Obras que cambiaron la historia de la ciudad
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Desde el primer puente del ferrocarril hasta la prolongación de la escollera sur. El historiador Martín Petersen, el ingeniero Gustavo Galván, el arquitecto Omar Del Giorgio y y el martillero Sebastián Sarasíbar opinan sobre qué proyectos modificaron la vida de los necochenses y qué podría cambiar el estancamiento actual del núcleo urbano
Desde su fundación, en 1881, la ciudad de Necochea creció al ritmo de las necesidades de su gente, sin mucho orden ni planificación. Así, la inauguración del puente ferroviario, en 1894, resultó una de las primeras obras significativas para la ciudad y su importancia se puede notar en que a partir de ese momento el eje urbanístico, hasta entonces marcado por las avenidas 58 y 59, se corrió hacia la calle 62, donde se construyó la estación de trenes.
Muchos años después, el Puente Colgante también significó un gran salto en cuanto a la calidad de vida de los habitantes de ambas orillas del río Quequén, que hasta ese momento dependían de balsas para cruzar de un lado al otro.
Las obras del puerto, los hoteles, la rambla y en los últimos 50 años el casino, marcaron también un antes y un después en el desarrollo de la ciudad.
Hoy, cuando la cuarentena por la pandemia del coronavirus parece haber provocado una pausa obligada que muchos consideran que también significará un antes y un después en la vida de los necochenses y quequenenses; consultamos a un historiador, un arquitecto, un martillero y un ingeniero civil para que opinen sobre cuáles consideran ellos que fueron las obras más significativas de la historia de la ciudad.
El puerto, fundamental
“Resulta necesario establecer los criterios que utilizamos al momento de determinar cuáles obras –públicas y privadas- influyeron en el desarrollo de nuestra ciudad y su región de influencia”, explicó Martín E. Petersen, licenciado en historia y autor del libro “Pequeñas historias portuarias del Quequén Grande 1863-1929”.
“En ese sentido, si tomamos como referencia los aspectos económicos, resulta evidente que la construcción del escollerado de Puerto Quequén (1911-1916) y las sucesivas ampliaciones de la escollera Sur (ocurridas entre 1948-1952 y 2003-2007) determinaron su definitiva incorporación al mercado internacional de cereales y el desplazamiento del puerto de Mar del Plata del centro de gravitación económica de la región del sudeste bonaerense”, señaló.
Este proceso, explicó Petersen, “cobró mayor importancia a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, cuando Puerto Quequén inició una carrera ascendente y en directa competencia con el puerto de Bahía Blanca por los bienes producidos a lo largo de la región sudoeste. Un éxito por partida doble si tenemos en cuenta que Bahía Blanca, a diferencia de Quequén, contó con el beneficioso aporte del sistema de carga ferroviario proveniente de las regiones sudoeste, centro y norte de nuestra provincia.
“Las obras realizadas durante los años 1911-1916 derivaron en la construcción de un puente ferroviario –con un tramo giratorio- que posibilitó el traslado de materiales entre ambas márgenes, garantizando la operatoria de los pequeños pailebots que todavía navegaban sobre nuestras costas”, señaló Petersen.
“Aunque, en términos generales, la obra compartió la línea de desarrollo propuesta por el ingeniero Huergo –y financiada por Ángel Gardella- en 1903 dirigida a profundizar y reorientar la desembocadura del Quequén Grande, su concreción fue posible como resultado del aporte de la técnica y los saberes de los ingenieros franceses que trabajaron en los puertos de Quequén, Mar del Plata y Rosario durante los primeros quince años del siglo XX”, explicó el historiador.
“Sobre el futuro de nuestra región, quizás es tiempo de comenzar a planificar nuevas conexiones aéreas y ferroviarias sobre la base del exitoso desarrollo portuario registrado entre finales del siglo XIX y principios del siglo XXI”, concluyó Petersen.
El desarrollo urbano
“Considero que el desarrollo del Puerto, desde fines de los 80 al presente, ha impactado y mucho en el desarrollo de la ciudad, empresas del sector y en el trabajo”, opinó el martillero y corredor público Sebastián Sarasíbar. “También impacto en potenciar el fin agroexportador, desalentando la pesca y sus derivados en el microentorno”.
Señaló también los puentes, como obras de gran impacto en la historia local: “Fundamentalmente el del tren, en su momento, con el desarrollo y asentamiento de familias tradicionales en la calle 62, transformándola en la arteria de mayor relevancia” de la ciudad, dijo Sarasíbar.
Destacó también el hito que significó el Puente Colgante, “hoy patrimonio histórico”.
“Lo que faltaría es una universidad con carreras un poco más masivas, para no seguir sufriendo la sangría de jóvenes que deben irse a estudiar afuera”, afirmó Sarasíbar. “Esto, combinado con desarrollo en el sector del casino y del jardín de rocas con fin turístico, impactaría fuertemente en romper la estacionalidad”.
