Nuevas oportunidades
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La democracia nos convoca una vez más a elegir a los legisladores y concejales que debatirán los temas que importan, tanto a nivel nacional y provincial como local. Los bonaerenses en esta oportunidad elegiremos senadores, diputados nacionales, senadores provinciales, concejales y consejeros escolares.
En términos generales ha sido una campaña anodina, sin propuestas concretas sino a puro slogan e imagen sobre el contenido y la palabra, con un imprevisto final que obligó a cancelar los actos de cierre.
Hoy a la noche ya no habrá más tiempo de especulaciones, elucubraciones y teorías de ningún tipo, cuando las urnas se abran estaremos frente a la decisión popular y ésta será inapelable.
En los tiempo de campaña sucede que tanto el Congreso como el Concejo aminoran su trabajo dado que todos sus integrantes están metidos de lleno en la campaña y las decisiones políticas se posponen para después de las elecciones.
¿Cuáles son los temas que el Concejo Deliberante tiene en carpeta y deberán ser tratados a la brevedad?
Uno es el aumento del boleto del transporte público, habría un pedido por parte de las empresas para que éste suba un 30 por ciento; también en el tratamiento del presupuesto el Ejecutivo solicitaría un aumento del 25 por ciento de las tasas; otro debate que se viene es la habilitación del Mercado Integrador Comunitario en Quequén, con voces a favor y en contra ya manifestadas.
Además, ante la promesa del Ejecutivo de presentar un proyecto de subasta del edificio del Complejo Casino seguramente habrá otras propuestas que deberán ser debatidas, el destino de ese mamotreto en lo que quedó convertido el lugar seguramente atraerá la atención no solo de los concejales sino también de los ciudadanos interesados en el destino de un espacio clave, por su ubicación, para el desarrollo turístico y económico de la ciudad.
Estos son los temas que están a la puerta, los que seguramente se tratarán en el corto plazo.
Una vez asumida la conformación del Concejo surgida del acto eleccionario de hoy seguramente habrá nuevas ideas que darán una impronta distinta a la actual, la ciudad necesita un Concejo dinámico, que represente los intereses y demandas de la población y que ejerza su rol de contralor.
Algo de lo que poco se habló durante la campaña, pero es una deuda pendiente de nuestro poder deliberativo, es sobre legislar una norma que establezca los mecanismos para promover la transparencia en la gestión y así evitar la corrupción. Esta ya existe en municipios vecinos, por ejemplo San Cayetano.
Ya nos hemos referido bastante a la ley de acceso a la administración pública que conceptualmente instaura un paradigma preventivo que entiende a la corrupción más como un problema de diseño y gestión institucional que como un asunto cultural. Es por este camino sobre el andarivel que deberían transitar quienes asuman responsabilidades de gobierno a partir del 11 de diciembre. Pero no solo para transparentar la gestión sino también para hacerle más eficiente. Los gobiernos Nacional y Provincial ya comenzaron a hacerlo.
Es necesario empezar a medir y divulgar los distintos indicadores sociales, económicos, culturales, delictuales de nuestra ciudad a la vez que transparentar los actos de gobierno y fomentar las capacidades de control estatal y social con herramientas que han demostrado ser exitosas en otras ciudades, como por ejemplo los sistemas electrónicos de contrataciones públicas.
Los expedientes son documentos públicos pero que hoy raramente están a disposición del ciudadano, incluso a veces ni los concejales pueden dar con ellos de manera rápida y ágil. Con la tecnología la transparencia es mucho más fácil de lograr si hay voluntad política de que ello ocurra.
En los municipios es responsabilidad de los Conejos Deliberantes ejercer el control político del gasto público, es decir de su oportunidad y conveniencia. Además, el cuerpo legislativo tiene otras facultades de control como, por ejemplo, realizar la convocatoria a intendente y secretarios, pedido de informes y remoción de funcionarios.
Avanzar sobre una normativa que nos convierta en un Municipio de datos abiertos, donde toda la información de la gestión sea pública sería un gran paso.
El Concejo podría establecer medidas concretas que nos permitan a los ciudadanos no solo exigir transparencia sino convertirnos en los principales veedores de que los dineros públicos se gasten o inviertan como corresponde, en función de las prioridades y objetivos de un proyecto colectivo de ciudad destinado a brindar oportunidades de crecimiento a todos sus integrantes.
Al momento de escribir estas líneas todos más o menso tenemos decidido nuestro voto, el que deberá ser emitido con la responsabilidad cívica que el momento exige. En agosto decíamos que “ninguna elección es inocente, mueve piezas, determina caminos a seguir, vislumbra posibilidades”. Con esta convicción deberíamos ir a votar, el presente nos invita a ser protagonistas, la ciudad merece nuevas oportunidades y hoy pueden ser elegidas, en el cuarto oscuro nos están esperando. Ojalá que así sea.
por María D. González
Redacción