Obras no prioritarias
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Para cualquier administración municipal las obras concretadas “son amores”. Sobre todo cuando se logran a través de fondos provinciales o nacionales.
No obstante, algunas revisten mayor importancia que otras, tanto por el servicio que otorgan como por el lugar en el que están ubicadas y el futuro desarrollo que pueda tener el mismo, a partir de éstas.
No es el caso precisamente del asfaltado de seis cuadras de la avenida 531, entre avenida 554 y Almirante Brown, de inminente comienzo en próximos días.
Con la 554 recientemente asfaltada y que termina desembocando en la misma zona, ante las necesidades generales de la ciudad en cuanto a asfalto, no parece prioritaria otra vía de comunicación en el mismo sector, en un tramo en el que apenas hay seis casas y que, a diferencia de otras obras, no plantea que el área vaya a crecer desde lo urbanístico en lo inmediato.
La de la 531 se empezó a gestar durante la administración kirchnerista en la comuna, sin fundamentos convincentes más allá de que sería una vía para mejorar el tránsito de camiones, que muy fluido por la cercanía del sector portuario.
Ya en la era del intendente Facundo López al frente de la comuna, del panel de posibles obras que se solventarían con dinero del Fondo de Infraestructura Municipal 2017, fue aprobada por la Provincia la de la avenida 531, con un presupuesto superior a los $30.000.000.
Los trabajos estarán a cargo de la empresa local JB y tendrán un plazo de seis meses, con lo cual, de no surgir algún cambio, estaría lista para el próximo verano.
Al igual que la de la avenida 554, consistirá en dos manos, divididas por un cantero central, en el cual se emplazarán las columnas de iluminación.
Obviamente que los pocos frentistas que residen en el tramo están más que satisfechos con la concreción de un asfalto que solucionará el problema que se produce tras cada lluvia, anegando en gran forma el tramo, a punto tal que taxistas o remiseros optan por no circular por allí, tal cual describieran a Ecos Diarios residentes del sector.
Debe quedar claro que rechazar obras que conllevan futuro para la ciudad, sería un gran error. De todas maneras bien se sabe que históricamente no abundan los recursos que bajan desde la Provincia o la Nación, por lo que es necesario que se gestionen obras acordes a las necesidades que tiene el núcleo urbano Necochea-Quequén.
En el caso del asfalto siempre es discutible en cuanto al lugar en el que se lo hace. De hecho las recientes cuadras pavimentadas de la avenida 10 han traído más de un comentario en contra, considerando que era “más necesaria” en otro lugar de la ciudad.
El fundamento principal de estas críticas es que hay mucho por hacer en las calles de Necochea y Quequén, tanto en materia de arreglos como de pavimento. Es que se trata de uno de los aspectos en los que más se encuentra atrasado el distrito.
Más allá de estos cuestionamientos, que siempre van a existir, hay obras prioritarias que deberían aparecer en los futuros planes, como la continuidad del asfalto de 91 hacia avenida 58 y de ésta a la 81, donde hoy finaliza el pavimento.
En este caso si se trata de una zona con un potencial de crecimiento manifiesto, que el asfaltado potenciaría enormemente, como ha sucedido con las concreciones de la 42 entre 75 y 91 y esa última de dicha intersección a calle 28.