Once años de un crimen que causó conmoción pero no fue esclarecido
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Mónica Neila apareció asesinada en su propia cama el 21 de septiembre de 2006
En un principio se dijo que fue víctima de un asalto, luego de un crimen pasional. A once años de su muerte, sólo se pudo establecer que a Mónica Neila la mataron al menos dos personas, en su propia cama.
En la mañana del 21 de septiembre de 2006, Irma Cacace volvió de su trabajo y se encontró con su hija muerta en una de las habitaciones de la casa ubicada en la calle 61 Nº 1335.
Pronto lo que comenzó como la investigación de un homicidio en ocasión de robo, se convirtió en uno de los crímenes más misteriosos de la historia policial local.
Una pericia realizada meses después del crimen, permitió establecer que al menos dos personas estuvieron en la habitación de la víctima entre las 2 de la madrugada y las 10.30, cuando Cacace encontró el cuerpo.
Un año y cinco meses del crimen que conmocionó al tranquilo vecindario donde vivía Neila junto a su madre Irma Cacace, las pericias sobre la mecánica del crimen permitieron establecer que la escena del crimen fue modificada para cubrir el verdadero móvil del homicidio.
Mientras las pericias sobre material genético encontrado en el lugar del hecho (cabellos, saliva en colillas de cigarrillos, manchas de sangre, etc.) no permitieron obtener pistas sobre el o los autores del crimen, las pericias de las secuencias del hecho y los estudios psicológicos, aportaron importantes elementos a los investigadores. No obstante ello, en once años el hecho aún no pudo ser esclarecido.
Cabos sueltos
El crimen de Mónica Neila se produjo entre las 2 de la madrugada del 21 de septiembre de 2006 y las 10.30 de la mañana del mismo día, de acuerdo a la autopsia.
El cuerpo de la mujer fue encontrado en la habitación del frente de la casa que ocupaba junto a su madre. Neila se encontraba semidesnuda, con ropa interior que no sería suya y golpes en la cabeza.
Fue precisamente Irma Cacace quien, al regresar de su trabajo, encontró a Neila muerta y dio aviso a la Policía.
La mujer, que según consta en las actuaciones al momento de recibir a los policías tenía una venda en uno de sus brazos y moretones en el otro, señaló que le habían robado dinero y joyas.
En un primer momento se sospechó que los delincuentes habían ingresado a robar luego de que Cacace se fue a trabajar y fueron sorprendidos por Neila.
Por esta razón, según la primera de las hipótesis, habría sido asesinada por los ladrones, que para ingresar violentaron una ventana con un destornillador y luego escaparon por los fondos.
No obstante, aunque el mayor desorden se encontró en la habitación que ocupaba Neila, el dinero fue sustraído del sector de la casa donde residía su madre, pero en esa parte de la vivienda no había nada desordenado.
El orden de las cosas
A meses de producido el crimen, el fiscal a cargo de la causa solicitó al titular de la Policía Dirección Científica Regional Atlántica, con asiento en Mar del Plata, la realización de una nueva pericia para determinar cómo se desarrollaron los hechos que culminaron con el crimen de Neila.
La técnica, denominada secuencia fáctica del hecho, implica un reconocimiento del escenario del crimen y con todos los elementos de prueba existente, la reconstrucción de los incidentes.
Fue así que se pudo determinar que, a diferencia de lo que se pensó en un primer momento, Neila no fue atacada mientras dormía. Según el estudio, la mujer habría sido golpeada en la cabeza con un objeto contundente cuando se encontraba sentada en la cama.
De acuerdo a manchas de tejido hemático encontradas en una virgen que se hallaba sobre la mesa de luz, la sangre debió salpicar la pared ubicada detrás de la cama, pero no se hallaron salpicaduras, lo que hace sospechar que había alguien detrás de Neila.
Esto coincidiría con la forma en que fue estrangulada la mujer y reforzaría la hipótesis de los policías a cargo de la pericia, según la cual Neila habría sido estrangulada por el brazo de una persona que se encontraba a sus espaldas.
Según las conclusiones del estudio de criminalística, “el homicidio se produjo en la cama del primer dormitorio, lugar del hallazgo de la víctima, por asfixia mecánica por compresión del cuello, siendo muy probable la participación de más de una persona”.
Un examen del escenario del crimen permitió determinar que “el hecho de robo sería posterior al de homicidio” y se sugiere que habría sido armado para “enmascarar” el móvil delictivo, que sería “del tipo pasional”.
Por otra parte, de acuerdo a la autopsia, quedó claro que el crimen se produjo entre las 2 de la madrugada y las 10.30 y que de haberse cometido antes de las 6.30 de la mañana, Irma Cacace debió haber visto muerta a su hija antes de irse a trabajar.
La pericia también pone en dudas que los autores del hecho hayan escapado por los fondos y utilizado una escalera para hacerlo. “Existen indicios y circunstancias que permiten desvirtuar el hecho de robo como móvil delictivo”, aseguraba el estudio.
Señalaba también “la prolijidad en la que quedaron ciertos elementos de supuesto valor para los delincuentes, los que se evidenciaban caídos y demarcando una ruta de escape por los fondos de la vivienda, como así también, la ubicación de una escalera extraída del sector de gallinero y colocada sobre una medianera de alambre tejido y chapa acanalada de tan solo 1,70 metros, aproximadamente”.
De acuerdo a los investigadores, tras saltar la medianera, se accede al parque de una vivienda vecina que tiene un paredón que supera ampliamente la del obstáculo anterior y que sin embargo no se encontraron allí “elementos de ayuda para el escalamiento, lo que demuestra falta de necesidad de la utilización” de la escalera.
Todo hace sospechar que los autores del crimen se tomaron su tiempo para armar el escenario de un supuesto robo, pero que los verdaderos motivos del crimen tal vez nunca se conozcan.
Con el fallecimiento de Cacace, tiempo atrás y sin familiares que impulsen la investigación, todo indica que el crimen de Mónica Neila seguirá archivado y que nunca será esclarecido.