«El municipio no nos respalda»
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Los vecinos que transformaron desde 2015 el Paseo de la Ribera, vienen pidiendo desde hace un año que la comuna mejore el camino y haga el proyecto para iluminar el tramo de 4,2 kilómetros, para lo que ya se cuenta con el material
El grupo de residentes que con su esfuerzo a partir de 2015 le dieron un cambio radical a la hasta entonces abandonada zona ribera, del lado de Necochea, reiteraron su decisión de seguir adelante con el mantenimiento de uno de los lugares que consideran como “uno de los de mayor futuro turístico”.
Sin embargo, se mostraron contrariados con la falta de respuesta al compromiso que surgiera en una reunión del año pasado con el intendente Facundo López, para que a Municipalidad colaborara con dos cuestiones: la mejora del camino de 4,5 kilómetros de largo entre la sede del Club Del Valle y el puente del paraje Los Manantiales, y la elaboración del proyecto para dotar de iluminación al trayecto.
“Nos llama la atención que el municipio no nos respalde, como hizo en su momento, pues si bien nosotros colaboramos con mantener el lugar y hacerlo crecer, es algo que le corresponde a la comuna”, argumentaron con molestia y cierta desazón.
Ecos Diarios mantuvo un encuentro con Gustavo Pérez, Angélica Gibson, Maite Sebastiani, Ariel González, Alejandra Salvatierra, Raúl Bradaschia, Micaela Morel, Carlos Fulton y Gabriela Fiocca, todos propietarios de casas de uno de los sectores que más ha crecido en los últimos años en la ciudad.
Logros
Al cabo de los tres años y medio que los vecinos tomaron la decisión de “cambiar el paisaje bellamente natural”, son numerosos los avances logrados.
Entre los mismos se puede citar la señalización del camino, con carteles cada 200 metros; dos miradores de madera; dos espacios de juegos infantiles; los llamados “puntos verdes, que son tres explanadas para el depósito de residuos en forma separada; la instalación de cuarenta bancos; dos puntos de hidratación para los deportistas o caminantes con agua potable; tres plazas saludables con equipamiento deportivo y barandas de seguridad en los puntos más peligrosos de la ribera y el armado un camión regador y colocación de una bomba de agua de 50.000 litro por hora.
Sobre el tema de los “puntos verdes”, los frentistas dieron cuenta que “pedimos contenedores a la Municipalidad, de manera que los recolectores pudieron recogerlos cada dos o tres días, pero no recibimos respuesta”.
La posta policial, “que ha cambiado totalmente el problema de inseguridad que teníamos”, se considera como uno de los principales logros, construyéndose al frente de la misma la plazoleta de La Farola.
Cuatro son las fiestas populares que se han efectuado en el paseo de la Ribera, todas con un gran marco de público, y la quinta se proyecta para el próximo mes de noviembre.
El rol municipal
En el “debe y el haber” de la relación con la comuna, los vecinos destacaron el operario municipal que de lunes a viernes se ocupa del mantenimiento del paseo (en principio fueron dos); así como también el apoyo para establecer la posta policial, en “una decisión política que fue clave”.
En contrapartida, tras aquél respaldo inicial, los vecinos se sienten molestos con la actualidad. “Nosotros no podemos tomar decisiones y para que esto siga siendo un paseo y se pueda vender como un atractivo en temporada baja, como la Ruta del tango, Las cascadas o las termas, el camino debe ser transitable y en esto el municipio está en deuda”, señalaron.
“Se ha profundizado tanto el camino con el paso de las máquinas que desde un auto no se ve el río, por lo que es necesario rellenarlo con tosca, arena, piedra o tierra. Solo son 4 kilómetros y la Municipalidad debería hacerlo. No estamos pidiendo algo descabellado. Hoy hay un temporal, sube el nivel del rio y no se puede transitar”, acotaron.
Por otro lado se refirieron al tema de la iluminación. “La Usina se comprometió a darnos el cableado y la mano de obra; y el Consorcio a cedernos, por partidas las luminarias. A sabiendas de ello el Intendente en su momento nos dijo que ellos se encargarían del proyecto de obra, que es algo que les corresponde, pero nos hemos cansado de llamar y no nos responden. No tenemos diálogo, no podemos hablar con nadie”, se quejó Ariel González, mientras que Micaela Morel agregó que “lo que no entienden es que es un proyecto vecinal, no político. Capaz que por eso no nos escuchan…”
Gustavo Pérez hizo foco en “un tema de erosión de la barranca que parece no quieren ver. Frente a un restaurante se puede notar claramente en una alcantarilla que quedó prácticamente en el aire y tuvimos que retirar un mirador de ahí, porque se desmoronaba”.
Zona potenciada
La transformación del paseo ribereño ha generado que cientos de automovilistas, familias y deportistas lo recorran cada fin de semana, disfruten de los sitios de descanso y juegos y redescubran un lugar muy bello de Necochea.
Paralelamente y a diferencia de lo que ocurría tiempo atrás, en parte por contarse con mayor vigilancia, los visitantes ya no ensucian como antes (excepción en el sector de bajada de la avenida 74 y al lado del Club Del Valle) los lugares libres y vándalos han dejado de romper las construcciones.
Más de cien familias
Los componentes del grupo estimaron que “más de cien familias” residen en el área entre la ruta 86 y la ribera, y se aprecian varias construcciones en marcha.
Tras el empuje que ha tomado este espacio de la ciudad, los terrenos se han cotizado de gran manera.
“Lo que no parece entender la Municipalidad es que si se entosca el camino y colabora, esta zona tendrá un crecimiento enorme. Ya hay cabañas de alquiler, un restaurante y demás. A ellos se sumarán más, surgirán casa de té, se pueden sumar parrillas y potenciar aún más el paseo turístico-deportivo de buen futuro. Otras ciudades con mucho menos, lo explotan de gran manera”, mencionaron y acotaron que “a Las Cascadas hay 15 kilómetros, si se entosca todo se podrá contar con un circuito de valía y terminar las estaciones del Vía Crucis, que sería un atractivo más”.
“Decían que nos cansaríamos”
La labor del grupo comenzó el 15 de enero de 2015, gestándose la constitución del mismo tras el robo a una vivienda. “Hicimos una reunión, vino gente de la Policía y coincidimos que era dificultoso ubicar las calles y casas cuando se llamaba a los agentes por un ilícito, al no haber numeración alguna. Ante ello compramos material y empezamos a ubicar postes de señalización”, recordó Ariel González, una de las voces cantantes del grupo.
A medida que avanzaban lo logros el entusiasmo crecía y pronto se coincidió en denominar al trayecto Paseo de la Ribera, lo que fue avalado en 2016 por el Concejo Deliberante, manteniendo el nombre anterior de camino de la ribera “María Teresa de Calcuta”.
Si bien unas 80 personas trabajan en las distintas fiestas que se hacen en pos de recuadrar dinero para adquirir material de trabajo y seguir con las mejoras, unas 25 conforman el grupo de acción casi diaria, a lo que ellos mismos denominan “brigada”.
Esas 80 personas pagan una cuota mensual de $100, a manera de colaboración, lo que posibilita la compra semanal del combustible para las moro guadañas que se usan para mantener corto el pasto del sector de barrancas; la compra de tanza para las mismas y nuevos elementos.
Los integrantes del grupo se contentan de haber permanecido juntos en el tiempo y que el mismo incluso haya crecido en cuanto al número de componentes. “Algunos decían que nos cansaríamos, pero acá estamos, con ganas de seguir, porque conformamos un buen grupo humano y tenemos el mismo interés, sin pedir nada a cambio”, citó Angélica Gibson.