Otra construcción abandonada que sucumbió por un incendio
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Esta vez se quemó un parador de la playa quequenense. Se agrega a la lista que ya integraban el Casino, La Frontera y la estación de trenes de Quequén
En la madrugada de ayer un incendio destruyó las abandonadas instalaciones del parador Kem Kem, lindante a la escollera Norte de Quequén.
Mientras se tratan de dilucidar las causas que generaron el fuego, y que muy probablemente nunca se determinen, la noticia no sorprende, ya que ese parador tuvo el mismo destino de las numerosas instalaciones abandonadas por años, y que sucumbieran ante las llamas.
Hay condicionantes, en la mayoría de los casos, que hacen sospechar que los incendios se originaron de manera intencional. Acciones vandálicas que obviamente son condenadas por buena parte de nuestra sociedad, pero que en cierta forma se justifican en la “invitación” que los sitios abandonados proponen a quienes no les interesa vivir en una ciudad ordenada y bella.
Llamas en el Casino
Si bien a lo largo del historial de la ciudad se han producido incendios de sitios populares, esta seguidilla de la destrucción por efecto de las llamas tiene su primer eslabón en el siniestro que dio por tierra con un área de 2.000 metros cuadrados cubiertos del Complejo Casino.
El hecho ocurrió en la noche del 9 de agosto de 2001, destruyendo lo que por años fuera sala de juegos y que estaba abandonada por roturas nunca subsanadas.
Se habló de una falla eléctrica como desencadenando del siniestro que dejó inutilizada la edificación y que obligó a su demolición.
El parador playero
En el atardecer del 17 de octubre de 2014, llamas cuyo origen nunca se pudo establecer, devoraron en pocos minutos la abandonada estructura del parador- boliche la Frontera, ubicado en la playa de Necochea, en inmediaciones del Hogar Raimondi.
Tanto en el caso de La Frontera como el ahora destruido Kem Kem, tienen en común el hecho de haber sido concesiones municipales no renovadas a través de licitaciones que no tuvieron interesados.
Un final predecible
Abandonada por años y años, con la endeble guardia de un sereno que poco y nada cumplía con su labor, otro incendio nocturno destruyó el 29 de julio del año pasado gran parte de la estación de trenes de Quequén, una edificación histórica y valiosa en cuanto a material, incluso de algunos bancos y muebles antiguos ubicados allí.
En este caso tampoco se supo nunca él o los autores del fuego intencional y lo poco que quedó en pie fue robado en días subsiguientes.
En principio desde el municipio se impulsó un estudio de la estructura para empezar a establecer criterios para su recuperación y detalle de costos, a través del área de Obras Públicas y con la empresa concesionaria Ferrosur. Sin embargo nada se ha concretad al día de hoy.
El rol del Estado
El nuevo hecho consumado exhibe la negligencia que se ha producido desde el Estado municipal, a través de distintas administraciones, para que ante el desinterés estas construcciones, con la mayor parte de madera y por ende combustible, se las extraiga de los sitios en las que estuvieran.
En el caso de La Frontera, nunca se terminó de retirar restos de maderas y chapas enterradas en la arena, lo que se constituye en un peligro para los caminantes que, sobre todo en el verano, transitan por el lugar.
Ni siquiera se ha tenido en cuenta el cuidado del medioambiente, sobre el que tanto se habla, para hacer lo que para el municipio es una obligada limpieza del sector.
¿Se repetirá este comportamiento con los quemados restos de lo que fuera el parador Kem Kem, mostrando en el próximo verano un adefesio más a residentes y quienes nos visiten?
A propósito de este lugar, que ante la falta de oferentes fue entregado en comodato en el verano de 2018 a la Comisión Playas de Quequén y en la temporada de este año no funcionó, en sus inmediaciones lucen abandonadas las instalaciones de lo que fuera el balneario Quequén, que tampoco ha tentado a inversores.
¿Pasará mucho tiempo para que los restos existentes en el lugar sean incendiados? Parece ser que la respuesta está en manos de quienes no dudan en seguir destruyendo, obviamente a escondidas y sin ser detectados y mucho menos detenidos.
Es de esperar que la Municipalidad haga un relevamiento de sitios abandonados. No solo por la mala imagen que ofrecen, sino porque son peligro latente en caso de ser sometidos a incendios.