No trabajar es la premisa
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La licencia laboral a los padres cuando sus hijos no vayan a la escuela o tengan jornada reducida, otra medida polémica
El actual Gobierno parece empecinado en sorprender constantemente con medidas polémicas, que terminan perjudicando a los sectores productivos de una sociedad aturdida por las medidas ante la pandemia y asfixiada por una economía en rojo que quienes están al frente de la Casa Rosada no saben o no quieren arreglar.
Tras un año perdido en materia educativa y lleno de grises por más que el Gobierno diga lo contrario, la vuelta a la escuela se perfila para los próximos días. Se trata en gran parte del logro de un amplio sector social que viene reclamando desde hace meses el dictado de clases presenciales, como ha ocurrido en gran parte del mundo.
La demanda y el descenso de casos de Covid-19 ha dejado sin fundamentos a los gremios docentes, en manos de sindicalistas adeptos al kirchnerismo, quienes hicieron lo posible para que no hubiera clases en el aula, sin voluntad de aplicar protocolos y brindarles a los alumnos un mejor aprendizaje. Y el Gobierno hizo obediencia debida a estos dirigentes, dejando huérfanos de una buena educación a miles de chicos, y generando una hipoteca de saberes no adquiridos, que seguramente se observará en el futuro.
La nueva decisión
Mientras se discute cómo será el ciclo lectivo 2021, donde las clases presenciales seguirán siendo muchas menos que las virtuales; planeando protocolos y cuidados, que obviamente deben estar ante un virus que ha mostrado ser implacable, se ha anunciado una nueva medida, que en cierta forma se transforma en un disparate más para una economía que urgentemente necesita empezar a encarrilarse.
Se trata de la autorización a uno de los padres o personas a cargo para que tengan licencia laboral cuando sus hijos tengan enseñanza virtual o jornada reducida, y que por ende deban estar en sus casas.
Este premiso pergeñado desde los ministerios de Trabajo y Educación de la Nación, respectivamente, obliga a que los empleadores deban concederlos, sin hacer ningún tipo de descuento en los haberes de quienes no concurran a trabajar aduciendo esta causa.
La resolución, de inminente publicación en el Boletín Oficial, no es más que un nuevo azote a quienes dan trabajo, en especial a las Pymes.
Parece ser que el Gobierno no se da cuenta del golpe que la larga cuarentena produjo en las empresas. Infinidad de ellas desaparecieron, y las que pudieron seguir en pie tuvieron que reducir su personal o endeudarse en pos de seguir con vida.
Esta determinación de que se queden en su casa los empleados profundizará los problemas de las empresas, que en varios casos verán mermada su capacidad productiva, justamente al ver reducida su mano de obra, con el agravante de que los gastos, entre ellos el pago de los salarios, seguirá siendo igual o mayor.
El ministro de Trabajo de la Nación, Claudio Moroni, justificó la medida en que la pandemia de coronavirus es «un fenómeno del medioevo en pleno siglo XXI» y «ha complicado todo». No más que fundamentos poco sólidos y una muestra palmaria más de que este Gobierno, en vez de generar trabajo y fomentar la cultura de ganarse la vida haciendo algo, opta por profundizar el clientelismo y la vagancia.
Lo que tampoco parecen tener en cuenta quienes deciden es que mientras menos gente produzca, arriesgue su capital y por ende otorgue trabajo en blanco, los aportes para mantener el colosal número de funcionarios y empleados empezarán a estar cada vez más comprometidos.///