Ordenar el espacio público
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El área de Control Urbano del municipio viene efectuando una serie de intimaciones para que se regularice la situación de los decks que instalaran no menos de cuatro comercios del rubro gastronómico en la Villa Díaz Vélez, ocupando parte de la acera y la calzada.
Las notificaciones se vienen registrando debido a que quedó sin efecto la ordenanza Nº 10.649 que el Concejo Deliberante promulgara en diciembre del año pasado, para apuntalar la recuperación de estos emprendimientos, tras los trastornos económicos que les produjo la cuarentena a causa del Covid. En su artículo 8, dicha norma cita que: “rige durante la temporada estival 2022 y mientras lo amerite la situación sanitaria. Una vez que cese dicha necesidad los lugares ocupados deben volver a su estado original”. Bajo este argumento, el Ejecutivo pide que se retiren los decks.
Mientras el municipio está contactando a los comerciantes, se supo que alguno de ellos pediría continuar a través de una vía de excepción que debería aprobar el cuerpo legislativo. Es de esperar que no se den vías de excepción en este caso y se retiren los decks de la calle como está previsto en la ordenanza. Ese tipo de estructuras que se hicieron durante el verano y que todavía continúan ocupando parte de la calzada fue un permiso especial que se dio por la pandemia, pero ahora deben sacarse porque representan un peligro para el tránsito.
Por otra parte, desde el Ejecutivo, con el acompañamiento del Concejo, se debería formular una norma clara sobre lo que está permitido y lo que no, a fin de uniformar este tipo de estructuras en las veredas en lo que respecta a materiales y medidas. En este sentido, a lo largo de los años, ha habido tantas ordenanzas distintas que eso después se refleja en las calles. Los acuerdos se deben lograr en conjunto con el comercio para fomentar la actividad gastronómica en este caso, pero cuidando, a la vez, los espacios públicos para que no se ocupe toda la vereda y mucho menos la calle.
En general, el sector gastronómico ha sido respetuoso, pero de todas maneras el municipio debe marcar los lineamientos claramente y controlar para que se cumplan.
El uso indebido de las veredas es un tema que no se termina de resolver y acá el problema no son los restaurantes ni los cafés –que en este caso habían recibido un permiso especial- sino decenas de comercios en distintos lugares de la ciudad que utilizan el espacio público para exhibir sus productos, pese a que no está permitido. En verano principalmente, en algunas cuadras de la Villa Díaz Vélez, no se puede caminar por la cantidad de mercadería que hay al paso, a veces cajones de verdura, reposeras o hasta autos.
En este aspecto, el municipio debería ser mucho más exigente para que no se utilice la vereda como vidriera. Además, tendría que hacer una vigilancia exhaustiva para evitar la contaminación visual y retirar todo tipo de fierros y mamotretos que obstaculizan las veredas.
Temas pendientes que tienen que ver con la organización del espacio público y es el Estado municipal, en este caso, quien tiene que dar a conocer las normas y hacerlas cumplir. Y si las reglas no son claras, hay que reformularlas y adaptarlas a los tiempos que corren.///