Notable aumento de la cantidad de juicios por jurados populares
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Sistema que se afianza. Este año se han celebrado nueve juzgamientos a través de ciudadanos. Fallos “más respetados” que los que dictamina un juez profesional.
Los juicios por jurados populares, es decir a través de cuerpos compuestos por ciudadanos comunes ajenos al ámbito de la Justicia, se han afianzado en el departamento Judicial de Necochea, a punto tal que desde su primera experiencia en 2015, se ha juzgado a trece personas bajo esta modalidad.
La óptica del juez penal Mario Juliano resulta profunda al analizar los porqués del crecimiento sustancial de esta instancia popular. Tanto como fogonero desde el principio de esta figura, como integrante de varios juicios, señala que “hoy en día se respeta mucho más el fallo de un jurado popular que el de un juez profesional”.
¿En qué radica este sentimiento hacia una sentencia de “culpable” o no culpable” emitida por gente común? “En que los imputados y las víctimas ocasionales aceptan y ven bien que los juzguen sus pares, el pueblo es el que decide…”, responde Juliano.
En ascenso
La instancia culminada en el atardecer del pasado jueves, que dictaminó la culpabilidad de Jorge Ortega en un caso de homicidio doblemente agravado, fue el decimotercer juicio por jurados desarrollados nuestra ciudad.
Las estadísticas hablan a las claras del crecimiento exponencial que ha tenido en 2019 este tipo de enjuiciamiento, y que ha llevado a Necochea a ser uno de los distritos en los que más ha crecido la realización de juicios populares en la provincia de Buenos Aires.
Los números dan cuenta que se han celebrado en los estrados locales trece juicios por jurados, los cuatro primeros entre 2015 y 2018 y los restantes nueve durante este año. Asimismo está previsto uno para el mes de diciembre, por un caso de abuso sexual.
La cantidad de juicios populares generó, a principios de este año, que existieran problemas para conformar los jurados de 18 personas (12 titulares y 6 suplentes, mitad y mitad de cada sexo), ya que por sorteo había 111 ciudadanos disponibles para cumplir esta carga pública.
Sobre el tema el juez Juliano apuntó que “lo resolvimos ampliando el padrón, que se renovará el año entrante para no repetir los protagonistas”.
¿Fallos previsibles?
De ese total, en nueve casos los fallos han sido condenatorios y los restantes absolutorios, entre ellos los dos resonantes casos de “justicia por mano propia”.
Observando las causas de las instancias ya juzgadas, los autores de abusos han sido considerados “culpables”, mientras que se ha dictaminado la “no culpabilidad” de quienes han hecho justicia por su cuenta
Mario Juliano niega que se pueda prever con anticipación cual será el fallo según el hecho cometido, aunque admite que “se observa una tendencia de los jurados de justificar a los justicieros y eso también ocurre a nivel provincial. En lo personal creo que responde al hecho de que la ciudadanía no siente que desde el Estado se le están dando respuestas adecuadas”.
La tendencia mayor ha sido la de fallos por unanimidad, lo que en cierta manera muestra la paridad de criterios que surge en las deliberaciones previas al fallo.
Conductas del ciudadano
El primer juzgamiento popular se produjo el 4 de mayo de 2015, oportunidad en la que César Nahuel Ganduglia fue encontrado “culpable” del crimen de Carlos Abel Lolli, en junio de 2014. Le dieron 10 años de prisión de efectivo cumplimiento.
A esa primera experiencia los integrantes del tribunal popular llegaron llenos de incertidumbre, miedos y nervios. Juzgar a un conciudadano les significaba una fuerte responsabilidad.
Con el afianzamiento de estas instancias, los comportamientos han variado “para bien” de los protagonistas. “El ciudadano ha incorporado rápidamente a este tipo de juicio dentro de sus hábitos. Tras las dudas del primer día los jurados se involucran, están muy compenetrados y en muchos casos a la hora de dar el fallo terminan muy emocionados. Es un buen método de soberanía popular y ejercicio democrático”, reflejó Juliano.
Desde el ámbito judicial, local se afirma que no menos de un 90 por ciento de las personas que se desempeñan como jurado están dispuestos a volver si se los convoca nuevamente.
Asimismo se reportan los casos de personas que no duermen en los días posteriores, dudando si han tomado la decisión correcta.
La mayoría de los juzgamientos llevan dos días, lo que hace presumir que los integrantes sean influenciados por su entorno familiar. Al respecto Mario Juliano aseguró que “los jueces profesionales corremos el mismo riesgo. Nosotros les recalcamos que no tomen contacto con nadie, que no investiguen”; y a modo de anécdota citó “lo ocurrido en Neuquén, donde tras una primera jornada de juicio, al día siguiente la esposa de un jurado fue a preguntarle al juez qué había pasado que su marido no le quería hablar”.
Delitos de más de 15 años
El juicio por jurado solo comprende a delitos a los que les cabe más de quince años de pena.
Mientras que en un tribunal conformado por tres jueces se necesitan al menos dos fallos a favor para lograr la absolución, en el caso de los jurados, 10 de los 12 doce integrantes deben fallar de la misma forma. De lo contrario el imputado quedará libre y sin condena.
La figura del juicio por jurados rige en el país desde 2014, siendo Neuquén la primera provincia que lo instruyó. En el caso de Necochea el primer juicio fue en mayo del año siguiente.
En el territorio bonaerense los distritos judiciales que más juicios han tenido son los de San Martín y Bahía Blanca.
Tras un fallo de culpabilidad, el juez interviniente es quien debe establecer la pena, en lo que denomina juicio de cesura, donde el fiscal y el defensor pueden presentar nuevas pruebas.
En el caso de un fallo de una pena de prisión perpetua, como la que se establece en un juicio doblemente agravado como la del reciente de Jorge Ortega, el magistrado puede avalarla o determinar una revisión a los 20 años, para ver si se debe variar el fallo.