Nuevas bibliotecas en la era de los ebooks
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En nuestra ciudad han surgido nuevas colecciones de libros de papel, como la de autores locales y la de poesía. También se creó un servicio que presta dispositivos electrónicos de lectura
Desde hace años se dice que el libro de papel va a desaparecer. Sin embargo, de momento, la revolución de los ebooks parece haber fracasado y, si bien, cada vez más personas utilizan dispositivos electrónicos para leer, el amor de los lectores por el libro ha perdido un milímetro de terreno, por el contrario, se ha arraigado aún más.
Un reflejo de esta realidad es el surgimiento en la ciudad de nuevas bibliotecas y colecciones de libros. El mes pasado fue inaugurada la Biblioteca Municipal de Autores Locales, que reúne unos 300 volúmenes de escritores de Necochea, Quequén y el distrito.
En tanto, en Quequén, la Biblioteca Latinoamericana de Poesía Enrique Puccia se formó a partir de la donación de libros de destacados poetas y editoriales y en la actualidad cuenta con unos 450 volúmenes. Esta colección se encuentra resguardada en la Biblioteca Pública de Quequén.
Letras necochenses
“En el contexto de proponer a principios de 2018 acciones y programas municipales que fomentaran la actividad literaria, encontramos que nunca se había hecho un relevamiento de la bibliografía local, es decir del material escrito y publicado en nuestra ciudad”, explicó Arturo Serrano, uno de los impulsores de la Biblioteca de Autores locales, inaugurada semanas atrás.
“Ni bien pusimos el primer estante comenzó una construcción colectiva ya que muchos autores y editores o incluso familiares comenzaron a nutrir la colección con ejemplares, la propuesta generó un entusiasmo y participación que de alguna manera da cuenta de que era una tarea pendiente”, dijo Serrano, que también es reconocido como escritor y por su labor como coordinador de talleres de producción literaria.
Precisamente, la colección comenzó a partir del aporte de los propios escritores locales. “Empezamos con ejemplares propios y de amigos, inmediatamente fueron enterándose escritores, escritoras, editores y referentes de grupos y donaron muchos”, explicó. “También comenzamos un trabajo de colaboración bibliotecaria con las bibliotecas populares que nos cedieron material, parte en donación y parte en préstamos”, dijo Serrano, quien explicó que desde la biblioteca se mantienen “atentos las presentaciones de nuevos libros para tener siempre un ejemplar de esas novedades”.
Por otra parte, los impulsores de la biblioteca realizaron un trabajo de investigación para poder recuperar del olvido a muchos escritores locales. Hubo que “hablar con personas y referentes en el tema, conseguir ejemplares pero también mantener conversaciones muy interesantes con familiares de algunas personas que ya no están”, dijo Arturo.
“También realizamos un trabajo en ese sentido con el archivo de la Biblioteca Central de la Provincia, en la que además poseen una copia del catálogo de libros y autores que tenemos hasta la fecha”, agregó.
¿Y cuál ha sido la respuesta de la gente a esta nueva biblioteca? “La respuesta fue muy diversa y en general entusiasta”, dijo Serrano. “Los autores están contentos de integrar la colección local y los usuarios de la biblioteca participan en las presentaciones y convocatorias como el concurso de poesía y el ciclo para escuelas secundarias, etc.”
Respecto a las nuevas tecnologías, Serrano afirmó que “nosotros trabajamos desde la idea de convergencia, es decir que lo nuevo no implica dejar lo anterior sino que se complementan”.
“En ese sentido trabajamos para incorporar al catálogo obras en formato digital, algunas que tienen su correlato en libro físico y otras que no, ya que contamos con varios autores que están incursionando en dichas plataformas”, señaló.
“Para nosotros libro, libro digital, archivo web, revista artesanal y fanzine de papel son todas publicaciones que la biblioteca debe reunir para dar acceso fácil e interesante a la comunidad”, concluyó.
