Nuevo año entre esperanza y realidad
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«Nunca pierdas la esperanza.
Las tormentas hacen a la
gente más fuerte…y
nunca duran para siempre»,
Roy Bennet.
La esperanza es un estado de ánimo esperando resultados favorables y positivos en algo que vendrá, relacionado con nuestra propia vida o el mundo en su conjunto, la esperanza es como un límite sin fin, tampoco es plantear ciencia ficción o relatos adaptados a lo que queremos que, en ocasiones suelen ser sólo expresiones de deseos, por eso podemos señalar que el año que ha comenzado debe ser una objetividad entre la esperanza y las realidad del presente.
Decir lo dificultoso que a ha resultado el que ha finalizado es repetir conceptos trillados; lleno de marchas, contramarchas, dichos y desdichos, imprevistos y desprolijidad, lo hemos transitado todo esto sin poder esquivarlo, ha dominado la escena mundial y ni hablar en nuestro país.
La pandemia y su prologada cuarentena ha sido el centro de la vida cotidiana con enfermos, fallecidos, desempleo, fábricas achicando su personal, Pymes cerrando o tratando de subsistir, falta de libertad de individual, cansancio mental y físico, alumnos pasando de grado sin haber asistido a clases, un sinfín de situaciones que nunca habíamos vivido y padecido.
Luego de esperar ansiosamente de la ciencia la vacuna salvadora y habiendo sido creada ya, ahora la duda existencial de un alto porcentaje de la población resulta que no está dispuesta a vacunarse en forma inmediata, es de esperar que en el corto plazo alcancemos una escala que tenga positivo impacto mundial. Las vacunas han salvado a la humanidad de pestes que por años habían hecho estragos sobre la población. Dudar hoy en la Argentina, por un manejo político notorio que tiene el Covid 19, puede llegar a aceptarse pero, ignorar la bondad probada científicamente de las vacunas en general para defenderse de los diferentes ataques que sufre el cuerpo humano, es un acto de irresponsabilidad.
Los especialistas del mundo repiten que el 2021 será en este aspecto mejor que el año que dejamos, las vacunas están en marcha, a nuestra ciudad han llegado unas 400 dosis de la primera tanda de las trescientas mil que llegaron a la Argentina para aplicar al personal de salud.
Infundir esperanza
a nuestra sociedad
Ya estamos en el 2021 que trae la renovación necesaria de fe que es la motivación que surge al comienzo de cada nuevo año y, en nuestro caso, encontrar la huella del consenso para lograr las grandes realizaciones que Necochea espera es esa esperanza necesaria. Si podemos encontrar esos deseos comunes sin mezquindades o exagerados partidismos fundamentalistas donde el otro no suma si no piensa como yo, bajando las discusiones
para hacer las cosas importantes que se deben hacer, y que se pueden hacer siguiendo el mandato supremo de las urnas. Los tiempos cambian y las ganas continúan intactas, aún en tiempos de anormalidad como el actual, donde no se puede bajar los brazos y como marca Aristóteles al definir la esperanza, que es «el sueño permanente de los hombres despiertos».
Necesitamos un proyecto a largo plazo, sin títulos pomposos, con concreciones en el corto, aunque sea en etapas, de esas cuestiones de Estado, que duermen el “sueño de los justos” y que a pesar de ingresar en un año electoral con todo lo que conlleva, no se pueden dejar de lado. La crítica desde el periodismo siempre es constructiva, la queja es un reclamo que sólo ve actos negativos; la primera sirve para mejorar la ciudad que muchas veces el visitante descubre en sus bondades antes que nosotros. Sería bueno comenzar a descubrir esta maravillosa ciudad, llena de positivismo, de crecimiento desordenado pero sostenido hacía el oeste, lamentablemente con una expansión urbanística frenada, incompresiblemente, con vista al mar.
Un año para avanzar
en temas concretos
El turismo es un tema concreto, sabremos en pocos días si para Necochea el Covid 19 es una oportunidad o la resignación de una temporada perdida. El año no está significado en el almanaque con los meses de verano, es mucho más extenso para el distrito, siendo una parte importante al producir elevación económica con la llegada de los visitantes tal cual acostumbraba la zona atlántica. Se terminó el tiempo de las especulaciones la realidad está al alcance de las manos cuando se haga la primera evaluación a fin de enero, un mes clave si los hay en la contabilidad final.
En un año de elecciones es de esperar que las mismas no dominen el centro de la escena y todo se circunscriba en una lucha electoral a punto de comenzar el año y se extienda hasta fin de octubre, ergo, todo un año prácticamente. Es de esperar que esto no suceda y que, por ejemplo, el llamado a una segunda licitación por las ventas de las tierras del ex complejo casino encuentre eco en la seducción al llamado de los empresarios, sin descartar la posibilidad que la firma Casino Victoria S.A vuelva a presentarse con su tentadora oferta.
El año 2021 deberá ser el innovador al terminar con ciertas concesiones y desafiar a la inversión privada para la compra y dominio de lugares estratégicos de explotación turística, ya sea sobre la playa o en otros lugares de la costa de Necochea o Quequén. Terminar con la historia repetida sin fin con precarias sesiones que sólo son maquillaje imperfecto para ocultar el verdadero rostro del espanto. Sin temor, hablar seriamente del futuro del Jardín de Rocas, una definición madura sin ataduras ideológicas en relación a un modelo urbanístico moderno en un lugar de privilegio para la inversión.
No podemos dejar de mencionar una vez más la imperiosa instalación de una la planta de tratamiento de los efluentes cloacales que desembocan en la playa de Quequén y la estación para reciclado de los residuos domiciliarios, dos anhelos caros en dinero y caros en el sentimiento de la población, pero imprescindibles en sí. El problema de los efluentes en Punta Carballido es un de tema en carpeta de la administración municipal en diálogo con el gobierno provincial.
Otra, el futuro de la playa de camiones de Quequén, mal denominada «El Chiquero» habiendo una intención que es pública de convertir el lugar en el futuro parque industrial, obviamente deberá contar con gas y suficiente potencia instalada de energía eléctrica. Obras son amores, y esto lo demuestra el progreso de la zona como lo demostró la 42 a 91y de esta hacia la 10, donde el crecimiento es permanente. El cuidado de las plazas, la zona ribereña, las entradas a la ciudad, los caminos rurales, con el aporte del Ente Vial, la salud pública, son cuestiones básicas de la administración municipal como pagar los salarios a sus empleados, para ello también es viable estudiar y accionar para llegar a la cobrar a quienes qué por un motivo u otro no abonan sus tasas en tiempo y forma, quedando un núcleo permanente de «caza en el zoo» para el cuarenta por ciento de la población pagando en término.
En honor a la verdad debemos un reconocimiento hacia algunos concejales de la oposición que privilegiaron la ciudad por sobre cuestiones partidarias, esto es bueno recordarlo, a la hora de tomar la ciudadanía decisiones electorales.
La esperanza está también en nuestra gente, los que siguen apostando a la apertura de locales comerciales en temporada o durante todo el año, que han sabido con entereza adecuarse a las nuevas circunstancias y mantenido en otros casos sus empleados con sacrificio.
Necochea, en ese marco de tristeza, como ciudad de gran proyección rural tuvo la bendición ante la cruda cuarentena que el campo siguió a pleno con su producción de granos y carne ayudando a mover el otro lado de la economía castigada. Lo importante es llevar un canto de esperanza a la mayoría, que no afloja, que no se detiene, que le pone el pecho a las dificultades, no ha sido un año fácil para nadie. El optimismo, aún en tiempo de crisis, sigue siendo el gran compañero.///