Nocturnidad: la necesidad de prevenir todo el año
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/01/controles.jpg)
Tras el crimen en Villa Gesell, aumentaron los controles. Después todo sigue igual
Los últimos fines de semana se realizaron varios controles de nocturnidad en coincidencia con el momento más fuerte de la temporada de verano, algo que sucede todos los años. Sin embargo, tras el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell por parte de un grupo de rugbiers, se encendieron las alertas en nuestra ciudad, y se incrementaron este tipo de operativos en boliches, fiestas privadas y en el tránsito.
La pregunta que nos hacemos es ¿hasta cuándo se extenderán los controles? Los ciudadanos estamos acostumbrados a que cada vez que ocurre un hecho lamentable aparece el Estado en la calle a hacer prevención, control y cuidar a los jóvenes, pero una vez que la noticia pierde fuerza, vuelve a desaparecer. Y otra vez, en los locales bailables se vuelven a mezclar mayores con menores, se les vende alcohol a los chicos y se arman fiestas privadas clandestinas en cualquier lugar sin ningún tipo de habilitación.
Actuar después de los hechos
Tras el hecho ocurrido en Villa Gesell, personal de la Jefatura Departamental de Policía mantuvo una reunión con dueños de boliche de la Villa Díaz Vélez, tras una directiva de la Superintendencia Interior Sur. En la oportunidad, se abordaron temas vinculados con la legislación vigente que regula las actividades nocturnas, el personal habilitado para desempeñar funciones de porteros, es decir los llamados “patovicas”, y el derecho de admisión y permanencia. También se les informó a los comerciantes sobre la existencia de un protocolo por parte de la Policía para prevención de situaciones en la vía pública con el objetivo de desalentar y prevenir la violencia.
Por supuesto que esta reunión se realizó después del crimen en Villa Gesell. Ahora, antes de iniciada la temporada, ¿no hubo un encuentro entre la Policía, el municipio y los responsables de las actividades nocturnas de la ciudad para establecer protocolos de acción para evitar situaciones de violencia o cualquier otro inconveniente que pueda surgir? ¿No está clara de antemano la legislación vigente? ¿Por qué tiene que ocurrir un hecho grave para que se genere un espacio de diálogo entre estos sectores, sobre todo teniendo en cuenta que es la seguridad de los jóvenes lo que está en juego? Esto sucede porque lamentablemente no hay prevención, sino que se actúa después de que los hechos ocurren. De otra manera, no se entiende porque recién después del 20 de enero –habiendo pasado más de la mitad de la temporada- se realiza una reunión clave que hace a la seguridad de la ciudad.
A esta reunión, se le sumaron este fin de semana varios controles de nocturnidad en boliches y en lugares no habilitados en los que se detectaron fiestas clandestinas, tanto en Necochea como en Quequén. En estos últimos casos, hubo multas y clausuras. Y en este sentido, apuntamos que no es la primera vez que ocurre y no será la última.
Completando el panorama y principalmente, con motivo del verano, se realizaron fuertes operativos de Tránsito municipal con la presencia de agentes de la Dirección Provincial de Política y Seguridad Vial. Para seguir de cerca el despliegue, llegó a nuestra ciudad el subsecretario bonaerense de Transporte, Alejo Supply. En el caso del tránsito, también debería ser mucho más constante el control porque este mismo verano hemos tenido varios accidentes y vuelcos, en algunos casos producto del alcohol.
Que se hagan los controles para regular la nocturnidad es más que positivo y, en este sentido, es sumamente interesante sumar a los actores involucrados: Policía, municipio, locales bailables y aquellos que tienen a cargo la venta de alcohol. En toda esta cadena de responsabilidades, tampoco nos podemos olvidar de los padres que también deberían, en muchos casos, estar más cerca de sus hijos y saber dónde concurren, a qué hora y con quién están. Y en este punto, cada uno debe cumplir la responsabilidad que le toca.
De todas maneras, si bien es positivo que se hagan los controles de nocturnidad, lo importante es que se extiendan en el tiempo porque es habitual que se realicen sólo cuando sucede un hecho grave o, en su defecto, los dos o tres fines der semana más fuertes de enero. Después vuelve todo a la “normalidad” porque, más allá del verano, lo cierto es que los controles son inexistentes, así como el cumplimiento de las normas. Los horarios de entrada y salida de los boliches se respetan a veces, el alcohol se vende en cualquier horario y muchas veces a menores y también hay chicos menores de 18 años que salen a bailar a los mismos lugares donde concurren los adultos.
El Estado debe estar presente todo el año, no sólo en el verano y no sólo después de un hecho que nos conmueve a todos.///