Nostalgia de lo que nunca fue
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Al mirar hacia atrás, se puede ver una cantidad de proyectos inconclusos que por momentos parece superar a los que se lograron concretar y que de alguna manera explican el presente de la ciudad
“El camino al cielo está empedrado de buenas intenciones”, señala un viejo refrán. Y las buenas intenciones han dejado a lo largo de la historia local una cantidad de proyectos que, de haberse concretado, podrían haber cambiado el rumbo económico, turístico e industrial del distrito.
Sin embargo, las buenas intenciones no alcanzaron y todos esos sueños inconclusos dejaron huellas profundas y una extraña sensación de nostalgia por lo que no fue, como si la ciudad se hubiera convertido en una distopía.
Esta palabra griega se utiliza para referirse a lo contrario de una utopía, que es un modelo de sociedad ideal.
Los proyectos que quedaron inconclusos parecen ser tantos como los que se concretaron, aunque a veces tenemos la sensación de que fueron más. Se los puede rastrear hasta los tiempos en que a ambos lados del Quequén sólo había campo sin cultivar.
Sueños, buenas intenciones, falsas promesas y simple demagogia atravesaron todo el siglo XX y se extendieron hasta nuestros días.
Algunos realmente faraónicos, como aquel “proyecto” de circuito de Fórmula 1 anunciado en 2002 por el diputado Alejandro Urtubey y que tenía por objetivo traer a la Argentina el multimillonario ambiente de la categoría mayor del automovilismo mundial a nuestro distrito. Visto a la distancia aquella idea parece aún más disparatada, teniendo en cuenta que hacía cuatro años que la Ciudad de Buenos Aires, la única con la infraestructura adecuada en el país, había perdido su lugar en el calendario de la categoría.
Por aquellos años también se anunciaron costosos proyectos edilicios para el frente costero con espacios para la diversión, gastronomía y los deportes frente al Hogar Raimondi y un complejo de cabañas en el parque Miguel Lillo.
No faltaron tampoco ideas para construir hoteles 5 estrellas en la zona del complejo casino, el último de estos proyecto incluía una réplica del Burj Al Arab, el famoso hotel 7 estrellas de Dubai.
Este última propuesta sólo podría compararse, con aquel disparatado anuncio de que Jean Claude Van Damme y otras estrellas vendrían a Necochea a filmar una superproducción para Hollywood. Aún hoy muchos se preguntan cuál fue el objetivo de aquel disparatado proyecto que llegó a recibir el apoyo del área municipal de Cultura en el gobierno de Municoy.
Borrados por el tiempo
Pero si se trata de proyectos faraónicos, no sólo se pueden encontrar en la historia de este lado del río. También se encuentran en la otra orilla. Ejemplo de ello es la proyectada ciudad de Quequén. El 2 de diciembre de 1889, el agrimensor Eugenio Moy presentó los planos de la futura ciudad de Quequén, un faraónico proyecto que preveía el trazado de un ejido urbano que incluía 13 plazas, un parque público, hipódromo y una estación ferroviaria.
El arquitecto Raúl Arnaldo Gómez Crespo escribió en su libro «El litoral sudeste bonaerense» que el diseño de Moy «era sumamente ambicioso, tanto por sus dimensiones como por su forma misma, muy semejante a la de la ciudad de La Plata».
No fue el único de ciudad planteado en el distrito que no prosperó. Alberto Nazarre, el primer intendente de Necochea, soñó alguna vez con crear su propio pueblo. Y como era médico, quería llamarlo Villa de la Salud.
Según un viejo plano, la villa se iba a construir al este de Lumb, pero sólo quedó en los papeles.
En 1911, el mismo Nazarre, que además de médico y político, era un poderoso empresario, creó una sociedad anónima para construir el establecimiento balneario más grande de la ciudad: la explanada “Las Grutas”.
En una solicitada (fechada en 1911) que fuera elevada al ministro de Agricultura (que por entonces era el doctor Eleonoro Lobos), se exponían claramente las razones que llevaron a concebir el proyecto.
La solicitud, firmada por Antonio Lavarán, señalaba: “Una de las necesidades más apremiantes y sentidas para los millares de bañistas que anualmente concurren a la playa de Necochea, es poseer un sitio de recreo para solaz y esparcimiento del espíritu, fuera de los hoteles y de la Rambla que hoy existe”.
Agregaba que “en los alrededores del balneario existen parajes a propósito para hacer construcciones que satisfagan estas necesidades” y que no se debían demorar las obras “indefinidamente, esperando siempre que ellas se hagan con recursos del Estado, por cuanto al capital privado se le está indicando la oportunidad de hacer una inversión de dinero en obras de esa naturaleza, en la seguridad de que le aportarán un positivo beneficio”.
Lavarán añadía que la sociedad deseaba “contribuir en forma eficaz al progreso y al prestigio del balneario de Necochea, que teniendo la playa más tranquila y extensa del país, ha permanecido hasta ahora poco menos que ignorada, por causas por todos conocida y que no hace al caso repetirlas”.
El documento también solicitaba al gobierno “200 metros con frente al mar, por el fondo que da toda la extensión de la playa en las inmediaciones del paraje denominado Las Grutas”.
