Nuestro saludo tras un año difícil
Habiendo llegado a la edición Nº 33.605 cerrando Ecos Diarios así el año de su centenario, en el último día del calendario, aprovechamos gustosos la fecha para agradecer, nuevamente, todas las muestras de afecto y reconocimiento hacia nuestra publicación que nos hicieran llegar lectores, empresas, anunciantes e instituciones intermedias, en aquellos días de junio, como también al homenaje de todo el Concejo Deliberante que nos efectuara en sesión plenaria y su decreto conmemorativo, gesto que valoramos profundamente por venir de la representación misma del pueblo de Necochea.
A los colaboradores de las distintas secciones de Ecos Diarios que, con su permanente dedicación en el lugar de trabajo hacen posible que cada edición llegue a las manos de nuestros consecuentes seguidores. Hombres y mujeres que vienen soportando estoicamente desde hace casi dos años la tediosa pandemia que nos golpea sin que ello haya sido motivo para que este flagelo impidiera la continuidad en la habitual salida de Ecos Diarios cada mañana.
Esa tenaz vocación por lo que se hace con profesionalidad y esfuerzo ha permito a Ecos Diarios que a través de su centuria sea una marca registrada desde el primer pliego de papel, hoy ya amarillento, el que es respetado por ese valor agregado que se ha ganado a través de los años.
Hemos asumido, como mandato tácito el compromiso de transitar esa huella indeleble trazada desde la hora primigenia por el fundador Antonio Ignacio y quienes fueran los continuadores de su obra, y que ya no se encuentran entre nosotros, ellos supieron arraigar el título de Ecos Diarios en la comunidad de Necochea y la zona como un sello de lacre inviolable en la sociedad. Ya sea desde la tradicional edición impresa y, actualmente en elecos.com.ar, y en redes sociales.
Por un Año Nuevo mejor
Quedan atrás 365 días plenos de sinsabores, afectados por una pandemia que golpea con toda su fuerza y que parece resurgir virulentamente. Fue un año de elecciones con resultados que cambiaron el marco político nacional. Nuevas figuras, nuevas voces, enfrentadas a un frente que ocupa el gobierno y que ha perdido su credibilidad pero no las mañas.
Un Presidente que no preside y que recibe de los cuatros puntos cardinales los epítetos más descalificativos que tenga la lengua castellana y el lunfardo vernáculo. Lo que invalida y afecta horriblemente la imagen presidencial.
Un frente que usa el gobierno como sede partidaria, además lleno de idas y vueltas en materia económica sin rumbo que tampoco nunca lo tuvo, con una inflación galopante que ya se estima para el 2022 cerca del 63 por ciento.
Una Vice que irrespetuosamente deja atrás y le da la espalda a la persona misma del Presidente de la Nación en cualquier momento que sea oportuno para demostrar quién es la que manda, ordena y nos hunde en este aquelarre, cada vez más alejado de la institucionalidad; porque la democracia no es solo el voto, es el respeto a la Constitución y las normas prestablecidas. Nada de eso ocurre y es difícil que esto cambie en los dos años subsiguientes, porque ese maleficio está en la génesis de quienes nos gobiernan.
La oposición tiene la gran oportunidad en sus manos, no puede desaprovecharla tratando de evitar que se repitan las últimas y desafortunadas intervenciones en Diputados y en el Senado, y la reunión que transcendió del anterior gobierno con relación a los sindicalistas.
En el orden local se vislumbra, a pesar pandemia por medio, una buena temporada al igual que en todos los centros turísticos.
Al no ser el 2022 un año sin elecciones Arturo Rojas debería abocarse de lleno a temas por los que hemos derramado litros de tinta en las páginas de Ecos Diarios, y que no son del caso mencionar en estas líneas. El Intendente sabe dónde le aprieta el zapato y es de esperar que no llegue el 2023 con ese estigma.
Más allá de esta brevísima síntesis del año que nos deja, cuando esta noche los relojes den las 12 campanadas elevemos la copa familiar para brindar por una Patria digna de ser vivida y que las primeras horas del Año Nuevo sirvan para la reiteración imprescindible de buenos augurios para 45 millones de argentinos.