Otra bofetada para Necochea
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Después de casi nueve meses de cuarentena, reabrió la terminal de ómnibus para recibir los primeros colectivos de larga distancia que empezaron a llegar, por ahora, en forma gradual.
Sin embargo, para la terminal parece que no pasara el tiempo porque está exactamente igual que hace 30 años o quizás peor, en cuanto al estado de conservación y mantenimiento.
Unas pocas boleterías abiertas, con escasos servicios, un par de locales cerrados y las mismas puertas, vidrios, techos aunque, por supuesto, cada vez más deteriorados.
Perspectivas de cambio, por ahora, no hay. Así que habrá que seguir con la misma estación a la que estamos acostumbrados. Una imagen deplorable de lo que supuestamente es una de las entradas de Necochea, pero no sólo para los turistas sino también para nosotros, los mismos habitantes de la ciudad, que nos merecemos un lugar mejor cuando tenemos que esperar algún micro o hacer algún viaje.
La terminal de ómnibus está a cargo de la Cooperativa 25 de Mayo. En su momento tuvo la concesión del lugar, pero ahora continúa al frente con un permiso precario porque la concesión está vencida hace rato.
Ya con la temporada encima, la única opción es abrirla como está, con alguna tarea menor de limpieza y mantenimiento. El municipio colaborará con personal para la que la cooperativa pueda seguir al frente por el verano.
Después, la idea es hacer un llamado a licitación, algo que ya viene prometiendo este gobierno, el anterior y el otro también, pero nunca se concreta. Y lamentablemente, lo único que se hace es actualizar el permiso para que, quienes están hoy a cargo, la puedan seguir explotando.
La idea de la comuna también es sumar más adelante algunas oficinas municipales, como el área de licencia de conducir, entre otras, para darle otra dinámica al lugar. No obstante, el principal problema también es que no es fácil encontrar interesados para explotar el lugar porque el movimiento es escaso y el rubro cada vez es menos redituable.
El edificio fue inaugurado en 1965 y por 20 años estuvo bajo la administración de dicha cooperativa, que no ha podido hacer más que un mantenimiento mínimo, en coincidencia con la merma que ha tenido la actividad del transporte de larga distancia a lo largo de los años.
En el camino quedó sin concretarse una reconstrucción del edificio, con un diseño moderno que había surgido de un concurso de ideas, del que participaron arquitectos de todo el país. El financiamiento de la obra formaba parte del ambicioso convenio que suscribieran en mayo de 2007 en la Casa Rosada el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, y el intendente Daniel Molina. La obra, incluso llegó a adjudicarse a una empresa local. Sin embargo, todo quedó en la nada porque el dinero nunca llegó, al igual que el resto de las obras que se esperaban.
Después de 13 años de ese fallido intento, todavía seguimos hablando de la terminal de ómnibus y, por ahora, no se habla más que de hacer alguna tarea de acondicionamiento para seguir prestando un servicio deficiente y desactualizado a los tiempos que corren.