bello pero inalcanzable y las vueltas de la vida me hicieron que viva cerca del mar”, expresó.
De las ciudades en donde vivió relató que “todos los lugares son distintos y todo depende de la actitud de uno, pero el primer lugar donde fui, Marcos Juárez me costó mucho y nunca me adapté, luego La Pampa me encantó, pero cuando viene a Necochea me enamoré de esta ciudad. Es mi lugar, amo el parque, la playa, todo”.
Si hijo vivió tres años y medio en nuestra ciudad, cursó sus estudios en el Instituto Humboldt y ahora ya está viviendo en Córdoba, donde piensa seguir una carrera universitaria. Además a su hija le quedaron muchas amistades.
“Trasladarse es una decisión familiar, porque realmente es difícil, hay que cambiar de provincia y todos los lugares son distintos, en cuanto al recibimiento, la gente. En mi caso, me adapté muy bien y tengo muchas amigas”, destacó.
Deporte
Marcela disfruta su tiempo libre y sale a correr, una pasión que descubrió de grande. “En La Pampa empecé a correr y comencé de a poco, y en once meses corrí mi primer 21 kilómetros. Fue algo que me dio mucha felicidad y ahora salgo día por medio a correr. Es algo que descubrí a mis 46 años y me encanta, me da mucho placer”, añadió.
La costura es otra de sus pasiones. Marcela nació en el seno de una familia con todas mujeres tejedoras.
“Recuerdo haber llevado ovillo y agujilla al colegio para hacer algo en los recreos y la nona Adelima me enseñó a coser a máquina. Cuando tenía 8 años ya me prestaba su máquina y fue el único de sus bienes que repartió en vida, y por supuesto, fue a mi», recordó.
Al mismo tiempo, puntualizó “mi vida transcurría fluctuando entre el crochet, el tricot, cosía ropa, cortinas, etc. El patchwork me parecía un trabajo de locos, era algo que creía dificilísimo hasta que un día vi a Cecilia Koppmann en Utilisima y me encantó”.
Fue asi que comenzó a aprender y con el tiempo abrió su taller. «Ahí me hizo click y descubrí que todo tenía una técnica y desde ese preciso momento no pude parar. Donde yo vivía no había profesoras, ni telas, ni herramientas, así que fue Internet, regla metálica y tijeras”.
Marcela recordó el día que fue al primer festival de patchwok en Buenos Aires, “no podia creer estar rodeada de tantas mujeres que les gustaba lo mismo que a mi. Estaba feliz de ver trabajos de patchwork en vivo. Trato de no perder la esencia del patchwork. Me gusta reutilizar telas y trato que las telas no me condicionen el trabajo, se hace con lo que hay”. Inclusive uno de sus trabajos lo hizo con todas las camisas que su marido usó para ir a la oficina.
Algo que la apasiona es enseñar y crear. “Es muy gratificante que la gente aprenda y se puede hacer de todo mantas, cuadros, bolsos, tapizados de sillones,etc. Me encanta que mis chicas sientan que lo pueden hacer todo, que no hay límites, poner algo de nosotras en cada trabajo, amor, buena onda, es muy lindo”, indicó.
Si bien no le cuesta enseñar a través de la virtualidad, prefiere hacerlo de forma presencial y espera que el año entrante pueda hacerlo.
RETRATO
Alegre y enérgica
Marcela es una mujer que trasmite alegría y energía. Siempre activa, ama de casa,
y atleta, aunque no se considera artista, por más que sus trabajos sean verdaderas obras de arte. Cada obra refleja sus logros, avances y que ama lo que hace y lo trasmite a los demás.