Oportunas exigencias
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Dentro de los nuevos códigos de edificaciones que elaboraran en forma conjunta varias áreas del municipio y que fueran oportunamente aprobadas por el Concejo Deliberante, ya se encuentran en vigencia las normas necesarias que debe observar un nuevo inmueble para que se le otorgue el correspondiente final de obra.
En el esquema de exigencias aparecen el contar con los respectivos planos sanitarios de la vivienda, una medida acertada para evitar conexiones inconvenientes, que suele ocurrir durante la obra por negligencia o desconocimiento del constructor.
Sin entrar en detalles, se trata de contar con la descripción del sistema interno de cada vivienda, que debe ser avalado por la correspondiente revisión y aprobación del área de Obras Sanitarias.
A propósito de esta cuestión, cabe recordar que cuando dicha área dependía de la Provincia, se obligaba a la presentación de los planos de cloacas, desagües y red interna de agua fría y caliente. Y de acuerdo a los baños que tuviera la vivienda, el propietario tenía que contar con la necesaria capacidad de reserva de agua: es decir un tanque. A su vez el agua para el consumo debía venir directamente de la red de la calle y para uso en inodoros y duchas de la reserva del tanque.
Sin embargo, cuando el servicio pasó manos del municipio, décadas atrás, no se solicitó más la citada documentación, que ahora ha sido revivida a través de una nueva ordenanza.
También era obligatorio la presentación ante la Municipalidad de los planos red eléctrica, en el caso de los inmuebles familiares hoy se exige una jabalina para puesta a tierra, y para la habilitación de los comercios planos, más un control que hacen los Bomberos.
En el esquema de exigencias que se ha empezado a aplicar también se solicita la existencia de basurines en el frente de las viviendas, como así de buzones.
Ambas cuestiones parecen poco menos que anecdóticas respecto a las conexiones sanitarias y eléctricas, aunque las mismas han sido incluidas por sugerencia del área ambiental del municipio.
En el caso de los recipientes para contener los residuos domiciliarios, se explicó que se trata de un paso más para empezar a ordenar el sistema de separación de la basura, que está en carpeta comenzar a aplicar una vez que esté construida la planta de tratamiento de desperdicios.
En el caso de los buzones es más que probable que en poco tiempo no sean más que un adorno, ante la tendencia creciente de recibir las facturas de distintos servicios a través de Internet, evitando la emisión en papel. El pedido es también una medida de tono ambiental, para evitar la proliferación de papel en la vía pública, por sobres que ante la inexistencia de buzones son dejados en rejas o picaportes de puertas, y el viento se encarga de hacerlas volar. Estas dos últimas cuestiones suenan casi absurdas, porque la mayoría de las viviendas por años seguirá como en la actualidad. Con o sin basurin, con o sin buzón.
Como siempre, más allá de tratarse de requisitos, que tienden a ordenar cómo vivimos, son vitales los controles para que los mismos se cumplan y en caso de falencias, se corrijan.