Pero al igual que sucediera con la Villa de la Salud, las buenas intenciones de Nazarre no pasaron de ser un proyecto.
También se quedó en los planos la iniciativa de los ingenieros Manuel y José López Echániz, que en la década del 20 del siglo pasado conformaron la Compañía de Fomento Industrial.
Llegaron a reunir 284.500 pesos de inversores de Necochea y la región con el objetivo de construir una central hidroeléctrica aprovechando las corrientes del paraje Las Cascadas.
La mejor playa argentina
Con la idea de que el distrito cuenta con la mejor playa argentina, han sido muchísimos los proyectos para convertir a la ciudad en el balneario más importante de la costa atlántica. Los sueños de Julián Azúa, creador de la primera casa de baños en nuestras playas, y de Nazarre quedaron pequeños al lado del ambicioso plan del Frente Marítimo Necochea que impulsó el intendente Alberto Percario desde principios de los años 70.
En octubre de 1972 había gestionado ante la Dirección de Planeamiento Territorial, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, nuevo equipamiento turístico, poniendo el acento en lo deportivo.
En esa misma época surgió la idea de levantar en nuestro balneario un hotel internacional, gimnasio cubierto y otros escenarios para el deporte.
Pasaron otros dos años y surgieron nuevas propuestas, tales como la construcción de una gran pileta con agua salada en el interior del Parque “Miguel Lillo”.
Finalmente, en julio de 1977 la Municipalidad local llamó a concurso de antecedentes para la remodelación del Frente Marítimo.
Se presentaron 26 firmas, de las que quedaron 23 a estudio de la comisión formada al efecto.
El 3 de octubre de 1977 se procedió a seleccionar tres equipos de arquitectos entre los presentados, a los que se solicitó elaborar propuestas de metodología de trabajo.
Siguió el tiempo inexorablemente. Hasta que el 14 de enero de 1978 se firmó el proyecto de remodelación del Frente Marítimo entre la Municipalidad y el estudio de arquitectura Llauró, Urgell y Asociados.
No solamente se elaboró el ambicioso proyecto, sino que también se propuso la forma de financiación o de concreción, a través del sistema de concesión a la actividad privada.
La iniciativa recibió el impulso de la provincia, que incluso llegó a avalar económicamente el proyecto.
Finalmente, el 16 de enero de 1980 se procedió a preseleccionar el consorcio integrado por las firmas Di Tullio, Dara y Yarques, que se proponían llevar adelante las obras en un plazo de 9 años y con un canon anual de 28.800.000 pesos.
Según un artículo publicado en Ecos Diarios el 13 de abril de 1980, el proyecto urbanístico pretendía que el Frente Marítimo, “lejos de interponerse entre la ciudad y la playa”, diera lugar “a una transición que en medio de una gran fluidez ofrece: edificios de viviendas, galerías comerciales, estacionamientos públicos y privados, confiterías, restaurantes, centros de actividad cultural, recreativa y deportiva, campos de deportes, hotel internacional, etc.”
Meses más tarde, la renuncia del consorcio ganador del concurso dio el revés al proyecto. Si bien se llamó a una nueva licitación, que también terminó en fracaso, y se intentó convocar a una tercera, la iniciativa se convirtió con el tiempo en una utopía.
Con el fracaso del proyecto, también quedaron en el olvido otros que estaban incluidos en el mismo, como el de construir un planetario en el Parque Miguel Lillo.
Aunque el mismo fue analizado en 1984, ya en tiempo de democracia, por el Concejo Deliberante, fue descalificado y archivado.
Otros proyectos
Algunos proyectos sólo quedaron en los planos, como el de construir un edificio modular en el lugar donde se encontraba la vieja rambla que había sido demolida al principio de 1970.
Pero otros, surgidos en la misma década, avanzaron con importantes inversiones, como el del edificio de la estación hidrobiológica de Quequén, cuyo esqueleto aún se puede ver junto a la Plaza de los Niños.
En 1961 se dictó la ley 16.068 por la cual se autorizaba al Poder Ejecutivo nacional a invertir la suma de 10.000.000 para la construcción y habilitación del edificio. Veinte años más tarde se adjudicó la obra que contaría con laboratorios de ecología, de geología y sedimentología, de biología marina, acuario público, sala de exposición y museo.
Pero la obra quedó paralizada cuando la estructura de hormigón se había completado en un 90%.
En la misma situación quedó el gimnasio polideportivo que se proyectaba construir junto al río Quequén, al lado del predio del Liceo Militar y frente a la Terminal de Ómnibus.
Y si hablamos de la terminal, también quedó en los planos el proyecto Estación Terminal Automotora que impulsó el intendente Daniel Molina y que pretendía extenderse al predio ubicado del otro lado de la avenida 58, donde habitualmente se instalan los circos.
Tampoco falta quien recuerde otros planes nunca concretados, como el de colocar una barrera de viento en la peatonal 83, la extensión de la misma con un puente para peatones sobre la avenida 2 o la creación de un polo gastronómico en la “Costanera del Parque”.///