Opinó que “en lo público”, cree necesario “el desarrollo de infraestructura básica (agua, cloacas y gas) hacia el Oeste, hacia donde crece la ciudad”.
Este crecimiento, señaló “debe ser planificado, no espontaneo”.
Los servicios públicos
“A lo largo de la historia han confluido muchas obras al desarrollo de la ciudad, algunas de las cuales pueden destacarse son la fijación de las dunas costeras para su posterior urbanización en la actual Villa Díaz Vélez”, afirmó el ingeniero civil Gustavo Galván.
Explicó que “si pudiéramos volver la vista atrás, al año 1836, cuando la familia Díaz Vélez adquirió las tierras donde luego se desarrolló el área turística de la ciudad, podríamos ver sólo una postal dunosa, sin consolidación, con arena que se movía siguiendo las corrientes de los vientos predominantes. Con el paso de los años, y la acción humana, los médanos costeros fueron fijados, y hoy allí está implantada la Villa Díaz Vélez donde reside una importante población”
“Otra obra fundamental ha sido la construcción de los servicios públicos urbanos, realizada con el paso de los años. Sin duda las redes de agua corriente, cloacas y el pavimento se destacan dentro de las obras que han permitido el desarrollo de la ciudad”, dijo Galván.
Y opinó que para que la ciudad crezca considera necesaria “la extensión de la urbanización de la ciudad hasta avenida Pinolandia. La misma debería ser llevada a cabo por la actividad privada, a fin de que el turista pueda contar con hotelería, servicios y viviendas frente al mar”.
También consideró fundamental “la prometida obra de la reparación del Puente Ezcurra”, que “permitiría mejorar la operativa portuaria por el tránsito que allí se derivaría”.
Además se refirió al desarrollo urbano que podría generar la pavimentación de la avenida 91 desde 42 hasta la calle 98. “Esta obra cambiaría los flujos de tránsito impulsando la unificación de los diversos sectores urbanos que hoy han crecido en forma dispersa, reordenando el transporte automotor”.
No menos importante para Galván sería la “pavimentación de la avenida 2 hasta la avenida de los Eucaliptus, y de allí hasta la 10”.
Esto permitiría, proyectó, que sobre la avenida de los Eucaliptus se pudieran abrir “concesiones de paradores livianos (cafetería, restaurantes, esparcimiento, etc.). Así, se lograría que muchas actividades que hoy terminan sobre la avenida Pinolandia, se trasladen hasta avenida de los Eucaliptus, haciendo crecer en varias cuadras y de modo amigable para el turista, a ese sector turístico”.
Generadores de empleo
El arquitecto Omar Del Giorgio, visador del Colegio de Arquitectos Distrito IX, Delegación Necochea, señaló como una de las obras de ingeniería más importantes de la ciudad, la construcción del Puente Colgante, que “le dio conectividad con el resto de Quequén y el acceso desde otras ciudades”.
“Fue uno de los primeros puentes, además de su belleza y su historia, creo que es una obra de la que nos tenemos que sentir orgullosos”, dijo Del Giorgio. “Después, por supuesto, el desarrollo del puerto con los silos elevadores y la capacidad de almacenamiento le dieron a Necochea proyección regional y nacional. Además de la creación de fuentes de trabajo”.
“Otra obra importante de ingeniería que se realizó en la ciudad fue la usina termoeléctrica. Ahí se generó mucha mano de obra durante la construcción y muchos puestos de trabajo fijo para gente capacitada”, explicó.
No olvidó al Casino, que “en su momento fue un ícono nacional. Generó turismo, generó trabajo y llegó a ser una postal de Necochea. Lamentablemente hoy perdió ese carisma, pero como obra fue muy importante. No la supimos conservar, como tantas otras cosas”.
En el centro de la ciudad, dijo Del Giorgio, “la Galería Central también fue una obra monumental que en su momento marcó un antes y un después. Cambió el concepto de comercio, de los grandes locales que había en aquella época, como Aduriz, Casa Gómez, Hidalgo Solá… En su momento fue un paseo obligado de la ciudad. Todos íbamos a la Galería Central en aquella época”.
Y considera como la obra más importante de los últimos tiempos la prolongación de la escollera, “que le dio mayor operatoria al puerto y gracias a eso hoy en día la estación marítima está trabajando cada mes con nuevos récord de embarque”.
“Lamentablemente hemos perdido muchas cosas que teníamos. La ciudad se ha extendido irracionalmente hacia lugares que antes eran campo y creo que lo primero que tenemos que lograr que avance son las obras de infraestructura. Tenemos que empezar a hacer asfalto, cloaca, gas y armar un parque industrial que cuente con todos esos servicios para que las empresas que vengan a radicarse tengan lo que necesitan”, dijo Del Giorgio.
“La radicación de industrias es fundamental para generar fuentes de trabajo genuina”, opinó. Y señaló como inexplicable que “la reconstrucción del puente Ezcurra esté tan postergada”, ya que le daría al puerto “una dinámica que hoy en día no tiene, además de general un nuevo acceso directo para Necochea y la Costa”.///