“Nos sentimos desamparados por la desidia del Puerto”
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Afirmaron vecinos de Bahía de los Vientos, preocupados por la erosión, tras reunirse con concejales. Peligro de derrumbe de casas
Tal como se había anunciado en Ecos Diarios, vecinos de Bahía de los Vientos se reunieron con concejales en la comisión de medioambiente del Concejo Deliberante para tratar un tema que lleva años de debate y estudio pero sin ninguna solución: la erosión costera.
Si bien mencionaron que el intendente Arturo Rojas no había respondido un petitorio de los vecinos para que el representante municipal de la comuna en el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén tome alguna intervención en el tema, tienen en claro que todo el peso de la responsabilidad de actuar es del propio ente portuario y, por ende, del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, que es quien se queda con la recaudación.
“Nos sentimos desamparados por la desidia del Consorcio”, dijo uno de los vecinos quequenenses, que hace 20 años que vive en Bahía de los Vientos, el sector de la ciudad más perjudicado por la erosión costera.
Estudio
“En el 2005, desde la secretaría de Medioambiente de la Provincia se le ordenaba al Consorcio del Puerto, enviar arena desde el lado de Necochea o con dragas hacia la costa de Bahía de los Vientos, para lo cual había que hacer un estudio”, explicaron los vecinos. Luego añadieron que ese estudio se hizo efectivo de la mano de un grupo de geólogos, finalizándose el mismo en el año 2010. Sin embargo, cuando hace un año se lo solicitaron al Ente portuario, éste “nunca atendió” el pedido.
“Lamentablemente, hay una desidia del responsable, por no haber acatado todas las resoluciones que dio la Provincia, lo que terminó en que se perdieran todas las playas”, contaron.
Más tarde, en diálogo con Ecos Diarios, explicaron que el problema no es solamente la falta de arena en las playas, sino también el peligro de derrumbe en las viviendas. “Yo estoy en la cama, en mi casa, y siento el agua correr por debajo de ella. O sea que la cueva ya llega hasta abajo de mi casa y de lo que era la calle, que ya no existe más”, dijo el vecino que vive hace cuarenta años en la casa que está más cerca del acantilado, por las consecuencias de la erosión, en 502 entre 557 y 559.
“Hoy tengo el mar a cuatro metros de mi casa”, manifestó el hombre que además de las medidas para que no se siga “escapando” la arena, pidió que se haga un resguardo para las viviendas que hoy están en peligro.
Sin calle
Los ediles se informaron en la reunión de ayer que los titulares de los terrenos de casi todas las casas de esa zona costera han ido cediendo espacio para que se use como calle (avenida 502) y puedan seguir pasando los autos, mientras que en otros tramos directamente se ha cortado por la falta de espacio.
Además, contaron que el año pasado estuvieron reunidos con Susana Laborde, de Hidráulica provincial, quienes junto a otros funcionarios les habrían dicho que “no iban a hacer nada” y “muy sueltos de cuerpo, todos respondieron que la solución era el abandono” de las viviendas.
Algunos incluso los juzgaron por construir sus casas en “zona peligrosa”, a lo que los lugareños responden siempre que hace 40 años, cuando se hicieron las casas, lejos estaba de ser esa zona un lugar peligroso.///