De forma llamativa y espontánea se entregó a la Justicia por el crimen de Depierro
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Se trata de una persona de 23 años que se negó a declarar ante el fiscal del caso y quedó detenido
Un joven de 23 años se presentó espontáneamente ayer antes del mediodía en la sede de la Fiscalía y se puso a disposición de los investigadores por el crimen del empresario y dirigente rotario Guillermo Depierro (68).
Se trata de Marcos Ibauza, que tendría domicilio en nuestra ciudad, y asistió a la Fiscalía junto a un representante de la Defensoría Oficial.
El hombre se negó a declarar ante el fiscal Horacio Sirimarco y fue notificado en ese momento de la formación de una causa judicial por el delito de “homicidio en ocasión de robo”.
Ibauza quedó detenido a disposición del Juzgado de Garantías y la Fiscalía, mientras se lleva adelante la investigación del conmovedor caso que desencadenó en la realización de una protesta de parte de vecinos en reclamo de justicia y que haya más seguridad.
Los investigadores policiales y judiciales tenían en “la mira” a este joven en relación al violento robo en la vivienda del matrimonio Depierro que luego derivó en la muerte del empresario.
Una pesadilla
Fuentes consultadas de la Fiscalía indicaron que en base a declaraciones testimoniales colectadas en las últimas horas y otros elementos de prueba reunidos, pudo establecerse en principio que Marcos Ibauza, según los investigadores, estaría ofreciendo curiosamente a la venta, algunos de los objetos sustraídos en la casa de calle 67 al 2700.
Hoy se cumple una semana del homicidio de Guillermo Depierro producto de la pesadilla que atravesó junto a su esposa, Shely Jacquier, quien además sufrió una descompensación de salud y debió permanecer internada en el Hospital Municipal Ferreyra.
Mientras se mantiene preso a este individuo de 23 años, los investigadores continúan abocados a tratar de dar con los responsables del violento robo en el interior de la casa de la familia Depierro.
El pasado miércoles 4, alrededor de las 19.20, el matrimonio regresó a la finca tras realizar unos mandados y se encontró con la banda de encapuchados en el interior. Las dos víctimas fueron atadas con precintos y pañuelos, maltratadas física y psíquicamente y despojadas de sus pertenencias.