Ordenar el desorden
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Una de las cuestiones en la que busca avanzar últimamente la comisión de Infraestructura del Concejo Deliberante, es la de regular la desmadrada exhibición de mercadería en las veredas de la avenida 2, entre 81 y 87.
La cuestión obviamente cobra vida durante cada temporada veraniega, cuando comerciantes con locales en esas cuadras y otros que no los tienen pero que ofrecen su mercadería, minan de diversos objetos las aceras, dificultando el paso de los caminantes.
El muestrario de cosas forma una especie de mercado persa, conformando un paisaje desprolijo y lejano a una ciudad que está en busca de mejorar su perfil turístico y recuperar sitiales de lejanos tiempos.
Obviamente que para que este “cambalache” se haya mantenido en el tiempo ha sido necesaria la falta de compromiso del Estado municipal para hacer cumplir las reglas establecidas. De hecho hay ordenanzas que no autorizan esta invasión de las veredas y hasta el monto de las sanciones para los infractores, pero evidentemente no se respetan ni aplican.
Por otro lado, a diferencia de otros veranos, en el actual no se ha observado el desembarco de inspectores de la Afip, ARBA o la Aduana, que en otras temporadas han sancionado a los “expositores” de las recovas de la avenida 2, incluyendo el decomiso de mercadería. Tanto por irregularidades impositivas y de documentación de la procedencia de lo que ofrecen, como por la competencia desleal para con los comerciantes que están en regla.
En esta cuestión, más allá del sector principalmente turístico, se suma un muestrario de transgresiones de todo el año, con veredas ocupadas por cajones de frutas y otros elementos. Así como también, por el lado del rubro automotor, con vehículos estacionados sobre las veredas o en plazoletas.
En este nuevo intento por regular la cuestión ha tenido que ver la voluntad mostrada por algunos de los titulares de los comercios de la avenida 2, que se acercaron al cuerpo deliberativo y presentarían en breve un proyecto para regular la cuestión.
Se busca, en principio, contar con una regulación más específica y hasta se ha formulado la intención de establecer algún tipo de obligación desde lo estético, para los comerciantes de temporada que tapian el frente de sus locales con materiales desprolijos y que afean aún más la Villa Díaz Vélez de invierno.
De lograrse una norma recién tendrá vigencia a partir del próximo verano. Claro que de nada servirá si los controles siguen ausentes; aspecto en el que han fallado en forma sistemática varias administraciones municipales.///