Nueva temporada, nuevas expectativas
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«No hay mejor mérito
que saber aprovechar
todas las oportunidades»
Pindaro.
En la Argentina el turismo significa un aporte del 7,8 % del PBI (Producto Bruto Interno), se presenta como el ingreso rápido, un generador permanente de inversiones, empleos, revitalizador económico, notándose claramente en cualquier lugar del mundo y, en comunidades como la nuestra con temporadas de verano que suele ser acotadas generalmente.
No se puede aseverar, tras los últimos informes del avance arrollador del Covid con certeza matemática como pueden ser estos meses de verano, hasta hace unos días se veían muy prometedores en cuanto a concurrencia de público hacia estas arenas. Sin embargo, sin caer en el falso y desmesurado pesimismo todos los sectores ligados a la actividad en la costa están en alerta amarilla.
Las estadísticas serias marcan que los lugares más visitados serán Bariloche, el norte del país y la costa atlántica, comprendiendo turismo preferencial en Pinamar, Cariló, Mar del Plata, teniendo Necochea una marcada diferencia en calidad de servicios.
La grave situación económica
Un hecho para tener en cuenta es la imposibilidad para una gran franja de argentinos de clase media impedidos de poder veranear fuera del país ante la descontrolada inflación que conlleva a la depreciación de nuestra moneda haciendo que el papel naranja equivalga a 5 dólares. Esta paradójica situación repercute favorablemente en el turismo interno, sumando atractivos de los muchos que tiene la Argentina, algunos todavía inexplotados.
La temporada ha comenzado y Necochea no puede dejar huecos en la atención del turista. Hasta la semana anterior, en vísperas de Navidad, visitantes que llegaban en horas de la madrugada en unos de los últimos micros de la jornada, se encontraron sin taxis en la terminal.
Sumado al estado que presenta el edificio postal de la decadencia. Sin atención en algunas agencias de remises que a veces no responden los llamados en ciertas horas de la noche, conclusión: esto no puede suceder, no sólo en temporada turística donde todo queda más acentuado, sino en ningún momento del año; familias con equipajes tienen que caminar varias cuadras hacia el centro para ver si pueden conseguir algún taxi que pase circunstancialmente, agravado por la peligrosidad que brinda gratuitamente la noche.
Aprovechar lo nuestro como una oportunidad
La mochila del Covid acechando es algo que sigue y que no se puede disimular ni esconder tampoco, ni crear un pánico que paralice. Cuidar al turista significa allanarles todos los caminos de seguridad y protección al respecto, después de dos años de estar conviviendo con la pandemia. Una ventaja que ofrece nuestra costa, la extensión magnífica de sus playas de varios kilómetros lo cual permite evitar el hacinamiento.
Se debe tener cuidados protocolares emanados de la autoridad de salud, con la máxima prudencia sin incomodar al turista; tomar la temperatura en hoteles, pedir el pase sanitario, tratar de controlar ingresos a la ciudad, todo con bajo perfil, sin exageraciones pero con las precauciones del caso.
Nuestras playas son especiales para esta coyuntura que estamos viviendo donde la gente quiere salir del atrapamiento cotidiano y esa asfixia diaria que suma el estado de pandemia. Este año no se abonará la bajada de vehículos a la arena, sin embargo habrá que tener controles de bajadas y subidas para evitar cualquier accidente y que nadie se indiscipline a la hora de cumplir con las obligaciones de los lugares a ocupar evitando el amontonamiento que instintivamente busca el público a orillas del mar.
En los cuatro accesos a Necochea faltan carteles indicativos y el estacionamiento medido en la zona de la Villa solo cumple con un fin recaudatorio y molesta sobremanera al visitante. No es la zona de turismo el lugar apropiado para seguir con esta costumbre que lleva ya algunos años. Totalmente de acuerdo con que se aplique en el centro comercial durante todo el año, inclusive los sábados; nadie va a dejar de hacer una compra por tener que pagar $ 25 la hora, cuando la permanencia por auto no llega a ese tiempo. Sí los de los comerciantes que los quieren dejar en la puerta misma de sus negocios. En el caso de la zona de la Villa es absolutamente distinto donde predominan las viviendas y escasa actividad comercial.
Otra cuestión de suma importancia es la seguridad para evitar los clásicos robos, roturas de vidrios de automóviles, inseguridad en la propia arena; no es simple estar con un policía en cada lugar,sin embargo se debe extremar la vigilancia en tal sentido. Un robo por chico que sea aleja al turista y deja un pésimo recuerdo de la ciudad elegida para vacacionar.
En las últimas horas se ha decidido posponer por razones conocidas la clásica Fiesta de las Colectividades que se tenía previsto para el 14,15 y 16 de enero, y seguramente será un toque de atención para la organización del 61 Festival de Espectáculos para Niños que se llevará a cabo este año en la plaza Dardo Rocha.
Así será convivir este verano, con libertad y cuidados, con algunas programaciones que no se llevarán a cabo y fundamentalmente con vida al aire libre.
La faz hotelera y aquellos que alquilan sus viviendas en verano notan que la temporada comienza el 2 de enero para sus actividades comerciales y aunque parezca una perogrullada vale decirlo, porque siempre la primera semana es como un precalentamiento, ahora para esos 7 días se tiene muchas reservas, lo mismo que en los diversos campings.
La perla negra sigue siendo el edificio del ex complejo casino, el balneario del ex ACA y la falta de estructura de servicios en la extensión del frente costero desde 2 y Pinolandia camino al oeste, ya convertida esa zona en el lugar preferido por miles de turistas y necochenses.
Ordenar la noche, divertimento y tranquilidad para todos
Existe una Ley de Nocturnidad en la provincia de Buenos Aires estableciendo hora de apertura de las 2 de la mañana y cierre a las 5 para la diversión nocturna en la costa atlántica que se pueden extender los horarios naturalmente en los meses de verano; no sabemos qué puede pasar en pocos días, siempre hay que estar preparados para resolver inconvenientes con inteligencia y raciocinio, esto hace a la actividad conocida como boliches bailables y al sector gastronómico en general; aquí se plantea un hecho que se debe tener muy en cuenta el ordenamiento dentro de los recintos y la peligrosidad que conlleva el hecho de que no puedan permanecer abiertos, por la restricción que pueda imperar, tal vez, próximamente lo cual dejaría deambulando en la noche a una gran cantidad de jóvenes en diferentes lugares, cerveza en mano, por eso se hace estrictamente necesario estar con «las antenas paradas» porque podrá ser
una temporada con variantes, lo cual hace que se tenga otras cartas para jugar, armonizando diversión y el control.
No estamos en situación normal, se pueden suscitar diferencias cuando se exija en algunos lugares el denominado “pase sanitario”, no habiendo una definición todavía por parte de la provincia de Buenos Aires.
En el marco de incoherencias seguimos observando ultimamente, marchas de los movimientos sociales, del partido gobernante, recitales, fútbol con canchas llenas, abrazos y besos efusivos, transitar con barbijo o sin barbijo. En un país donde se cambian las reglas de juego, en épocas de elecciones, hace pocos días, el Covid parecía una historia antigua, donde se modifican conductas de la noche a la mañana.
Volvemos a ingresar en una nueva temporada de marcadas expectativas por lo que parece ser optimista por un lado y por el otro con incertidumbres. Sea como sea, transcurra como transcurra, de una cosa debemos estar seguros, tengamos planes diversos ante las contingencias que puedan llegar, lo peor es la improvisación y la anarquía.