Nuevos materiales y los costos han relegado y hasta reemplazado varios oficios de la construcción
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Escasean yeseros, carpinteros o picapedreros debido a la pérdida de la enseñanza. Los jóvenes buscan otros rumbos laborales
En un proceso que ha venido avanzando cada vez más en los últimos años, los nuevos materiales, la búsqueda de abaratar los costos y reducir los tiempos de la obra, han relegado y hasta remplazado varios oficios de la construcción en nuestra ciudad. Escasean yeseros, carpinteros o picapedreros también porque se ha perdido la enseñanza a las nuevas generaciones que buscan otros rumbos laborales.
El arquitecto José Luis Ruiz advirtió que escasea la mano de obra en trabajos de yesería, donde “hoy queda muy poca gente calificada para hacer eso, el caso de molduras, cielo raso o paredes, y ese trabajo fue reemplazado por las placas en seco. No pasa por los costos, sino porque no hay persona que lo haga. Si bien es cierto que el cielo raso de placa de yeso es más sencillo, rápido y limpio”. Y agregó que “la carpintería de obra en madera fue reemplazado por aluminio y pvc. Si querés hacer un revestimiento o un mueble te encontrás que falta mano de obra. Aquellos que hace años trabajaban, no dejaron a nadie. Si bien hay carpinteros, otro tema es que también la madera de buena calidad es difícil de conseguir. Fue reemplazado por otros materiales, como melamina y fenólico que con un par de maquinas se hacen muebles cuando antes era todo más artesanal. Ahora es más económico, más rápido y más moderno”.
Por su parte, el ingeniero Gustavo Galván apuntó que “no falta mano de obra, lo que se perdió son los oficios. Como por ejemplo los picapedreros. Si querés colocar piedras en el frente de la casa, esos adoquines de piedra granita, tenés que traer gente de Mar del Plata. Lo mismo el trabajo de colocación de portones de madera o la reparación, hay una persona en toda la ciudad y está tapada de trabajo”.
También Galván analizó los cambios que genera la industria: “Los materiales van diminuyendo y la mano de obra también a formas de construir más económicas. Las paredes son de Durlock en interiores y en exteriores con placa, cuando antes eran de ladrillo. Con una patada fuerte, los agujereas. Lo mismo los techos de chapa que han dejado atrás a las tejas, pero no es lo mismo como aislante térmico y acústico. Se ha retrocedido la calidad y se ha estandarizado”.
Ruiz, por su parte, reconoció que es un poco un círculo: “una cosa lleva la otra, al perderse mano de obra artesanal, empezaron a aparecer otros materiales y formas de construir que la gente los adopta, salvo un deseo puntual de un cliente”.
Más allá del lento cambio, en representación y como delegado del Colegio de Arquitectos de Necochea, Ruiz compartió que “la albañilería y el hormigón siguen siendo lo más accesible y se sigue realizando mayormente la construcción ladrillo por ladrillo de manera tradicional. Lo que más se ha avanzado en la ciudad es en lo que se denomina “steel framing” (chapas laminadas en frío de acero galvanizadas), con un par de empresas que lo trabajan. Pero los costos de la construcción en seco por el momento son superiores, aunque se tarda menos en construir así. No quita en un plazo medio pueda ser más accesible pero no creo que se modifique totalmente aún el sistema constructivo en la ciudad, como tampoco en el país”.
Enseñar y promover
Buscando recuperar oficios perdidos y promover otros necesarios en este nuevo mercado laboral, el ingeniero Gustavo Galván analizó que “el sistema educativo de base es lo que falla. Sería ideal tener más cursos o carreras de oficios de dos o tres años, en vez de planes sociales”. Y también apuntó a otros cambios: “No hay quién enseñe los oficios. Antes ibas a un taller de carpintería, decías que ibas como voluntario y te tomaban y te enseñaban. Hoy los talleres tienen miedo de tomar gente, por temor a los juicios laborales. Hay una industria del juicio”, entendió.
Por su parte, el arquitecto José Luis Ruiz reflexionó que “hoy los chicos están por otro lado. Creo que salvo por una necesidad económica o laboral o no le quede otra opción, la persona joven busca otros rumbos. El promedio de edad de la gente en la albañilería es alto, es gente mayor. Son pocos los que quieren aprender el oficio”.///