Biblioteca en rima libre
La Biblioteca latinoamericana de poesía Enrique Puccia es un espacio creado en el Museo Casa del Faro Nicasio Díaz Llanos de la ciudad de Quequén.
“Surgió durante el homenaje a Enrique Puccia, que se realizó en uno de los eventos literarios anuales del museo”, explicó la escritora María del Carmen González, quien integra la comisión de literatura del Museo Casa del Faro junto a María del Carmen Espinosa, Mariel R. Farías y Cristina Tejero.
Durante ese evento se recibieron la donación de libros de poesía de destacados escritores y editoriales, con el fin de formar la primera Biblioteca Latinoamericana de Poesía.
La colección lleva el nombre de Enrique Puccia, un destacado poeta y periodista que desarrolló parte de su carrera profesional en Ecos Diarios.
La biblioteca, explicó González, fue inaugurada el 13 de enero de 2019 y en la actualidad cuenta con un número aproximado de 450 ejemplares.
La colección se encuentra en guarda en la Biblioteca Popular de Quequén, lugar donde se puede realizar la lectura en sala, sin retirar los ejemplares, de lunes a viernes , de 9.30 a 17.30.
Además, explicó la escritora, “desde la Comisión de Literatura de Museo Casa del Faro se realizan distintas actividades de interacción con la comunidad con esa valiosa colección de poesía, como la realizada el 22 de mayo con la concurrencia de escritores y familiares de Enrique Puccia”.
Durante esa jornada, los asistentes participaron de “lecturas de textos y de los libros de poesía de la biblioteca”.
“La respuesta de los asistentes fue altamente positiva, con deseos de continuar asistiendo.
Así, esta biblioteca de poesía ha surgido como un espacio valioso para la comunidad, cuyo fin es compartir un patrimonio cultural único”, dijo González.
Libros que no se arrugan
En tanto, en la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra se creó años atrás un espacio para la lectura de libros electrónicos.
“Hace ya 10 años que aparecieron en el mercado los dispositivos de lectura digital”, explicó Juliana Orihuela, una de las impulsoras del proyecto, quien no cree que los libros electrónicos signifiquen una amenaza para los de papel.
“Toda esa batalla entre papel y digital existió solamente en la opinión pública”, opinó. “Los lectores que se sintieron atraídos por el libro digital se hicieron con su dispositivos inmediatamente y llevan una década leyendo miles de páginas en un contenedor que no pesa ni 200 gramos y resiste y resiste al paso del tiempo”, afirmó.
“Los bellos libros en papel, con su olor a tinta, siguen existiendo y llenando y llenando las librerías que nunca dejaron de existir, a las que no matará la tecnología”, comentó.
“En la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra decidimos adquirir dispositivos digitales de lectura (e-readers/kindles) como una propuesta atractiva y novedosa para ofrecerle a nuestros socios y para sumar nuevos que quisieran acercarse a esa nueva experiencia”, indicó.
“El plan fue sin dudas un éxito. Los kindles se prestan bajo el mismo régimen que cualquier otro libro. El lector se lo lleva a su casa y en la comodidad del hogar disfruta de alguno de los más de 70 títulos que contiene cada Kindle”, afirmó.
“Sólo podemos contar cosas buenas sobre nuestra biblioteca digital, y uno de los ejemplos que más nos gusta es este: en la biblioteca, como en todos los sectores de la cultura, escasea el dinero, así que solo podemos comprar un ejemplar de cada título”, dijo.
Algunos de estos títulos son “muy requeridos por nuestros socios y se arman listas de espera de hasta 7 meses para conseguir ese libro en particular”.
“Cuando compramos un libro en su formato digital podemos alimentar nuestros cinco dispositivos con ese título, con lo cual, ‘quintuplicamos’ la existencia de ese libro, y podemos reducir ampliamente los tiempos de espera”, explicó Orihuela.
“Además, estos best-seller en el kindle no se arrugan, no se les rompen sus lomos y cubiertas por el uso, no se desgastan, viven más y pueden hacer felices a muchos más lectores”, concluyó.